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Magic Love ~ Rada x Saga ~ Terminado Magic Love ~ Rada x Saga ~ Terminado (0.401 s)

Magic Love ~ Rada x Saga ~ Terminado

FECHA El 02/05/11 a las 04:05:29 IP GUARDADA
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El 30/03/08 a las 08:03:46
Magic Love ~ Rada x Saga ~ Terminado

Resumen: Es un Universo Alterno, donde Saga es un mago y Radamanthys un mortal...

Pareja principal: Saga x Radamanthys

Parejas secundarias: Ninguna

Tipo: One shot - Universo alterno - Romántico

Clasificación: NC-17

Advertencias: Lemon

Estado: Terminado

Ultima Actualización: Domingo 24 de julio de 2011
 

Autor: Dazzling_Sapphire

Traductor: Ninguno

Beta: Ninguno

Razón: Adorar esta pareja ^^Uu

Dedicatoria: A quien se tome la molestia de leerlo ^^

Personajes.

Principales: Saga y Radamanthys

Secundarios: Kanon y Shura

Incidentales: Ninguno

Originales: padre de Saga y Kanon

Comentarios adicionales: Creo que Radamanthys me salió algo celoso xDDD jajajajajajajaja


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RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
FECHA El 02/05/11 a las 04:05:43 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 30/03/08 a las 08:03:46

Magic Love

° ~ » Dazzling Sapphire« ~ °

 

– ¿Qué estás haciendo? – preguntó el joven entrando a la habitación –

– Aunque no lo creas, tengo deberes – dijo con una sonrisa cerrando un poco la lap top, pues su hermano, se había acercado, como siempre, a husmear en lo que estaba escribiendo – ¿Se te perdió algo? – se quejó viéndolo inquisidoramente –

– Sí, algo que estás escribiendo – afirmó con su típico porte “saca quicios” que tenía –

– Es un mail y créeme que no es nada relacionado contigo y menos para ti – objetó el mayor comenzando a molestarse por la actitud mitotera de su hermano gemelo –

 – ¡Anda Saga! – Tomó a aquél por el brazo y puso cara de angelito – Necesito algo de tú inspiración “Y mitotear” – murmuró entre dientes al final – Deja ver que le escribes al novio – insistió –

 – Eso se llama vida pri-va-da – deletreó el peliazul mayor la última palabra, en un claro indicio de que no lo dejaría ver nada más – Además, la última vez que te ayudé a redactar una carta, se creó un lío y Radamanthys creyó que yo se la había mandado a Milo, en vez de ti –

 – Pero pudimos resolverlo – dijo convencieramente – Sabes que con magia nada es imposible – le guiñó un ojo a su hermano –

 – No Kanon, ya no puedo usar mis poderes con Radamanthys presente – aseveró – Se está dando cuenta que ‘casualmente’ todas las cosas extrañas, suceden cuando yo estoy y me ha estado preguntando las razones –

 – Así que sospecha – susurró el menor – Por Zeus Saga, no te puede descubrir, porque tú mismo le has dicho que la magia no existe y es obvio que los mortales comunes y corrientes no lo creerán nunca –

 – Sí, se lo he dicho muchas veces, pero cada vez que tenemos que hacer que lo que ve parezcan ‘sueños’ y me siento muy culpable –

 – Sabes que mí mamá y mí papá no dejarán que digamos la verdad, así que mejor resignémonos a que nunca lo sabrá –

 – No me siento muy bien con él, guardando este secreto… El 9 de noviembre cumplimos un año de novios y quisiera que el supiera todo –

 – ¡¡Eso es imposible Saga!! – terció una voz, desde la puerta de la recámara – Te lo dije hace tiempo, y lo volveré a decir… Si se te ocurre decirle la verdad, perderás absolutamente todo… –

 – Pero papá… – intentó refutar –

 – Es por tú bien y lo sabes… Por eso siempre te dijimos que no te enredaras sentimentalmente con un mortal común y corriente – se acercó y acarició tiernamente los cabellos azules de su primogénito – Aceptamos la relación que mantienes con el, a pesar de que no está permitido – lo tomó por el mentón y lo hizo alzar la vista – Entiende que esto no está permitido y que es por tú bien –

 – Lo se papá – se zafó del agarre y desvió la mirada – Se que no hay ninguna regla que prohíba lo que tengo con Radamanthys, pero un mortal no es aceptado… Pero… No quiero perderlo… – sonrió con resignación – El sospecha, bueno, no propiamente, pero si me ha preguntado algunas cosas y no quiero seguir mintiendo, porque la verdad será cada vez más difícil de comprender –

 – Podríamos considerar la idea de decírselo y ver cómo reacciona –

 – No Kanon, no podemos –

 – Sería bueno arriesgarnos – sugirió el mayor de los gemelos –

 – Ya les expliqué, que no tenemos permitido usar los poderes con los mortales y mucho menos, si se trata de algo tan personal como esto –

 – No sería la primera vez… – dijo el gemelo mayor de mala gana entre dientes –

 – ¡¡Entiende que no Saga Wallace!! – ordenó molesto Julián. El mencionado, cerró por completo la computadora portátil, dejándola aventada en la cama y usando magia, desapareció de la habitación –

 – ¿Vez lo que provocas? – Reclamó el peliazul mayor a su hijo menor – Sólo le das ideas que son imposibles – salió de la habitación dando un portazo, dejando al menor de los gemelos en la habitación completamente solo –

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

El mayor de los gemelos, apareció en la soledad de uno de los parques de la capital. Se sentía tan frustrado e impotente al no poder decir absolutamente a la persona que amaba… Podía desobedecer a sus padres y sincerarse, pero… ¿Y si Wyvern no lo entendía?... En estos momentos se preguntaba, ¿De qué le servía la magia, sino era capaz de resolver sus problemas?...

 – Hola mí amor – contestó el peliazul su celular, pues este lo había sacado de sus pensamientos al momento que sonó –

 – ¿Dónde estás Saga? – Preguntó molesto – Quedamos a las seis y son más de las seis y media –  

 – Es que tuve un pequeño problema con mi padre… No, nada grave, sólo hablamos un poco – bueno… Sí habían hablado, pero como era ley, habían tenido una discusión por el mismo tema de siempre – Am… – giró su rostro e intentó ubicarse ante el ‘¿Dónde estás?’ que el británico preguntó – No muy lejos de dónde quedamos, llego en 5 minutos – aseguró – No, no es necesario que vengas por mí, espérame en la cafetería y ya sabes que es lo que siempre pido –

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

Apareció en el callejón que estaba detrás de la cafetería y entró por la de atrás, pues necesitaba pasar al baño y ‘cambiarse’. Tras asegurarse que los baños estaban completamente solos, trabó la puerta con ayuda de su dedo índice… También amaba la magia… Se giró y comenzó a verse en el espejo. Estaba algo despeinado y la ropa que portaba no era la adecuada para salir con su novio. Un fugaz movimiento de dedos y su atuendo cambió completamente, y aún así, no le convenció del todo, hizo un nuevo movimiento y ahora el atuendo le pareció más propio. Echó un último vistazo al espejo y se dirigió a la puerta, quitando el seguro con un solo movimiento de sus dedos y sin jamás haberla tocado. Sin embargo, lo que vio no era precisamente lo que había planeado… Sintió como un color pálido aparecía en su rostro y sonrió tontamente…

 – Mí amor – murmuró con una sonrisa al británico, quién estaba a punto de entrar al baño… Ahora, ¿Qué se supone que inventaría? –

 – ¿Qué haces aquí? – indagó el rubio, viéndolo inquisidoramente. No entendía qué era lo que Saga hacía en el baño, si supuestamente no había llegado y mucho menos lo había visto entrar a la cafetería –

 – Yo… Bueno… Llegué hace un par de minutos – dijo sin saber exactamente cómo explicarse – El taxi me dejó por la otra entrada y vine al baño rápidamente para que no tuvieras que esperar –

 – ¿Para qué no tuviera que esperar? – Objetó el otro – Creo que era mejor que me avisarás que habías llegado y después vinieras para acá… Además, por la otra entrada, no pasan carros, es un callejón –

 Saga abrió la boca para decir algo, no obstante, no hallaba algo lo bastante creíble, además de que se había contradecido el mismo, con la supuesta explicación – Es que el taxi no me dejo exactamente en el callejón, sino en… – Radamanthys lo vio con más incredulidad y abrió la boca, asintiendo con la cabeza a las explicaciones del griego –

 – ¿Te dejó en?... –

 ¿Por qué no recordaba el nombre de la otra avenida?... Vaya que si tenía mala suerte – En la avenida que pasa del otro lado, es que la avenida principal había mucho tráfico y pensé que tardaría más –

 – A estas horas, la avenida 10 nunca va llena – recordó – Además, ¿En qué avenida te dejó? –

 – No se cómo se llama – ¡Genial! Y ahora, ¿Cómo saldría de esta? –

– Con permiso – la voz de un joven los interrumpió, pues se habían quedado en la puerta del baño y ahora alguien más necesitaba pasar – Gracias – respondió el que había interrumpido y había salvado al gemelo, momentáneamente, después de que los aludidos se hicieran a un lado –

 – Entonces, ¿Cómo te bajaste, si no sabías dónde estabas? –

 – Ah… Bueno… Es que el conductor me dijo que ya estaba cerca la cafetería y por eso me bajé –

 – ¿Estás seguro que era un conductor de taxi o estabas con alguien más y por eso hasta la cita se te había olvidado? – preguntó cada vez más molesto, al no encontrar ninguna explicación creíble para la situación –

 – ¡Por supuesto que no!... ¡No estaba con nadie más! – Se defendió el peliazul – Si no te quisiera, créeme que serías el primero en enterarte… Te lo dije desde el principio, no me gusta mentir – vaya ironía y eso era precisamente lo que hacía con sus repentinas apariciones y cosas que sucedían a su alrededor –

 – Entonces, ¿Por qué me estás inventando que llegaste en taxi y qué te bajó en la puerta trasera de la cafetería, y qué después no, resulta que te bajo en una avenida que no conoces, pero que sabías como llegar aquí? –

 Se había quedado sin ninguna excusa creíble y su mente no trabajaba a la velocidad que el inglés requería una respuesta clara y concisa.

 – ¿Por qué dudas? – Preguntó – ¿Se te acabaron las excusa o algo así? –

 – No mí amor, no es nada de lo que crees… No te engaño con nadie, incluso puedes hablar a la casa y preguntar, hace unos momentos estaba ahí y cuando me hablaste, venía en el taxi para acá –

 – Entiéndeme Saga, tú mismo me haces dudar con tú actitud, o dime, ¿Qué harías si las cosas fueran invertidas? –

 – Se que a veces actuó de manera extraña, y que no me entiendes, pero no dudes que te amo – claro que lo hacía, pero las cosas no eran tan sencillas y seguramente, Wyvern no le creería ni media palabra de la magia y eso, además de que se enojaría por haberle guardado tanto tiempo el secreto y lo vería como algo ‘raro’ – Te lo dije desde el comienzo, si alguna vez llegara a interesarme en alguien más, te lo diría, porque no te mereces que te engañe, ni tú ni ninguna otra persona se merece algo como eso –

 – Entonces, ¿Por qué tanto misterio? – Cuestionó – ¿Por qué no me dices la verdad de cómo llegaste aquí?... Se que pudiste haber llegado con alguien y no me molestaría – sonrió ante el gesto del más joven – Bueno, si me molestaría un poco, pero se que también sales con tus compañeros y que no sólo conmigo puedes salir a divertirte, tomar un helado o que se yo… Tampoco quiero asfixiarte y aburrirte, es sólo que tú actitud me hace dudar un poco –

 – No hay razón, ya te lo dije, y el ‘misterio’ del que hablas no existe… Ya te dije lo que sucedió –

 El inglés no quedó muy convencido con las explicaciones otorgadas, pero no quería pelear con el griego, y menos, porque cuando le hablaba de aquella manera, lo hacía desistir de cualquier duda que pudiera o no tener en su mente… Sentía unos enormes celos de verlo con amigos o con amigas, pues no era para menos la belleza que el menor poseía, pero tampoco podía estar dudando del amor que le tenía, y que estaba seguro no había alguna razón lo suficientemente fuerte, para dejarlo o enojarse realmente.

 – Vamos a la mesa – pidió el inglés – Aquí sólo nos están viendo – dijo molesto –

 Ambos caminaron a la mesa de siempre y tras haberse sentado, uno de los meseros, inmediatamente llevó lo que el inglés había ordenado, comenzando ambos a comer.

– Saga – llamó el británico – No quiero dudar de ti, pero es que a veces eres tan misterioso, que no se exactamente cómo reaccionar – seguía con la duda de qué era lo que había podido suceder pero tampoco continuaría con lo mismo, ya que eso sólo significaban, problemas – Aunque debo admitir, que en un principio fue ese misterio lo que me atrajo hacía ti – confesó con una ligera sonrisa –

 – No soy raro ni nada que se le parezca – contestó haciéndose el ofendido – Y no se si sentirme ofendido o halagado – respondió –

 Al inglés le fue prácticamente imposible no esbozar una sonrisa por la actitud que el peliazul mostraba. A veces actuaba más como un niño que como una persona de 23 años.

 – No quise decir eso – aclaró el joven de orbes doradas – No eres raro, es sólo que eres… Misterioso – dijo al fin, después de quedarse un poco en silencio buscando una palabra, pero no encontrando otra. O más bien sí encontró otras, pero con aquellas palabras sólo provocaría un enojo en el gemelo mayor – No encuentro la palabra apropiada, pero no es con mala intención que te digo esto – aseguró –

– Creo que tendré que acostumbrarme a que me digas que soy ‘raro’ –

– No exageres – insistió – Y mejor dime, ¿Cómo fue que llegaste? –

– ¿Vas a seguir desconfiando de mí? –

– No, no es que desconfíe, es sólo que quiero saber cómo es qué llegaste –

– Ya te lo dije, vine en taxi y… –

– ¿Por qué insistes con lo mismo?... – interrumpió molesto – ¿Por qué no mejor me dices la verdad y nos ahorramos este mal rato los dos? –

– No puedo – respondió el griego, sabía que con eso, provocaría algo parecido a una tragedia griega –

El británico lo vio interrogante, mientras el griego bajaba la mirada… ¿Por qué aquél no le sostenía la mirada como tantas veces lo había hecho en situaciones parecidas?... ¿Es que acaso, si había una tercera persona?... ¿Qué era lo que Saga le escondía?...

– ¿Por qué no puedes? – Interrogó nuevamente – Y quiero la verdad –

– Ya te lo dije, no puedo… Al menos de momento, pero te prometo que… –

– ¡No me prometas nada Saga! – contestó molesto el rubio – Sólo quiero la verdad, y tú pareces guardar miles de misterios y secretos para mí –

– Radamanthys… Por favor, ten paciencia… Todo esto tiene una explicación lógica – Bueno, si es que al hecho de ser mago, se le podía llamar lógico… –

– Hola Saga – el mencionado alzó la vista y ¡Bingo!... De momento, estaba salvado y el interrogatorio pasaría a un segundo plano –

Radamanthys vio al recién llegado de arriba abajo y desvió la mirada molesto… Odiaba a ese amigo de la clase de su novio, pues el siempre había notado que tenía demasiadas atenciones para su Saga, a pesar de que el griego siempre negaba aquello y argumentaba que sólo eran amigos y así lo habían sido los últimos dos años, justo cuando habían entrado a la Universidad.

– Radamanthys no dices nada – insistió el recién llegado, sentándose en la misma mesa que ellos, sin siquiera esperar una invitación por parte de alguno de los dos –

– ¿Quieres que te haga una fiesta porque estás aquí? – respondió frío… Como siempre lo era con ese –

– Radamanthys… – llamó el griego a aquel por su actitud –

– Déjalo Saga, de seguro sigue teniéndome celos – ahora fue el turno de que Saga lo viera a el con resentimiento –

– Shura, por favor – murmuró el gemelo – Además, ¿Qué haces aquí? –

– Pasaba cerca y decidí venir un rato, y ¡Oh sorpresa! Te vi –

 – Extraña casualidad – susurró el inglés de mala gana. ¿Por qué no lo había pensado antes?... Era obvio que Shura era quién había llevado a Saga a la cafetería esa tarde. Por eso, tanta contradicción en las palabras del griego, además de lo nervioso que se notaba. Wallace se había olvidado de la cita que tenía con el, sólo por un motivo… Estaba con Shura en otra cita… Y ahora el español se aventuraba a ver cómo estaba la situación entre el griego y el, para no levantar sospechas… Pero eso ya era demasiado tarde, el ya lo había descubierto todo y la verdad que tanto había querido descubrir, lo tenía muy perturbado… No daba crédito a lo que había sucedido…

 – ¿De qué hablas? – preguntó el gemelo, extrañado, pero teniendo una ligera idea de lo que Wyvern pensaba… Temía que sus pensamientos fueran los mismos que los de Radamanthys y que aquello sólo le trajera más problemas –

 – De nada… Tengo cosas que hacer – y sin más, el rubio se levantó de la mesa, dejando un par de billetes en la misma, pagando por lo consumido –

 – Has de estar muy orgulloso de lo que hiciste – reclamó el peliazul, levantándose o al menos eso intentó, pero el pelinegro se lo impidió tomándolo por un brazo –

 – No te rebajes – ordenó aquél – Además, es obvio que no confía en ti, de otra manera, no se hubiera ido de aquí –

 – Suéltame Shura – espetó el peliazul, molesto por las palabras que le había dicho el otro – Necesito hablar con el – se soltó del agarre y fue a la salida –

 En el estacionamiento, el rubio estaba subiendo a su auto y Saga se apresuró para poder hablar con el.  

 – Radamanthys… Espera… – pidió, llegando hasta la ventanilla del lado del conductor – ¿Por qué te vas así?... ¿Qué pasó? –

 – Deberías de saberlo – dijo sin prestar atención, echando a andar el carro – No lo hagas esperar, además, el te podrá llevar a tú casa –

 – ¿De qué hablas?... –

 – ¡Ya no finjas Saga!… Es obvio lo que sucedió y no pienso estar en medio de ustedes dos –

 – Radamanthys… En serio, no se de qué hablas –

 El rubio soltó un bufido molesto… ¿Qué ganaba aquél con fingir de esa manera?... En momentos como este, sentía que había exagerado con sus celos y que absolutamente nada había sucedido – Súbete – susurró – Hablaremos en el camino –

 El resto del camino pareció, más que nada, un sepulcro, pues cada vez que Saga intentaba intercambiar algunas palabras con su novio, aquél se negaba y cortaba con algún monosílabo cualquier intento de conversación que podía haber pasado por la mente del gemelo.

 – ¿A dónde vamos? – preguntó Saga. En la última media hora, se la habían pasado dando vueltas en la ciudad sin tomar un rumbo fijo –

 – Jamás te había importado a dónde fuéramos cuando estás conmigo –

 – Jamás me habías dejado de hablar de esta manera, y menos sin una razón – contestó el griego, viendo por la ventana de su lado. Odiaba ir peleando con el –

 – Eso se llama cinismo ‘mí amor’ – respondió irónicamente el inglés, enojado por la manera en que el peliazul lo culpaba por lo que sucedía, siendo que el mismo gemelo fue el que provocó todo –

 Saga volteó a verlo entre sorprendido y ofendido por la palabras dichas – Me gustaría saber, por qué soy cínico – respondió – Y mejor llévame a mí casa, claro si quieres, sino, puedo tomar un taxi –

 – No me digas que Shura te anda siguiendo para llevarte en ‘taxi’ a tu casa, tal y como te llevó en la tarde a la cafetería –

 Saga abrió los ojos de más al escuchar aquella blasfemia… Wyvern se estaba creando una maldita utopía con algo que jamás había sucedido y que jamás sucedería.

 – No dices nada… – susurró dolido… – El que calla otorga Saga –

 – Mira Radamanthys, si vas a seguir con tus celos patológicos, es mejor que dejemos las cosas así... No tiene caso estar juntos, si no confías en mí –

 Wyvern tragó saliva con dificultad… A pesar de todo, el no quería terminar con Saga… El deseaba que el otro hubiera negado que sus sospechas fueran ciertas y que de una u otra manera, le diera razones para no separarse nunca de su lado… Pero al escuchar aquello… ¿No era eso lo que el había querido escuchar?... Al final de cuentas, le estaba diciendo que sus celos ponían enemigos en dónde no los había… O al menos eso había querido entender… – No seas extremista Saga –

 – El extremista eres tú… Shura y yo no tenemos nada que ver y lo sabes… Si estoy contigo es porque te amo a ti… ¿No te lo he demostrado acaso? –

 – Saga entiéndeme, guardas demasiados secretos y me mientes… Justo como hoy – murmuró lo último en derrota – No desconfió de ti… Sino de él… –

 El gemelo giró su rostro y enfocó al inglés – ¿No te he dado suficientes motivos para que confíes en mí? – cuestionó de nuevo – Yo no jugaré contigo y menos te voy a engañar con Shura – aseguró. El auto se detuvo ante la luz roja del semáforo –

 – Lo se – admitió el mayor – Sólo que me es imposible evitar ponerme celoso – sonrió un poco y temeroso dejó una caricia en la mejilla del peliazul, quién únicamente sonrió aprobando el contacto. Tentado estuvo a  saborear los labios del géminis, pero en ese justo momento, el semáforo cambió de color, provocando con ello que el rubio soltara un bufido molesto y que se viera en la necesidad de centrar su vista en el asfalto delante de ellos –

 – Radamanthys – musitó el griego. El mencionado centró su mirada unos segundos en el gemelo, indicándole con eso que tenía toda su atención – Por favor, se que soy…  Extraño – dijo al fin, sin encontrar una palabra adecuada, pero confiado en que aquella lo dejaría llegar a dónde esta vez quería. El británico al escuchar aquello, de inmediato intentó refutar las palabras del gemelo… Por todos los dioses, Saga no era algo que el viera como ‘extraño’. No era nada de eso… No obstante, el gemelo se adelantó y negó un poco con la cabeza – Déjame hablar – pidió. Aquél asintió – Te guardo algunos secretos… Es cierto – admitió – Pero no son sentimentales ni nada de eso… Tú eres el único… Y quiero demostrártelo y claro, que me lo demuestres – sonrió tímidamente –

 – Saga, no quiero que te sientas obligado de alguna manera conmigo – entendía perfectamente la manera en que el griego pensaba demostrarle su amor y su lealtad…  – Quiero que se dé algo más – aceptó – Pero quiero que sea porque tú lo quieres, porque de verdad estás convencido y no para demostrarme que me eres fiel… –

 – No me estás obligando… Al contrario… – de nuevo un alto y esta vez el gemelo se acercó, recortando la distancia entre ellos, pudiendo probar la dulce miel de los labios del joven de mirada ocre – Quiero compartirlo todo contigo – susurró contra los labios del inglés –

 Wyvern sonrió ante aquel gesto – Saga… – dijo con mesura, separándose para volver a poner en movimiento el automóvil. En estos momentos deseaba que existiera un piloto automático, para así poder dedicar su atención total a su amado peliazul –

 El resto del camino, continuaron con miradas insinuantes e indiscretas, sin llegar a concretar una caricia realmente descarada o que dejara al otro anhelando, como muchas veces antes había sucedido, pero que por decisión del propio gemelo, nunca habían llegado a algo más, en la intimidad… Esta de más decir que el que estaba en clara desventaja era el mismo Radamanthys, pues al ir manejando, era un foco más vulnerable para las caricias que el gemelo le obsequiaba ocasionalmente en las piernas…

 – Te cobraré esto y con intereses – reclamaba el joven, intentando alejar la mano del peliazul, que se la pasaba ‘atormentándolo’ con cada movimiento de sus dedos –

 Llegaron al edificio y el inglés mal estacionó el automóvil, pues no pretendía dejar sin ‘castigo’ a su amor; así que sin más, ambos subieron por el elevador y el tiempo que tardo éste en llegar al séptimo piso, no fue mal aprovechado, al punto que el griego se vio en la necesidad de acomodarse un poco los cabellos que habían sido desacomodados en uno de los candentes besos que compartieron…

 El elevador abrió su puerta y dio paso a un largo pasillo de puertas de fina madera con números dorados. Caminaron con algo de prisa y tras haber entrado al departamento, Radamanthys se percató de haber asegurado la puerta tras de si, y al instante siguiente, su mano se posaba en el mentón de Saga, girándolo para poder dejarle un beso posesivo en los labios, halándolo por la cintura a manera de darle la vuelta, para ambos quedar de frente. El géminis no se hizo del rogar y pasó sus brazos por el cuello del británico, masajeando la zona delicadamente. Así, abrazados y en medio de fogosos y largos besos, se abrieron paso a la recamara principal, tropezado y tirando alguna que otra cosa que cometió el atrevimiento de cruzarse en su camino.

 Las respiraciones de ambos comenzaban a alterarse y el griego no era muy conciente de lo que sucedía a su alrededor o de qué era con lo que su cuerpo chocaba en cada paso que daba, sino que sólo reaccionó al sentir como sus piernas se flexionaban debido al borde de la cama que albergaba la habitación.

 – ¿Estás seguro? – preguntó el inglés una vez más… Entendía que era la primera vez que Saga estaba con otra persona y no quería que de alguna manera se sintiera comprometido por haber accedido a este tipo de caricias… –

 El gemelo cerró los ojos e intentó controlar su respiración, además de que sentía que sus mejillas estaban embarazosamente sonrojadas… 30 de Octubre… Esa noche era 29 de Octubre y tan sólo faltaban algunas horas para que Radamanthys cumpliera 24 años… El quería ser su regalo y claro, siendo sinceros, también era un regalo para si mismo, entregarse de una manera como lo estaba haciendo – Siempre lo he estado – aseguró con una sonrisa – Quiero sentirte… En mí… – dijo al final, justo antes de jalar al británico por el cuello de la camisa y dejar algunos besos en su rostro, y finalizar con uno en la punta de la nariz del mismo – Te amo y quiero demostrártelo y que me lo demuestres –

 – Yo también te amo Saga – aceptó sonriendo y ladeando su rostro, para poder dejar un camino de besos en el cuello del griego y desviarse a su oído – Te amo demasiado… Como nunca creí que podría hacerlo – confesó, justo antes de dejar un lengüetazo en toda la extensión de la oreja izquierda del peliazul. Sus manos, mientras tanto, no permanecieron inertes y cobraron vida, peleando con los botones que la camisa del griego tenía. Dejándola desabrochada en su totalidad, pero sin despojar al que estaba debajo de él, de la misma. Sus besos descendieron por toda la blanca piel del cuello del peliazul, dejando a su paso marcas que al otro día serían muy notorias y que obligarían al gemelo a usar una playera de cuello alto, si no quería que alguien notara la fogosidad con la que había vivido la noche anterior… –

 Los labios del griego, se desvivían en susurrar palabras de amor y ruegos de que en ningún momento el mayor se detuviera, aunque aquello nunca había pasado por la mente del rubio, pues moría por sentirse envuelto por la íntima y nunca antes visitada estrechez del menor… Estaba seguro que se uniría con él cuando el gemelo lo quisiera y no era para menos… La belleza que tenía el mellizo era digna de ser admirada por cualquier mortal o dios que se cruzara por su camino. Era sencillamente perfecto y no conforme con eso, el era su dueño… No podía pedir más de la vida.

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Aquí les dejo un one shot que ya tiene tiempo que hice, pero hasta apenas me animé a publicarlo, ojala sea de su agrado y espero sus comentarios!!!


FECHA El 02/05/11 a las 04:05:24 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Juna_gemini
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El 23/06/09 a las 01:06:39

amiga!!!!
se ve interesante
por lo que entendi ¿son magos?
continualo pronto!!!
haber si le dicen la verdad o no
¡Besos!!!



miloxcamus 4ever!!! >.<

Este corazón que dice que te necesita no tener tus besos se me debilita, no tiene razón no hay explicación
a la esperanza del corazón.


 

FECHA El 02/05/11 a las 10:05:06 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online drako-zero
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El 04/06/10 a las 09:06:45

Apartado :D



Por que a mi no me cuesta nada comentar & postear ^^

    Drako-zero  .

 

FECHA El 06/05/11 a las 06:05:28 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online sakkura princess yaoi
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El 22/04/10 a las 03:04:46

Hasta que he podido venir a conectar la verdad es que amo este fic!! puedo presumir que ya me lo lei! jojojo!!

por que mi hermanita linda me lo paso !!!

Pero aun asi me paso a decirte que me encanta esta parte!! Amo a Radamanthys celoso!!! por que es su naturaleza!! ser celoso y sobreprotector!!

Hermanita linda, espero que lo actualizes pronto para quien lo ha leido... por que mira que yo me lo leo todos los dias XD 

En fin...!

que andes genial niñap

Con cariño Saku..... !!!



>^.^<

 

FECHA El 25/07/11 a las 01:07:01 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Dazzling_Sapphire
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El 30/03/08 a las 08:03:46

Juna_gemini

Hola!!!!!!!!!!!!!!

Gracias por andar mitoteando mis locuras!!!!! y sep, son magos, aunque ya leíste la segunda parte xDDD jajajajajajajajajaja

espero que te guste!!!!!!!!!!!!!

drako-zero

Hola esposa de mi sis!!!! xDDDD

Creo que eres mi cuñada o.oUu bueno, como sea, gracias por haberte pasado por este fic!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Espero te haya gustado ^^


sakkura princess yaoi

sis!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias por pasarte por aquí a pesar de que ya lo habías leído!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ^^

Y sip, no se por qué me sale así Radamanthys xDDD incluso en el RPG xDDD jajajajajajajajaja
 
Vaya, lo lees diario o.o jajajajajajajaja gracias peque por tus comentarios!!!!!!!! ^^


FECHA El 25/07/11 a las 01:07:46 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Dazzling_Sapphire
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Saga estaba seguro que moriría en medio de todas las sensaciones que lo colmaban y que amenazaban con hacerlo gritar y pedir que lo poseyera de una vez, pues el rozar de sus lenguas, el débil succionar con que mordía su labio inferior y el cálido aliento que lo aturdía placenteramente durante los segundos posteriores al beso, en los que todavía permanecía con su boca a centímetros de la suya, provocaba que todo su cuerpo se estremeciera. Mientras que las manos de Radamanthys, recorrían sus brazos con desesperable lentitud, para después deslizarse hábilmente hacia su cintura y desabrochar el cinto y claro, el molesto cierre y el botón que el pantalón tenía. Y a lo que éste no tuvo otra cosa que hacer más que alzar sus caderas para permitir que el rubio lo despojara de la prenda.

En ese momento, los aletargados brazos del griego revivieron y comenzaron a recorrer la espalda del rubio con lentitud en elegantes círculos que marcaba sobre la prenda que aún portaba, justo cuando el mismo sólo portaba la ropa interior, en una gran desventaja con su novio. Así que sin más, sus manos se encargaron de desabrochar la camisa con desesperación, dejándola tirada en algún lugar del suelo.

– Te necesito – siseaba el gemelo sonriendo, dejando besos en el pecho de Wyvern, empleando esta vez sus manos en deshacerse de los textiles que cubrían la parte inferior del cuerpo del inglés. Lo cual no fue nada complicado, debido a la cooperación que el mayor mostró y la notable ayuda para que los mismos terminaran en un lugar que no fue posible identificar… Las escasas e inservibles prendas que cubrían sus encendidos cuerpos ocuparon también un lugar en el piso de la recamara, por donde algunos rayos de luz solar reflejaban su esplendor, justo antes de morir en el ocaso y dar paso a Selene, con su luz blanca…

La habitación estaba prácticamente a media luz, pues no había sido necesaria la intervención de algún foco de luz cálida, para hacer más sugestivo y apropiado el momento, y los últimos rayos del día se colaban por la ventana que daba a una de las avenidas principales de la ciudad y la cuál era cubierta por cortinas de color azul claro transparentes, las cuales eran excelentes para ver de adentro hacia fuera, pero malísimas si es que alguien quería observar qué era lo que sucedía dentro del cuarto, y no conforme con ello, el hecho de tener el reflejo del sol de frente, era algo que dejaba la habitación aún más adorable.

– Déjame verte – pidió el británico separándose un poco del cuerpo del griego, para poder observarle atentamente, deleitando sus pupilas con la perfección que jamás creyó alguien pudiera tener – Eres hermoso – susurró justo antes de proclamar una vez más aquellos labios como suyos, en un beso asfixiante, terminando con ello, la dulce tortura que había sentido Saga al haber sido observado de aquella manera. No le molestaba, pero no podía evitar sonrojarse y sentir algo de pena, al no considerarse perfecto, tal y como éste se lo repetía siempre –

Wyvern colocó una mano en la parte baja de la espalda del griego y lo atrajo hacia si mismo hasta que sus pechos chocaron, mientras su otra mano acariciaba la mejilla del gemelo, justo antes de dejar un fugaz beso en los labios del mismo y segundos después abandonarlos, para dirigirse hacia el cuello y comenzar a trazar un camino de besos sin rumbo fijo que descendían más y más, hasta encontrarse con un pequeño botón rosado que se dedico a estimular por largo tiempo. Abandonó momentáneamente su golosina y dirigió su boca al vecino, el cual lo recibía gustoso, teniendo que usar su mano para brindarle atención de nuevo al que había dejado desatendido…

Saga sencillamente se estaba volviendo completamente loco de placer y su miembro pedía a gritos por algo de atención, que estaba seguro si no recibía en este momento, ardería como el fuego más intenso de cualquier infierno… – Rada-manthys… Mí amor… – susurraba con dificultad, apretando los ojos con fuerza y cerrando sus labios con la intensión de no liberar algún sonido gutural de su excitado estado – Por… Favor… – rogaba en medio del placer –

Radamanthys entendía el mensaje y justó ahora, sus labios se posaban en el miembro de Wallace, quién no fue capaz de retener el sonido que abandonó su garganta. Le recorrió lentamente desde la base hasta la punta, dejando un camino de saliva, lo estimuló lentamente al principio, despacio, sin prisa, sólo provocando que la desesperación de otro fuera en aumento y poco a poco fue subiendo el ritmo, hasta lograr obtener gemidos de placer de los labios del peliazul.

Sutilmente, el inglés se fue separando del excitado miembro del heleno – Saga… Yo… ¿¿Pue-do?? – cuestionó, llevando una tercia de dedos a su propia boca. El otro asintió sin pensarlo y cerró los ojos al ver como la mano de Radamanthys descendía por un costado de su cuerpo y se desviaba a su objetivo obligado. Saga abrió un poco más sus piernas, dejándolas flexionadas a ambos lados de la cadera de Radamanthys, a lo que éste sonrió ante tan generoso acto – Te amo – susurró el inglés –

– Te necesito – dio por respuesta Saga, mientras cerraba sus ojos y su espalda se curvaba al sentir que un dedo entraba en su cuerpo y golpeteaba contra sus paredes – Nos… Necesitamos – un segundo dedo y sus cabellos se extendieron por toda la cama y cuando el tercer intruso hacía acto de presencia, su mano intentó callar un gemido que abandonaba sus labios, al momento que estos, mordían la extremidad –

– Sólo déjate llevar… – murmuraba el inglés, pues sabía no estaba sufriendo – Te amo tanto mí cielo – sonrió al ver la infantil manera del su novio de callar lo que se adivinaba tras de sus labios –

Pero si de necios hablábamos, el rubio tenía mención honorífica. Y ahora comenzaba a hacer que sus dedos entraran y salieran del cálido cuerpo de Saga, para poder prepararlo perfectamente y hacerlo desear cada vez más – Te amo – repetía. No quería que olvidara ni un solo momento lo que esto significaba para los dos… La importancia que tenía ser el primero en la vida de Saga y no por ego, ni cosas mundanas como alguna vez lo había pensado un año atrás, sino que ahora, era porque lo amaba y estaba orgulloso de que él le había o más bien, le estaba regalando por primera vez sensaciones de esta naturaleza –

Con cuidado, abandonó el interior de Wallace reemplazó sus dedos con su miembro, comenzando a introducirse lentamente, cuidando en todo momento las reacciones y los gestos de Saga, el cual flexionaba sus piernas y las colocaba a ambos lados sus las caderas del británico, sintiendo como sus cuerpos se amoldaban a la perfección, regalándole una sensación entre dolorosa y placentera.

– Tran-quilo – susurró – Si te tensas… El dolor será… Más fuerte – explicaba con dificultad Wyvern… Entendía que posiblemente lo lastimaba, pero eso era algo inevitable las primeras veces y más aún en la primera… – Duele… Al… Prin-cipio – explicaba, mientras intentaba permanecer lo más quieto posible, pues la calidez y la estrechez que su amor poseía lo estaban volviendo completamente loco de placer y no sabía cómo se controlaría por más tiempo, pero, afortunadamente, las caderas de Saga se comenzaban a mover dando entrada al rubio –

Ambos bailaban compases al mismo ritmo, en repetidas y enloquecedoras embestidas, cada vez más profundas, arrebatando de las gargantas de los dos, gritos de placer por las colosales experiencias que ambos cuerpos se proporcionaban mutuamente… Inevitablemente las piernas de Saga se enredaron en la cintura del mayor y sus manos vagaron por toda la espalda de éste, hasta la parte baja de la misma, intentando atraerlo de aquella manera.

Una embestida más profunda y larga indicó que el británico había dejado su esencia en el interior de su amado peliazul, y éste mismo, se derramaba entre ambos, liberando también, su deseo en un delicioso orgasmo, el cual parecía estar sincronizado y los gemidos de ambos murieron en un beso que compartieron, el cual no fue muy profundo, por las circunstancias a su alrededor.

Radamanthys salió lentamente del cuerpo del griego y con sus labios limpió el rastro de semen que el miembro de Saga tenía – Delicioso – musitó justo antes de subir y dejar miles de besos por todo el rostro de Wallace – Te amo… Me haces tanta falta, tan sólo para respirar – susurraba lentamente mordiendo dulcemente el lóbulo del géminis –

Wyvern recargó su cabeza en el pecho de Saga, complacido con la melodía, sonriendo efímeramente al escuchar como el corazón del heleno seguía latiendo desbocado por el torrente de adrenalina que seguramente seguía sintiendo. No era para menos, incluso para Radamanthys esto parecía ser algo nuevo, a pesar de que estaba más familiarizado con estas situaciones. Ahora al fin comprobaba muchas cosas entre ellas aquel mito de las diferencias de tener sexo y hacer el amor.

Amaba a este griego más que a su propia vida y sin pensarlo, hizo que aquel se girara para poder abrazarlo desde atrás y perder su nariz en la sedosa cabellera color zafiro que el griego poseía. Disfrutando el dulce y embriagante olor que desprendía, logrando hechizarle por completo. Sus manos, mientras tanto, se entretenían en tamborileantes caminos por todo el pecho de Wallace, recorriéndole descaradamente hasta donde la extensión de su extremidad alcanzaba. Poco a poco el sueño fue venciendo a ambos y algún tiempo después se dejaron llevar por el cansancio que sentían en toda su anatomía.

 

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Un pequeño repiqueteo obligó a Saga abrir los ojos perezosamente. Se enderezó y sonrió al ver a Radamanthys durmiendo a su lado. Estiró su mano y alcanzó su pantalón, tomando el celular – ¿Qué pasa? – preguntó a su hermano –

¿Ya viste que horas son? – Reclamó aquel – Mi papá está hecho una furia porque no avisaste – el mayor suspiró resignado… Vio su reloj de pulsera y comprobó que eran más de la una de la mañana –

– Traigo el celular, podían haberme llamado –

No has revisando el celular ¿Verdad? – Adivinó el menor – Debes de tener como 6 llamadas perdidas de la casa

– ¡Uy!... Entonces creo que si se enojaron –

Demasiado,  ya te regañarán mis padres en cuanto llegues, o más bien, en cuanto los veas

– ¿De qué hablas? –

Mañana es la reunión en París, a las dos de la tarde… ¿No lo recordabas?

– No sabía cuando era… Pero es que mañana no puedo… –

Dudo mucho que te den una oportunidad de faltar… Sabes que es muy importante, es la convención anual de Magos y no nos permitirán faltar

– ¿Mis papás están en la casa? –

No, ellos se fueron hoy – explicó – Tenían que preparar algunos asuntos, pero a mi me dejaron aquí, para que te localizara… Mí papá cree que es un berrinche porque discutieron en la tarde

– No fue precisamente por eso – susurró con malicia – Si hablan, diles que estoy con Radamanthys y que mañana llegaré directamente a Francia a las dos de la tarde –

¿Le dirás a tú novio del viaje?

– No creo que sea muy creíble que a las dos de la tarde me iré de su lado y que un minuto después estaré en Francia y que en la tarde, estaré de nuevo en Grecia ¿O si? –

No, no será nada creíble para el

– Exacto, además hoy es su cumpleaños y no quiero dejarlo solo, mañana veré qué invento para escaparme un par de horas –

Termina a las cuatro de la tarde y después será el banquete que ofrecen siempre

– No me quedaré al banquete… De hecho, sigo pensando en una excusa y no se me ocurre nada –

Suerte… Por cierto, ¿Ya pasó lo que tenía que pasar?

– ¡Cállate Kanon! – ordenó –

Ok, eso es un sí – añadió con malicia – Y dime, ¿Es bueno?

– Mañana seré hijo único, como siempre debió ser – contestó enojado –

No exageres, además no te cuesta nada darme un ‘Sí’… Aunque ya llevaban casi un año de novios, me extraña que no hubiera pasado antes… La verdad, que aguante de Wyvern

– Mañana hablaremos hermanito y ya te voy a colgar, tengo demasiado sueño y no quiero despertar a Radamanthys –

Ok, quiero detalles – dijo justo antes de que le colgara –

– Debí ser hijo único – susurró de mala gana, dejando el celular en el buró.

Se levantó y se sobrepuso la camisa, caminando hacia el baño. Encendió la luz y se vio en el espejo. Su cuello era demasiado delatador de lo que había sucedido. Definitivamente necesitaba una playera de cuello alto. Agradecía que estuvieran en pleno otoño y que el clima estuviera fresco, para poder utilizarla con más facilidad, pues su hermano sería un ligero problema con lo entrometido que podía ser. No era malo, sólo que algo chismoso, como diría Saga. Al menos le quedaba el consuelo de que conforme el tiempo transcurriera, todo se haría más normal y cotidiano, que llegaría el día en que Kanon no molestaría absolutamente con sus cometarios, tal y como había dejado de hostigarlo después de haber comenzado a andar con Radamanthys.

Regresó sus pasos a la habitación y corrió completamente las cortinas, pues las gruesas estaban ancladas una a cada lado de la ventana, siendo que Wyvern acostumbraba dejar sólo las delgadas por el día, y en las noches, correr las otras. Encendió una pequeña lámpara del pasillo y la habitación quedó un poco iluminada por la efímera luz que se colaba. Se acercó a la cama y con cuidado movió al inglés – Mí amor, despierta – susurró –

Aquel abrió los ojos con dificultad y mal enfocó a Saga, le sonrió – ¿Qué pasa? – preguntó, mientras dejaba un pequeño beso en los labios del menor –

– Nada, sólo que es noche… Levántate –

– ¿Para qué? – Cerró los ojos y sólo jaló al griego para que se recostara en la cama de nuevo –

– Precisamente para dormir – musitó – Necesitamos destapar la cama –

– Ah, eso – entendió el joven, poniéndose de pie y levantando la colcha con la cobija y las sábanas, para segundos después volverse a recostar invitando al géminis. Éste sonrió y aceptó la invitación, acomodándose en los brazos del rubio – Duérmete amor – pidió, acariciando los cabellos del menor –

– Antes que eso… – se giró y quedó de frente al inglés – Feliz cumpleaños mí vida – sonrió con mesura y besó los labios del otro –

– Es cierto, es mí cumpleaños – aceptó el otro feliz de estar abrazando a la persona que más importancia tenía para el, y claro, estar celebrando una fecha especial en su vida – Gracias mí amor –

– Espero te haya gustado el regalo – le guiño un ojo y sonrió con malicia –

– Debo admitir que es el mejor regalo que jamás había recibido – aceptó con una sonrisa – Me haces muy feliz –

– Esa es mí intención, al menos se que he logrado mis objetivos – dijo al fin, abrazándose al cuerpo de aquel y cerró los ojos – Vamos a dormir, que mañana tenemos algunas cosas que hacer –

– Si me sigues dando sorpresas como hoy, no me quejaré nunca, pero me vas a malacostumbrar y no respondo por lo que pueda pasar después – sonrió y correspondió al abrazo, intentando dormir, pues el sueño aún seguía incomodándole un poco –

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La mañana fue una como nunca. Radamanthys había despertado y el desayuno lo había recibido en la cama, como parte de la sorpresa de Saga para ese día tan especial. El griego le había preparado su comida favorita y aunque el desayuno era para el inglés, éste se había negado a desayunar solo, y entre juegos y caricias la comida había pasado a un segundo plano, comenzando a desayunarse entre ellos, más que a la comida… La hora del baño fue una más de las aventuras de ese día, pues lo que menos hacían  bajo el agua de la regadera era bañarse. Lo cual, fue sólo el pretexto para poder pasar un rato más íntimamente juntos, compartiendo absolutamente todo el uno con el otro. Amándose de una manera muy parecida a la de la noche anterior, murmurándose lo mucho que se amaban, lo que se necesitaban y lo que harían el uno por el otro… Por más que Saga hubiera deseado que el tiempo no pasara y que nunca dieran las dos de la tarde, esa hora estaba por llegar y se vio en la necesidad de inventar una excusa para dejar solo a Radamanthys. Argumentó algo relacionado con su hermano y aseguró que su regreso sería antes de las cinco de la tarde.

 

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– Dime Saga, ¿Es bueno en la cama? – preguntó como siempre, Kanon sin ningún tipo de pudor –

– Cállate Kanon – pidió el gemelo mayor, jalándolo hacia un lugar del enorme salón – No quiero malentendidos, además, si alguien de aquí se entera que mí novio es un mortal… No corro peligro yo, sino el… Por favor, hablaremos de esto, pero aquí no –

– Perdón, olvidaba ese detalle – sonrió apenado – Está bien Saga, hablaremos más tarde, en la casa –

– Hola mí amor – Saga rodó los ojos hacia arriba al reconocer la voz – ¿Se le pasó el coraje al mortal aquel? –

– Deja de molestarme – exigió el gemelo, dando media vuelta y alejándose de ese lugar –

– No quieras hacer un escándalo aquí Saga –

– El que no querrá hacerlo serás tú, ya te dije que no me interesas ni como mascota –

– Ten cuidado con tus palabras – Shura tomó al gemelo por el brazo, apretándolo sin nada de tacto –

– Suéltame – exigió –

– Ese mortal puede morir accidentalmente y te quedarás sin nada –

– Si te atreves a hacerle algo, me las pagarás Shura, y créeme que tú miserable vida no será suficiente –

– Ah vaya… No pensé que pudieras tener un carácter de esa magnitud – comentó extrañado – Pero ya te lo dije Saga, tú serás mío y no pretendo dejar que cualquier otro imbécil se me adelante –

– Entonces ya llegaste tarde – completó el griego con una sonrisa –

– Eres un… –

– Cuidado con lo que dices – aseguró el peliazul – Ambos tenemos poderes y se muy bien cuáles son tus puntos débiles –

– Ya no deberían de discutir tanto… Se ve que están muy enamorados, tal y como me dijiste Shura – susurró con mesura una de las tías del gemelo, el cuál de inmediato se extrañó por los comentarios, pero también entendió de que hablaban –

– Es que a veces su sobrino se pone un poco difícil – susurró el pelinegro, atrayendo al gemelo y abrazándolo, a lo que éste de inmediato se soltó del agarre –

– Ya veo – obvió – Y dime Saga, ¿Qué tal vas con Shura? –

– Ni siquiera somos pareja – completó molesto el griego – No lo hemos sido y nunca lo seremos – salió de ese lugar y se fue a lado de su hermano gemelo –

Shura sólo lo vio a lo lejos. Ya tenía claro como se vengaría por semejante humillación y eso haría.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

Radamanthys estaba haciendo algunos trabajos en su computadora, adelantando algo, más que nada. Se le hacía increíble lo que había sucedido la noche anterior y que se había repetido esa mañana. De pronto, el teléfono lo sacó de sus pensamientos.  Era todavía muy temprano para que su Saga se hubiera desocupado…

– Sí – respondió –

– Espere un momento… Estamos conectando una llamada internacional, de París Francia –

Aquello lo descolocó por completo… ¿Francia?... – Sí, pero… –

Hola Radamanthys

– ¿Estás en Francia? – Respondió de mala gana, a punto de colgar el teléfono –

Sí, junto a tú novio… Amante o en lo que se haya convertido

– Cuida tus palabras… Y el no puede estar en Francia, está con su hermano… –

Si no me crees, te lo puedo pasar, o es más… Mejor llámale, te daré el número de aquí, para que veas que las claves son de Francia

Wyvern desconfiaba, pero no podía creer que aquello fuera real – Está bien – respondió. Anotó el número y colgó el teléfono. Tentado estuvo a llamarle a ese número, pero al final se redimió y llamó a la casa de Saga. La respuesta fue similar a la del griego, pues le informaron que había salido con Kanon. Y que llegarían en un par de horas.

Dejó el teléfono de lado, pero la duda la habían sembrado en el. Necesitaba despejar su mente y comprobar que Saga estaba en Grecia.

Le llamó al celular y de inmediato reconoció la voz del gemelo – ¿En dónde estás mí amor? –

En un restaurante con Kanon y Milo… ¿Por qué mi cielo?

– No, sólo preguntaba… Es que quiero ver si pasaba por ti o algo así y ahorrar tiempo –

Pues si quieres, pero mejor te llamo y ya nos ponemos bien de acuerdo

– ¿Por qué no puedo ir con ustedes?... Así podríamos celebrar mí cumpleaños y salir a algún otro lugar, además de aprovechar el tiempo –

En cuanto llegue te explicó las razones, ok mí amor, y te dejo, porque tenemos que ordenar y cosas de esas… Yo también te amo

Radamanthys no había quedado convencido del todo, pues en medio del bullicio, había alcanzado a escuchar que hablaban en francés. Y si era cierto, ¿Por qué Saga se había ido así?...

Marcó el número que el español le había dado, y sus sospechas fueron confirmadas cuando le contestaron en el idioma galo. ¿Qué podía significar aquello?... Pidió le comunicaran con Saga Wallace y le pidieron que esperara en lo que era localizado el griego. Obviamente, Radamanthys dio otro nombre y unos minutos después la voz del griego se dejó escuchar…

– ¿Qué significa esto? – Preguntó el inglés molesto con el resultado – Se suponía que estabas aquí –

Am… – Radamanthys, ¿Por qué le estaba llamando y cómo había conseguido ese número?... – Mi amor… Es algo difícil de explicar

– Pues deberías de ir empezando –

Espérame, en un par de horas estaré en Grecia y hablaremos

– Tendrías que estar en el avión y no en una reunión, para poder hablar dentro de dos horas  –

Esto terminará en un par de horas… Podríamos hablar a las cinco o antes

– No creo muy adecuado que hablemos por teléfono, en todo caso, sería mañana o ya entrada la noche de hoy –

Radamanthys, ¿Qué tanto me amas y confías en mí?

Esa pregunta lo sorprendió y lo hizo molestarse – Deja de estar jugando de esa manera Saga… – reclamó – Si me vas a estar ocultando lo que haces a mis espaldas, perfecto… No te diré nada, pero olvídate de lo que tenemos – Dejó al otro con la palabra en la boca, pues le había colgado sin siquiera escuchar sus posibles razones –

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

El gemelo se quedó helado ante aquello. A pesar de que habían discutido con anterioridad, jamás le había colgado el teléfono de aquella manera. Esto sólo indicaba que las cosas estaban pero que nunca y que por lo que veía, tendría que decirle la verdad, y comprobarle que todo era cierto, pues seguramente cuando le dijera algo relacionado con la palabra ‘magia’ aquél sospecharía de alguna trampa o engaño.


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El 30/03/08 a las 08:03:46

Abrió un portal y apareció en el departamento de Radamanthys, ante el gesto de escepticismo que aquél tenía – No estás alucinando ni soy ningún fantasma, si eso preguntas – aclaró – Necesitamos hablar de… Esto… De lo que soy – murmuró al final, agachando la cabeza – Muchas cosas te quedarán claras hoy –

No daba crédito a esto… Es más, ni siquiera recordaba haberse acostado en la cama, para poder argumentar que se trataba de un sueño. Simplemente sintió como la fuerza abandonaba a sus piernas y retrocedió un par de pasos, a dónde la cama se adivinaba sentándose en la orilla de la misma, ignorando completamente las palabras de aquello que se estaba imaginando. Saga estaba en Francia y aunque estuviera en la misma, ciudad era imposible que apareciera de esa manera frente a el… Pero las últimas palabras llamaron su atención… – ¿De lo qué eres? – Se aventuró, conciente de que podía estar hablando sólo con el silencio – ¿Qué me quedará claro? –

– Antes que nada, convéncete de que soy yo – se acercó al joven inglés – Créeme aquí estoy – aseguró. Llegó hasta donde el rubio y tomó una de sus manos con la suya, dejando una caricia en la misma – ¿Me sientes?... No estás soñando ni nada parecido, al contrario… –

– ¿Qué está pasando? – Preguntó confundido – ¿Qué me está pasado? – se preguntó, creyendo que estaba loco o algo parecido. La voz, su piel, todo era igual a Saga –

– Ya te lo dije, no estás alucinando… Puedo comprobarte que esto es cierto, y sí, estaba en Francia, pero necesito que hablemos… Necesitas saber la verdad… Aunque por lo que veo, no me vas a creer –

– Es que esto es imposible… Absolutamente nadie puede hacer eso –

– No es imposible… Y no soy el único que tiene estos poderes sobrenaturales, por llamarlo de algún modo… Soy capaz de hacer todo, con mover mi dedo… Créeme, pídeme lo que quieras y lo haré para probarlo –

– Despiértame, entonces – susurró. Las cosas sobrenaturales no existían –

– Mí amor, no estoy jugando… Por eso sucedían cosas extrañas cuando estaba cerca, cuando me enojaba, me ponía nervioso, feliz… Que se yo… –

– Es que eso es imposible –

– Para los mortales sí, para mí no… Mí amor, debía decírtelo desde el principio, pero mis padres se negaron siempre, de hecho, lo siguen haciendo… Y tenían razón, nunca me creerías –

¿Y si era cierto?... Sonaba completamente descabellado, pero era una explicación ‘lógica’, si es que a eso se le podía llamar lógica – Si esto es cierto, demuéstramelo –

– ¿Qué es lo que quieres que haga? –

– Saga… Es que… Esto es imposible, no existe… –

– Hay opciones mí amor, no todos somos iguales, igual y soy algo así como un fenómeno, pero… –

– No, yo quise decir que eso eras – interrumpió el rubio. No quería creer, pero lo había visto aparecer. Su reloj marcaba exactamente la hora que suponía sería… Las 2:55 p.m. y el monitor de su computadora continuaba con el mismo trabajo que hacía… Todo era confusamente real –

– Pero es la única palabra que surca por tu mente –

– Saga… –

– Créeme, esto es real… Por eso ayer llegué en ‘taxi’ a la cafetería… Ayer sólo utilice un portal y aparecí en la entrada opuesta, en el baño, me cambié un par de veces y estaba a punto de llegar a tú lado… –

– ¿Tú familia? – interrumpió el rubio, poniendo atención a las palabras de Saga, sin estar realmente convencido del todo... Esto parecía ser un sueño muy extraño –

– Sí, toda ella, incluso Shura lo es, por eso supongo que por obra de el, te enteraste que estaba en París, y debo suponer que no te dijo el por qué –

– No, no me lo dijo – susurró, comenzando a tranquilizarse y aceptando las cosas con un poco más de calma… –

– Cada año, se elige un país para hacer una convención de magos… Esto incluye hombres y mujeres, generalmente las mujeres son llamadas hechiceras o brujas, nosotros somos magos o hechiceros, el ‘brujos’ no lo utilizan mucho, porque según esto, suena muy feo –

Radamanthys lo vio contrariado por aquello. No era capaz de asumir todo eso.

– Kanon ayer me llamó en la noche, madrugada, más bien – corrigió – Y  me explicó que era hoy y tenía que ir – aceptó – De hecho, mí hermano insistía en que te hablara con la verdad… –

– ¿Tú no querías decírmelo? – interrumpió –

– Sí, pero tenía miedo de que me vieras como alguien ‘raro’, que me dejaras de querer por cómo soy –

– Tonto… – susurró – No podría dejar de hacerlo nunca, y dime algo… ¿Recuerdas que varias ocasiones tuve ciertos sueños, que por cierto, parecían muy reales y eran relacionados con el hecho de que sucedían cosas inexplicables hechas por ti?... Te los conté varias veces –

– No sólo recuerdo lo que me contaste, sino lo que sucedió en ellos… Todos fueron verdad, pero tuvimos que hacer que parecieran sueños… De hecho, yo no se hacer eso, porque siempre era mi mamá la que intervenía para que no recordaras algo que podía afectarte –

– Entonces todo sucedió… Y las cosas extrañas que sucedían en la Universidad o cuando salíamos, ¿Fueron por lo mismo? –

– Sí, todo era parte de lo mismo… Quería decírtelo, pero mis padres siempre se negaban y mis temores… Si no te quisiera, si Shura significara algo para mí, te aseguro que no hubiera estado contigo ayer, porque ese momento, estaba destinado para el amor de mí vida, y si tú no lo fueras… Bueno, es obvio…  –

– Entiéndeme, esto no es nada fácil para mí… Incluso cuando se que debo de confiar en ti, porque no me mentirás… –

– ¿Quieres ir a París, para comprobar que todo es cierto? –

– No es necesario – sonrió y se levantó, tomando el mentón del griego y dejando un suave y tierno beso – Te amo – admitió una vez más – No me guardes ese tipo de secretos, porque sólo haces que te lastime con mis comentarios y claro, que dude, cuando no hay enemigo –

– Esta vez fue extremadamente necesario – explicó – Ahora sabes todo de mí, así que por favor, cuando aparezca de repente o me cambie de ropa sin usar mis manos, no te asustes –

– No tendría porque hacerlo, en todo caso, creo que sería mejor deshacernos de tú buen amigo Shura –

– Si te contara lo que hizo – dijo molesto –

– ¿Qué te hizo? –

– Dijo a mi familia que era mí novio – contestó enojado, mientras se sentaba en la orilla de la cama –

– ¿Te hizo algo? – cuestionó celoso –

– No, sólo que lo desmentí y supongo que por eso te llamó y provocó todo esto, que de una u otra manera, fue mejor, porque ya no te guardo ni guardaré ningún secreto –

– Pero te molestó y eso no me gusta para nada –

– Ya me acostumbré… Desde que tengo uso de razón, toda la familia me lo ha presentado como un excelente ‘partido’ – afirmó exasperado por eso – Por esa razón Shura insiste tanto, porque según el, tiene el apoyo de la familia, principalmente por parte de mí madre –

– ¿Rechazan a los mortales? –

– No, bueno… Algunos más que otros… De hecho, hay otro mundo y en el, viven e incluso nosotros vivíamos, pero la mayoría, tiene contacto con mortales… Según se, antes era completamente prohibido, pero se ha ido quitando esa creencia – explicó – Claro, hay quienes no soportan ni que los mencionen, pero creo que en mi familia no hay esa clase de personas y si las hay, pues… Tendrán que acostumbrarse o desconocerme – sonrió –

– Al menos espero que deje de molestarte – dijo sin darle mucha importancia al asunto – Y claro, que tu familia no te odie por mi culpa – y eso era lo que más le preocupaba –

– No te preocupes por eso – respondió –

Wyvern obedeció y sin más, atrapó la cintura del gemelo y lo hizo retroceder hasta dejarlo recostado en la cama – ¿Qué te parece si nos trasladamos a la playa o algo así? – sugirió – Sería un excelente lugar para terminar de celebrar mi cumpleaños –

– Me usarás como transporte – reclamó el gemelo, sonriendo y al siguiente segundo, estaban acostados pero en la orilla de una alberca – La ropa no es apropiada – aseveró y moviendo su dedo, el vestuario de ambos cambió – Completamente solos – se adelantó a las palabras del inglés – Esta casa es donde crecí – sonrió y dejó un profundo beso en los labios de su novio – Feliz cumpleaños mí amor –

– Te aseguro que fue el mejor – sonrió – Te amo – dijo justo antes de besar con frenesí los labios del griego… –

Sus temores se había ido y ahora todo parecía tener lógica... Todo era confusamente ‘normal’  y aunque el hecho de que su amor fuera un mago ya era suficiente motivo para sorprenderse, mucho más le sorprendía lo que la sola presencia del menor provocaba en su ser... Lo amaba y así tuviera que pelear contra todo el mundo mágico, el siempre estaría a lado de su Saga…

 

FIN.

 

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Aquí les dejó la segunda parte del fic, espero que les guste, es cortito, pero bueno ^^

Nos vemos!!!

Y espero sus comentarios...


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Al borde del precipicio (radamanthisxaioria)  
Nesvalion Nesvalion
Fecha El 22/03/12 a las 06:03:48
yonjuukyuu yonjuukyuu
Fecha El 28/03/12 a las 11:03:22
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Recuã©rdame (hadesxshunxshaka)  
Ella!! Ella!!
Fecha El 03/03/12 a las 03:03:09
Ella!! Ella!!
Fecha El 07/03/12 a las 02:03:42
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Emboscada a tu corazon Val Val: 1.75  
Leona_Radiant_Dawn Leona_Radiant_Dawn
Fecha El 24/01/12 a las 09:01:17
Shun$ever Shun$ever
Fecha El 08/03/12 a las 07:03:08
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