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Juegos de Seducción 17 [Rada x Syd] *TERMINADO* Juegos de Seducción 17 [Rada x Syd] *TERMINADO* (0.393 s)

Juegos de Seducción 17 [Rada x Syd] *TERMINADO*

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El 03/08/07 a las 01:08:19
Juegos de Seducción 17 [Rada x Syd] *TERMINADO*

Titulo:  Juegos de Seducción
Autor: Mishito, oséase, moi.
Traductor: El lenguaje del amor es dificil de comprender @_@
Beta: y la VHS están descontinuados -w-, lo de ahora es el BlueRay XD!!!

Razon: La vanidá, la vanidá! La mera, dura y pura vanidá xD Siiii, soy egocentrista y Diva! Wiiiii.. pero les caigo bien, no lo nieguen xD!
Dedicatoria: <_< Amm… a nadie en especial creo yo.

Personajes.
Principales: Radamanthys y Syd  Secundarios: Siegfried e Hilda, Kanon, Saga.  Incidentales: Tetis, Sorrento varias caballeros  femeninas conocidas y algunas olvidadas XD y una que otra mención de otros caballeros.  Originales: Ninguno. Invitados especiales en el último capítulo: Deathmask, Afrodita, Misty, Shun, Mime, Queen y Milo XD.
Pareja principal: XD Si se les pudiera llamar pareja! XD Por qué no? Radamanthys x Syd
Parejas secundarias: Siegfried e Hilda, Rada e Hilda, Siegfried y Syd

Tipo: Universo Alterno.
Clasificación:  NC-17
Advertencias: Heterosexualidad por momentos. XD

Estado:  17 capítulos y TERMINADO AL FIN!

Ultima Actualización:

01/sep/09 del capítulo 1al 4.
03/sep/09  Capítulo 5. [Lemon] Al fin! XD
05/sep/09 Capítulos 6 [Semi lemon], 7 [HET], 8 [Lemon] 9, 10 y 11[Super-Ñoño].
07/sep/09 Capítulo 12.
21/sep/09 Capítulo 13 y 14
22/Oct/09 Capítulo 15, 16 y 17! =D (Terminado)

Comentarios adicionales: Me quería dar gusto. Radamanthys y Syd son unos personajes con los que usualmente roleo y nunca los he visto enredados entre ellos y pos… Se me antojó algo de ellos xD. Siendo los dos unos abusadores de primera, tenían que verse en una situación algo estresante. También aproveché el úñtimo capítulo para dar pie a el último fic que escribí. Un Oneshot de Deathmask x Shura "The Ideal Crash". Y metiéndolo a un universo AU que quizás vuelva a usar en algunos otros fics. =)

Les agradezco a todos los que leyeron éste fic y dejaron sus comentarios. Es la primera vez que escribo un fic tan largo xD, y mas que nada motivado por ver a mis dos personajes favoritos en un enredo amoroso XD y dando pauta a otros dos de mis favoritos. MUCHAS GRACIAS POR LEER Y POR SUS COMENTARIOS!!!!

Resumen: Dos casanovas, Don Juanes de alto prestigio se divierten con retos que ellos mismos se ponen. Pero a tantos años de jugar con el deseo de las personas, el deseo y el lívido les tiende a Syd y a Radamanthys una trampa. Lo que era un juego, ahora se torna un asunto serio, cuando de pasar a conquistar a las damas, Radamanthys le propone a Syd consquistar a un hombre. Todo con un propósito mas allá de lo aparente.
 



Buzón improvisado de Bud XD

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El 03/08/07 a las 01:08:19

1.-The men who sold the World.

El mundo es nuestro.
Levantamos las copas. Brindamos por cada logro, cada hazaña. Nadie en éste momento puede borrarnos la sonrisa de la cara. Ganamos la guerra. Una en la que los planes, las maquinaciones, las mentiras y las traiciones hicieron sus mejores movidas. Tu mente y la mía, pensando al unísono para lograr lo que nadie había logrado.
Relamo las últimas gotas de mi copa en los labios y dejo el cristal sobre la mesa, tomando con pulcredad la servilleta blanca con la que cubro mi ropa para no mancharla con algún resto de la cena.
Me miras fijamente, adivinando lo que tengo en mente. Me conoces tan bien que ya sabes lo que pienso antes de siquiera abrir la boca. Por algo, tú y yo hemos sido aliados en éste juego de casanovas durante algunos años.
– Antes de que lo sugieras… –
– Siempre tienes la manía de adelantarte, Syd. –
– … Debo decir que me ha sorprendido gratamente tu hazaña. Hace meses que buscaba ver a Shaina verse perdida en un romance turbulento y recurrir a ti, fue la mejor elección que he hecho, Radamanthys. Lo creía imposible. Hacer que se enamorara de alguien del sexo opuesto. ¡JA! ¡Prácticamente la regresaste a la heterosexualidad! –
– Gracias. Viniendo de ti, es todo un halago. –
Sonreímos con discreción, con ese aire sofisticado que los dos portábamos. Y sin embargo, a pesar de la sobriedad y la elegancia, éramos los más rastreros y malditos del mundo. No importaba el oro, ni las finas ropas, bajo ella, éramos fieles sirvientes de Pan. Adoradores de Baco y Eros.
Y sin embargo, no le rendíamos culto a Afrodita, en lo más mínimo.
Busqué la oportunidad de volver a hablar y proponerte parte del trato que teníamos. Era divertido ponernos retos, el uno al otro y vernos ejecutar la proeza con tal maestría que terminábamos siempre con la miel en los labios, por una victoria perfecta.
Yo te dí a Shaina ésta noche, pero mañana tú me darás algo que he querido desde hace mucho. Y para eso, mi reto para ti, será un tanto peculiar ésta vez. Las mujeres caen rendidas a tus pies con solo verte sonreír y yo con mi labia las hago derretirse antes de que siquiera puedan ruborizarse. Y aquello me conllevó a esto. A la hazaña más grande que jamás me he propuesto.
– He estado pensando en el próximo reto. –
Hablé nuevamente alzando la voz para no dejarte interrumpirme y quitarme el placer de plantearte nuestro siguiente juego. Finalmente te mostraste abierto a escucharme y dejaste los cubiertos a los lados del plato mientras las sirvientas recogían los platos vacíos y rellenaban las copas de vino.
– Me dejas ansioso por escuchar lo que te propones. –
– He pensado en alguien que quizás sea un verdadero reto para ti. Pero claro, me has superado N número de veces y no creo que éste te presente un verdadero reto. Quizás el único obstáculo en medio sea… precisamente hacer lo contrario de lo que yo logré con Shaina. –
– ¿Quieres que seduzca a un homosexual? –
– A un heterosexual. Y casado, además. –
– ¡Estás de broma, Radamanthys! Las mujeres casadas no son ningún problema para mí, pero el marido, ¿Esta vez? –
Sin duda, te he descolocado completamente. Creías estar siempre a un paso delante de mí y esta vez te has equivocado.
– Te recuerdo que al empezar a seducir a Shaina, pasé momentos muy vergonzosos. Cuando menos me debes un poco de esa diversión de vuelta. –
Noté tu mirada entrecerrándose mientras una sonrisa maliciosa se mostraba en tu cara.
– Voy a platicarte del asunto, para animarte aceptar. Recuerda que acordamos el no echarnos para atrás en cuanto a los retos. –
– ¡Si!... ¡Sisisisi! –
Tu reacción me hizo esbozar una sonrisa amplia. ¿Te he puesto nervioso? Nunca te dejas dominar por tus reacciones a  menos que te haya sorprendido sin que te lo hubieses imaginado siquiera. Te molestaba que por momentos, lograra evadir tus cálculos.
– Como te decía. Ésta pareja vive muy feliz. Son fieles y amorosos. Cada que se miran lo hacen con un afecto infinito. Pero ya sé que eso no es para nada un problema. Hay amor, pero el deseo y el lívido puede hacer que ese sentimiento se olvide por unos quince minutos. El reto será… Hacer que el marido se vuelva homosexual por unos quince minutos. –
No hay nada que me cause mayor placer que ver tu cara demostrarme tu derrota antes de poder cumplir con la hazaña. Así como ahora te mostrabas, apoyando un codo sobre la mesa mientras te sujetabas la frente como un signo de que le encontrabas una enorme dificultad al asunto. De que estabas metido en un grave problema. No había nada mas regocijante que verte así. O bueno… quizás si había algo mucho mejor que eso.
- Continúa. –
Me incitaste a pesar de tu desacuerdo.
– Esta vez, pienso echarte la mano con esto. Una decepción quizás sea un empujoncito perfecto para hacerlo tomar el camino hacia donde quiero que lo lleves. Me encargaré de su esposa. –
Metí la mano al saco y saqué una foto de la pareja, mostrándosela. Tu sorpresa fue mucho mayor y finalmente te echaste para atrás apoyando tu espalda contra el respaldo de la silla, perdiendo completamente tu elegancia en ese momento. ¡Qué maravilla poder verte así! Completamente estupefacto.
– Es tu hermano, Radamanthys. Me estás proponiendo esto, por que quieres quitar de en medio a tu hermano y quedarte con su mujer. –
Sonreí, satisfecho por sus supocisiones. Por primera vez, no te mostraste tan agudo como siempre. Lo que deseaba, era algo más que a la mujer de mi hermano, Siegfried.
– Algo así. –
– Eres un verdadero bastardo. Tu propio hermano. –
– ¿No te mordiste la lengua, Syd? ¿Qué hay de Bud? Sé que no lo recibes, ni le llamas, ni quieres nada de él. Al menos yo quiero sacarle provecho a esto. Siegfried me las debe y ya es tiempo de que me las cobre. –
Era exquisito mirarte así, tan descolocado. Morderte el labio con preocupación mientras pensabas en la propuesta.
– Acordamos no echarnos atrás. –
– ¿No podrías mejor mandarme tras Hilda? –
– No. Hilda será asunto mío, hasta que todo termine satisfactoriamente. –
– Estás hablando muy en serio, Radamanthys. –
– Syd. Si hay algo que admiro de ti es tu capacidad de pasar sobre los obstáculos más inverosímiles para lograr tus hazañas. La homosexualidad será el obstáculo mas grande que deberás sobrepasar ésta vez. Tu miedo debe desaparecer. Y bien sabes que en nuestro círculo, mientras más difícil sea la proeza, más grande es la fama y el reconocimiento de los demás. ¿Y quien nos ha superado alguna vez?
– Saga. Y su hermano Kanon. –
– Ésta es tu oportunidad para superarlos y ridiculizarlos. –
– Deja de hablar que me estás animando a aceptar. –
Me levanté de la mesa y caminé hasta el extremo donde estabas sentado, dejándote la foto frente a ti y la miraste fijamente.
– Ya has aceptado. –
Era todo lo que tenía que decir. Sabías que no iba a aceptar un No, por respuesta. Estabas enredado en un juego que estaba preparando especialmente para ti.
– Pruebas, por escrito. –
– Como siempre. –
Respondiste sin muchas ganas, pero tampoco me diste una negativa.  Me retiré, para ir a casa, dejándote a solas para pensar en el reto y comenzar a maquinar con ese ingenio tuyo tu plan basándote en lo que yo iba a hacer con el obstáculo de la esposa.
 



Buzón improvisado de Bud XD

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2.- IÂ’ve never lost control.



Me la he pasado tamborileando mis dedos toda la tarde. Para llevar a cabo el reto que Radamanthys me impuso, he aceptado pasar un día completo con él y su familia en su casa de campo en una barbacoa aburrida. Jamás creí que Radamanthys pudiera ocultar tan bien las apariencias y parecer otro completamente a la vista de sus familiares.
Podría jurar que es un hombre decente y bien educado y sobretodo me ha sorprendido ver que tiene el retrato de su madre en la sala, cuando innumerables veces me ha hablado pestes de ella. Afortunadamente, está muerta ya.
Me ha presentado a sus dos hermanos, a Siegfried, que en persona y pensando más profundamente en lo planeado, no está tan mal. Y a Shaka, que luce completamente opuesto a Radamanthys. Entre ellos, no se parecen en nada… quizás solo un poco, muy levemente Siegfried y Shaka.
El menor de ellos es bastante retraido. Demasiado serio, incluso más de lo que Radamanthys aparenta ser. Siegfried en cambio, tiene una actitud un poco mas abierta, aunque es algo reservado y no habla si no tiene algo realmente importante que decir.
Le veo más dificultades al asunto, que ventajas. Pero todo eso desaparece cuando llega Hilda y nos hace a todos esbozar una sonrisa de gusto, por su presencia.
Si no fuera por que Radamanthys está presente en ésta tarde de barbacoa, no dudaría en ir por ella y darme el gusto de conocer a profundidad a la hermana política de mi compañero.
Nada interesante sucede en el transcurso de la tarde, excepto uno que otro cruce de miradas entre Hilda y yo, que pronto desvía la mirada hacia Radamanthys, cuando éste abre la boca y dice algo interesante o gracioso, atrapando toda su atención.
Hasta ahora no he tomado el valor y no he podido voltear a mirar a mi objetivo. Pero después de las veces en las que Radamanthys ha desviado la atención de Hilda de mí hacia él, me decido y volteo hacia el rubio de ojos azules, cruzando la mirada por un momento con él. Un estremecimiento de tan sólo pensar en seducirlo, me hace desviar de inmediato a ver a Shaka.
– Tengo entendido que estudias, Shaka. Es lo que Radamanthys me ha contado de ti.–
– No estoy estudiando una carrera en sí. Pero si. Estudio Teosofía. –
– Vaya. –
– Shaka piensa que Buda es un dios y Radamanthys y yo le hemos insistido que no y se ha metido a estudiar ‘eso’ para poder clasificar a la entidad de su admiración. –
Me soprende gratamente cuando Siegfried finalmente habla, y se mofa del más pequeño de los tres, llamando mi atención y le sonrío, acompañándole en su burla y convirtiéndome en su cómplice, logrando así un acercamiento, propiciado por él mismo. A Shaka no parece molestarle en lo absoluto.
– Si de catalogar a los dioses, analizándolos psicológicamente se trata, habrían muchos dioses en los mitos que se quedarían fuera del puesto de dios en las categorías. –
Debo agradecer mi habilidad para hacerme al interesante en los temas más inverosímiles tocados a la hora de comer.
Me pasaron el traste con la carne y después de servirme, se lo pasé directamente a Siegfried que estaba sentado frente a mí. Lugar que estratégicamente seleccioné para empezar el proceso.
Me encargué de sostener con poca firmeza el trasto, de manera que cuando Siegfried lo tomara, lo hiciera resbalar de mis manos y provocar así, un accidente intencionado.
– ¡Cuidado! –
– ¡Está caliente!
Ambos nos levantamos de golpe tratando de sujetar el trasto que se resbalaba de nuestras manos y terminamos afianzándolo entre los dos, en un contacto “no intencionado” de nuestras manos.
Yo sonreí como si nuestros reflejos me satisficieran lo suficiente para hacernos llamar los héroes de la tarde. Y sorpresivamente, Siegfried respondió a ese gesto con otra sonrisa.
– Buenos reflejos. –
– Lo mismo digo de ti. –
Finalmente quité las manos del traste. El contacto pasó desapercibido, pero la sonrisa carismática que le dediqué, quizás no lo hizo. El resto de la tarde, noté al marido de Hilda algo esquivo. Apenas me miraba y cuando lo hacía y se encontraba con mis ojos mirándole fijamente, volteaba a ver a su mujer a la que le dedicaba todo el cariño con su sonrisa.
Radamanthys no dejaba de sonreír. El muy maldito se divertía tal como yo lo hice cuando la pasó mal al ir tras Shaina.
Después de un rato, nos levantamos de la mesa y Radamanthys nos hizo pasar a todos a la sala para jugar Jenga.
– Syd, acompáñame a la cocina por unos vasos y el whiskey. –
No me sorprendió en lo absoluto que me llamara a solas para hacer recuento de mis avances. Aunque él ya lo había visto con sus propios ojos.
Una vez solos en la cocina, conferenciamos en voz baja.
– ¿Jenga?... ¿Eso sueles hacer con tu familia los fines de semana que no tienes nada que hacer? Sí que necesitas meterle unos cuantos problemas a tu familia. –
– No se me ocurrió nada mas para alargar el día. No pienso dejarles ir de acá hasta muy noche. –
– Me estoy aburriendo de lo mas lindo. Ahora estaría con Alberich y Camus yendo de antro en antro y acostándonos con mujeres por montones en camas king size. –
– Alguien viene, espera. –
Guardamos silencio y yo miré hacia atrás para cerciorarme de lo que sucedía, cuando sentí las manos de Radamanthys jalarme y besarme fuerte, pasando sus manos por toda mi espalda y apretándome los glúteos como si se estuviera agasajando a una hembra.
La puerta tras de mí se abrió y Radamanthys fingió sorpresa, mientras que por mi parte, no me hizo falta fingirla. ¡Estaba sorprendido!
Volteé y ví que era Siegfried que nos miró a ambos con la boca abierta… ¡A mí! Completamente pegado a Radamanthys y éste apretándome de las nalgas como si tuviera esa confianza conmigo.
– Lo siento… yo… No quise. –
– ¡Siegfried! No te escuché. Yo… verás hermano… –
– No, no te apures, yo no he visto nada. –
Volteé guardando la cara. Era la primera vez que un hombre me sujetaba y me besaba como si fuera una mujer. ¡QUE VERGÜENZA! ¡No buscaba donde guardar la cara! Jamás me había visto en semejante situación con otro hombre.
El momento incómodo se quedó en la cocina, mientras yo reunía valor y acopio suficiente para tomar los vasos y sonreír nerviosamente tratando de no hacer evidente lo sucedido ahí dentro.
Los tres regresamos de la cocina y Radamanthys era el único que se veía completamente entero. Esto lo había planeado. Todavía no me quedaba claro, por qué.
La noche continuó y aunque Siegfried y yo nos sentamos de lados completamente opuestos y lejanos, no dejamos de sentir la incomodidad de aquel momento.
Luego hablaría con Radamanthys sobre ello. Sobretodo por que en ésta ocasión, me hizo perder el control con aquel beso. Y más que acercarme a mi objetivo, me alejó de él. Noté de inmediato que la incomodidad de Siegfried y la mía, hizo que Radamanthys se acercara mas a Hilda. Eso me daba una idea de lo que en realidad había hecho. Tomar ventajas pasando sobre nosotros dos.
Yo… Que nunca pierdo el control. Era humillante tener que bajar la cabeza cada que por accidente Siegfried y yo cruzábamos la mirada. La tortura se alargó hasta que dado la una de la madrugada, Shaka decidió irse a dormir por tener clases al día siguiente. Sábado. Por si acaso no podía ser mas patético el asunto.
Pero aproveché para hacer mi retirada furtiva de aquel montaje y desviarme a buscar compañía femenina para quitarme el mal sabor de boca.
 



Buzón improvisado de Bud XD

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3.- The plan it wasnÂ’t much of a plan.


La sonrisa me duró en la cara una semana completa. El placer de mantener a Siegfried evadiéndome y dejándome solo con Hilda y el placer de haber probado esos labios tan suculentos de Syd, lograban hacerme conciliar un sueño tranquilo y satisfactorio. Todo parecía estar saliendo conforme al plan.
Dos pájaros de un tiro, al principio del proceso. Pero hoy me tocaba enfrentar la ira de Syd.
Toda la semana estuvo evadiéndome y al ir a verle, no me recibió con buena cara. Sin embargo, podía imaginar que iba a preguntarme cuales eran mis motivos por los cuales me hicieron besarle en la cocina de mi casa de campo. Sólo por ello, no me negó la entrada a su casa.
– Explícame lo sucedido en la cocina ese día. –
– Sencillo. Si quiero que Siegfried caiga en tus brazos, primero tenemos que hacerle creer que eres homosexual. Si no, quizás nunca se atreva a pedirte consuelo cuando me acueste con su mujer. –
– No. Algo más planeas, estoy casi seguro. –
– Tus instintos están sobreactuando esta vez, Syd. Lo hice para ahorrarte mucho en tu labor. Te dejé probar un poco de esa homosexualidad de la que tanto huyes y tienes miedo. –
– ¡No tengo miedo! –
– Tengo que ponerte a prueba de ello. –
– ¡No jodas! Me cuesta trabajo siquiera imaginarme el cojerme a Siegfried. –
– ¡Entonces imagínatelo a él cojiéndote a ti! –
– No me ayudes… –
– Vamos, que es lo más lógico del mundo. Si vas a consolarlo es obvio que tú tienes que ofrecerle un sitio donde pueda refugiarse en ti. –
– Ahora pienso que tú y él están confabulados contra mí. –
– ¡Ja, ja, ja, ja! Estás nervioso, Syd. –
Me aproximo a él, no sin antes servirle una copa de su propio trago y acercárselo para que bebiera y se relajara. Tomé asiento a su lado mientras él se acomodaba tratando de relajarse en el sillón antiguo, tan incómodo como para dejarme maniobrar e intentar algo, ahora.
– Si. Estoy sumamente nervioso. Jamás he tenido una experiencia homosexual en la cama. Excepto quizás las veces que hemos participado en orgías y sin querer cruzaba la mirada contigo o con Aiacos. Pero jamás me imaginé algo así. –
– ¿El besarme? –
No te moviste. Solo tus ojos me miraron de reojo con una expresión asesina. Yo te devolví ese gesto con una sonrisa encantadora. Finalmente suspiraste y cortaste todo contacto visual conmigo.
 – Quiero retirarme del juego. –
– ¡No empieces, Syd! ¡Nunca te habías retirado antes! –
Me esperaba aquello, sí. Fingí completa sorpresa y decepción ante tu decisión.
– Siento que hay algo más y temo que ésta vez no será como las otras. –
– Lo mismo dijiste cuando te propuse a Flare como víctima y me saliste con que era demasiado cursi para tu gusto, y finalmente resultó toda una tigresa en la cama. Por cierto ¿Qué has sabido de ella? –
– Sólo que se casó con un viejo adinerado. –
– Aprendió algunas mañas de ti. –
– Le conté de cuando solía sacarle dinero a Saori. –
Reíste al fin, recordando viejos tiempos. Conquistas que te llevaron de ser el amante más amateur al más codiciado en estos días. Uno de los mas famosos seductores de nuestro tiempo. Podía echar los años atrás y recordar la primera vez que te vi. Entrando al bar haciéndote al interesante, de noche con lentes oscuros que nada mas hacían que te vieras mas estúpido e inexperto. Pero fue aquello lo que me hizo fijarme en ti y continuar viéndote regresar a los días siguientes, consiguiendo una que otra encamada con mujeres de reputación fácil.
Tuviste que meterte con Pandora, quien fue mi amante mas regular para poder finalmente acceder a ti. Aproximarme, conocerte. Era curioso que sintiera esta atracción por otro hombre. Jamás me había sucedido. Primero me hice creer que se trataba de un interés profesional. Buscaba un alumno a quien enseñarle todo lo que sé y aprendiste bien. Tanto que en muchos aspectos me superaste. Pero al paso de los años, mientras más te conocía y sabía de tu corazón retorcido, más me interesé en tí.
De las veces en las que me enredaba con alguien para darme el lujo de ser reconocido como el amante más reconocido, jamás me di el lujo de dejarme llevar por mis impulsos. Todo lo mantenía fríamente calculado. Para mí, seducir a una mujer era como jugar al ajedrez.
Pero contigo… estaba siendo la primera vez en la que me dejaba guiar por mis deseos.
Buscaba y rebuscaba en tus facciones, en tu cuerpo cualquier indicio de feminidad, pero ha sido difícil encontrarla. Así que he decidido guiarte por ese camino que no conoces para prepararte y tenderte una trampa de la que no pienso dejarte escapar hasta hartarme de ti. Hacerte disfrutar el placer que las mujeres encuentran conmigo, volverte adicto a mí.
Sé que al igual que yo, no has amado a nadie. Y mi propósito era que terminaras perdidamente enamorado de mí.
Reímos más fuerte. Había logrado relajarte de alguna forma. Ahora sólo tenía que convencerte de continuaras con el plan.
– Maldito Radamanthys. ¿Cómo lograste hacer que me metiera en tal lío? –
Quizás no tenía que hacer la labor, a fin de cuentas. Parecías querer dar una nueva oportunidad a la cacería.
– Tal vez necesites informarte más y empezar a darte tratamiento para poder tener sexo anal. –
– No creo que ese sea el problema. Si supieras lo que Gheist y yo intentamos cuando estuve tras ella… –
Aquello me borró la sonrisa de la cara un momento y tragué duro. Solamente sentí un fuerte latido en mi entrepierna y mi cara empezar a quedar roja. De pronto, hacía mucho calor.
– ¿Ella te penetró con algún juguete sexual? –
– Fue necesario para que se dejara penetrar también. Es demasiado perversa. Pero no me quejo. Fue una experiencia completamente diferente. ¿No siempre ha sido tu dicho “Dale a ellas lo que quieren”? –
– ¡Si! Pero… nunca imaginé que… Gheist nunca me ha propuesto nada así. –
– Deberías intentarlo. Duele pero cuando estás mas prendido, se siente bien. –
– Entonces… –
– Te oigo vacilar, Radamanthys. –
– ¿Eres homosexual? –
– ¡Por supuesto, que claro que obviamente que NO! He tenido sexo anal, pero nunca me he acostado con un hombre. –
– Pues casi. –
– ¡Es muy diferente! Una cosa sea que el pene sea de plástico y otra que sea de verdad. –
Resoplé, claramente alterado por enterarme de aquello. Syd me había sorprendido más con su experiencia de lo que yo habría podido imaginar. Definitivamente, el acostarse con mi hermano iba a tener un resultado peligroso. Ahora me daba cuenta de lo arriesgado que iba a ser el que Syd continuara con esto. Pero tampoco podía pedirle que se echara para atrás o empezaría a hacer conjeturas. Pero también sentía cierta urgencia de ignorar la incomodidad del mueble y hacer algo para sacarme esta calentura a causa de su relato.
Hice acopio de toda mi fuerza de voluntad para enfriarme la cabeza y continuar hablando de “negocios”.
Lo mejor para amos fue cambiar de tema y volver a hablar de mujeres, como es usual, quedando de acuerdo para salir y encamarnos con algunas para no perder costumbre y práctica.
Sin embargo, antes de irme, Syd hizo otra observación a lo sucedido.
– Creo que tendré que leer libros y ver películas para saber bien como se comporta un homosexual y trabajar sobretodo en acercarme a tu hermano. Esa sorpresita de la cocina, pudo haber venido después. Ahora me será más difícil acercarme a él. –
Miré a Syd un momento. Esta vez yo le dediqué una mirada de desconfianza. Repentinamente había cambiado de parecer y estaba comenzando a planear desde una nueva perspectiva en como acercarse a Siegfried. Nunca le había visto cambiar sus planes de repente. Aunque bien, puedo decir que en ello me tengo la culpa.
– Ya se te ocurrirá algo. –
– Creo que ya sé que haré. –
Sonrió mordiéndose el labio inferior en un gesto entre travieso y malicioso.
- Lo invitaremos a salir cuando Hilda esté indispuesta. Tú me ayudarás a que él se sienta mas cómodo y gane confianza. ¿Qué mejor que una borrachera para eso? –
– No has estado perdiendo el tiempo, toda ésta semana. –
Se golpeó la frente con el dedo índice, satisfecho de su idea y no me quedó de otra que reírme. Ahora lo notaba hasta emocionado.
– No te creas que lo estoy haciendo por que quiera acostarme con un hombre. Lo estoy viendo como un verdadero reto, ya. –
– Como tu digas. –
Me reí seguido a la frase para  no despertarle incomodidades en cuanto a su heterosexualidad. Al menos no todavía.
Entonces empecé a maquinar otro plan. Uno para intervenir y hacer que el objetivo de Syd cambiase de Siegfried, hacia mí. Esa iba a ser una empresa aún más titánica.
Distraer a Hilda, decepcionar a Siegfried y luego sabotearles la noche y quedándome con Syd al final. Yo igual empezaba a hacer diversos cambios en mi plan original y como Syd, me encontraba en una situación incierta donde iba a tener que aprovechar cualquier ventaja que se me presentara.
 



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El 04/08/07 a las 01:08:34

Radaaaa! Que geniaaal, me sorprendió que el hermano de Rada fuera Sieg, y Shaka! No imagino a Shaka teniendo de hermano a alguien tan malvado como Rada ¬__¬ Me encantó tu Sieg, se ve todo correcto, de esos que tienen el matrimonio perfecto y así jajajajaja xD aunque con Hilda ¬w¬

No me imagino a Syd de seme jajajajajajaja XD Aunque bueno, son pocos a los que me imagino de semes, jujuju. Síguele Rada, aunque no duermas, jajajajajaja XD no te creas, mejor duerme. Uys ya quiero saber qué pasará mujajaja. Me pregunto si Sieg se mantendrá casto y puro como siempre ha sido... deaaa... jajajajaja xD o si se follará a Syd O.o Ahh, y de imaginarme a mi bello Camus de mujeriego ñam ñam, mi bello Camus *w*

Bueno, me retiro, cuídate mucho, nos vemoooos.

 

P.D. Quiero cojerme a Rada!


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El 03/08/07 a las 01:08:19

Rada: sigue soñando xD!

 

Jajaja te los leiste! Los treeees!! XD Pos ahí viene el cuatro! Jajajaja donde nuevamente uso de preteto el futbol y a los irlandeses xD inches hoolingans XD

Me da tanto gusto que te divertiera éste Rada todo maquiavélico xD y el Sieg todo bonachón. Aunque si te soy sincera... se me antoja poner un capítulo donde Hilda reciba algo de amour de parte de Rada xDDDD. Hilda me cae bien, es cool T^T. No es como Saori que es una bruta xD, pero que tiene lo suyo también *¬*.

 

Jejeje cuidate en el camino!!  Mientras yo termino el capítulo 4 xD.



Buzón improvisado de Bud XD

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YO TB ME LOS LEÍ!!!! >W<, xDDDD, ME GUSTAAAAAA!!! osea sis!, un fic tuyo con tus dos nenes!!! de esto tiene k salir algo divertidísimo y genial!!!!, y ya comienza a serlo, mwejejejejejejeje *W*.

ESe par de desgrasiados!!!, xDDDD, comienzo a entender un poco los planes de Rada, pero no se por qué no le creo que todo se trate de sexo, para mi que busca algo más k seducir a Syd... mmmm... no se... esa impresión me da ¬w¬ xDDDDD, adoro sus personalidades, no se, ME ENCANTAN!!!, todos cínicos y adictos al sexo... sis... pa mi k debieran hacerles test de VIH xDDDD, digo, por lo k relatas, :P, ya están bien corriditoooos >w<

Sieg *W*, como siempre una cosa mosha hermosa perfecta!!!!, me encanta, siempre ha sido de mis favoritos ¿sabes?, no se ni por k... en mucho me recuerda a Aioros, esa aura de "heroísmo" y bondad, nu se... PERO ME GUSTA!!! y shaka hermano de Rada!!!! xD, eso está para morirse, y la mensión de aiacos, mwejejejejejejeje, pa mi ks e jode a Rada (nomás chingando sis, pero así me quieres, sho lo se XD)

El problema con k pongas a shaka es k se me distrae la cabeza con pensamientos Shakaiorianos!!! xDDDDD; pero haré mi esfuerzo por no distraerme :P. QUIERO CUARTO CAPI!!!! ME ESTOY DIVIRTIENDO!!!! YAAAAAAAAAA!!!! >o< xDDDDDD

*se come a su sis a besitos*

 

 

Argenmisto

P.D. Quiero cojerme a Rada!

Aiacos: ¬w¬, let my bitch alone!!! (XDDD, es posesivo -w- xD)


(lo siento sis, no pude resistirme >_>Uuu)



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El 03/08/07 a las 01:08:19

4.- Stomp.



Ritmo. Una constante percusión creada por manos aplaudiendo al unísono y los pies azotándose contra el piso de madera mientras las voces de cientos de hombres se levantan en un coro alentando al equipo de casa en un partido transmitido por la televisión del bar.
Noche de partido, noche de hooligans y las señoras se quedan todas en casa para no tener que aguantar el mal lenguaje de sus maridos durante el partido. Todos se congregan en bares con televisores a beber y a mirar un juego que une pasiones. El Futbol Soccer.
Qué mejor forma de llevarnos a Siegfried lejos de las manos de su adorable mujer que llevarlo a hacer cosas de hombres. La misma tarde en la que Radamanthys me fuera a ver, comencé a replantear mi plan. Todo pareciese ponerse de mi parte, pues al querer relajarme un poco viendo la televisión, el anuncio del partido más esperado del futbol se anunciaba.
Era como una señal del cielo.
De inmediato llamé a Radamanthys y le propuse. Para acercarse a un hombre, primero tienes que convertirte en su amigo y la mejor manera de hacerlo es compartir sus gustos y qué mejor que la disciplina que practicamos los hombres los fines de semana. La pasión por los deportes.
Al llegar al bar, me encontré con Radamanthys y su hermano, ocupando ya una mesa con sus camisas del equipo. Radamanthys tuvo la gentileza de conseguirme una, por lo que también llegué vestido para la ocasión. Las cervezas ya habían empezado a correr y a cada momento el bar se iba llenando de gente.
No se me hizo extraño notar la incomodidad de Siegfried al principio, pero conforme iba consumiendo cervezas y entrando en confianza, iba relajándose, dispuesto a disfrutar del partido de esta noche.
Iba a ser un proceso algo largo, pero ésta noche quería asegurarme de que me permitiera estrechar un poco mas la confianza. Si me invitaba a su casa a pasar un domingo con él y su esposa, entonces las cosas empezarían a marchar sobre ruedas y Radamanthys se encargaría de distraer a Hilda mientras yo trabajaba en seducir a su esposo.
La noche transcurrió y la cercanía entre nosotros se hizo más mas estrecha gracias a la influencia de los fanáticos que celebraban cada que la pelota se acercaba a la portería cercana.
Lo más curioso del caso era que tanto los fanáticos como yo, rogábamos por un gol del equipo de casa. Había escogido un bar muy particular en todo Londres donde los Irlandeses se juntaban y ya sabía la clase de emociones que corrían en este lugar.
Iba a sacarle provecho a la histeria colectiva.
Pronto me descubrí atento al partido, emocionándome también por cada que chutaban el balón y no entraba a la portería, maldiciendo y consumiendo cerveza sin parar. Siegfried se veía también, atento a partido, emocionado, apretando los puños y maldiciendo por los fallos e insultando al árbitro cada que marcaban una falta contra alguno del equipo local. Los primeros cuarenta y cinco minutos se hicieron de lo mas largos y tensos, pero más fueron las discusiones de los narradores al medio tiempo y la publicidad que parecía no acabarse.
Pedimos otra ronda de botellas y de nuevo nos sentamos a torturarnos con el partido.
Había perdido las esperanzas de que sucediera un milagro, pero al menos esa incomodidad entre Siegfried y yo parecía haber desaparecido.
Tanto me había emocionado en el primer tiempo, que no medí mi consumo y me dieron ganas de “desaguar”, por lo que me levanté y atravesé el gentío amontonado en la puerta del baño y encontrar alivio en los urinales.
Justo salía del baño cuando repentinamente hubo un gol y la gente se volvió histérica, a un grado casi neurótico y los irlandeses no tardaron en felicitarse muy a su estilo.
Se abrazaban efusivamente y de la pura emoción se besaban en las bocas.
¡Y YO ESTABA LEJOS DE LA MESA!
Un irlandés me jaló y me besó las mejillas fuerte, otro me besó en la boca y otro me dio un codazo en la nuca al levantar los brazos. Parecían pelotearme mientras yo maldecía por mi plan semi-fracasado de ésta noche. Hasta que otro irlandés mas alto me jaló del brazo, me gritó en la cara “GANAMOS”, con su aliento a cerveza y  me plantó un beso profundo, apretándome contra su cuerpo. Era tanta la confusión que solo conseguía cerrar los ojos fuertemente protegiéndolos de cualquier impacto que pudiera lastimarme. Pero al separarme del sujeto que tan efusivamente me besó, ví que era Siegfried que me miraba con una enorme sonrisa en la boca, extrañado por su reacción tan desatada, pero sin perder la emoción y la sonrisa.
Yo era el que de nuevo estaba sorprendido, mirándole anonadado, mientras él se volteaba y abrazaba a otros de la emoción y dejaba que lo besaran en las mejillas y luego se dieran de golpes con mano abierta en la espalda y en la nuca.
¡Yo me había quedado en shock! Tanto que sólo le vi entrar al baño y salir después de un rato, a lo que yo ya me había dirigido hacia la mesa.
Radamanthys me miraba serio, y solo contestaba las palmadas en la espalda con una sonrisa de pocas ganas.
No podía pensar ahora. Me sentía con el estómago hecho un nudo y el shock estaba tardando en pasar.
Finalmente, Siegfried regresó a la mesa con una sonrisa ya más tranquila aunque animado por el gol. Tanto Radamanthys como yo intentamos igualar su ánimo.
El fin de la velada terminó cuando el partido se acabó y los irlandeses ardieron y salieron a las calles a cantar el dichoso “Olé olé” quitándose las camisas y armando alboroto.
Salimos cantando, liberando tensiones y estrés y alejándonos discretamente al auto,  que para mi sorpresa no era el de Radamanthys, y al parecer era el de Siegfried.
– Llévame a casa a mí primero, Sieg. Creo que voy a vomitar. –
Palabras mágicas que hicieron desaparecer la enorme sonrisa de Siegfried y la  mía.
– Tomaste mucho, Rada. Ahora entiendo tu cara larga. –
Subimos al auto y Radamanthys se sentó junto a Siegfried, adelante mientras yo iba atrás.
En todo el camino estuvimos callados, hasta llegar a casa de Radamanthys, donde lo ayudamos a bajarse.
No tenía idea si Radamanthys estaba haciéndose al enfermo o de verdad se le habían pasado las copas, pero iba a aprovechar ésta ventaja que me daba de quedarme solo con Siegfried para adelantar algo. Justo lo dejábamos en la cama, cuando sentí un agarrón en mi brazo, bastante firme.
– Quédate… –
– ¿Eh? –
Pero no dijo mas, pues su cabeza cayó hacia atrás y se quedó profundamente dormido.
Yo todavía seguía shockeado como para pensar claramente. Siegfried se encargó de abrirle la camisa y el pantalón, quitarle los zapatos y echarle la sábana encima.
En ese momento, por un breve instante pensé en Bud. En los días en los que pasábamos juntos, hasta que sucedió. Una mujer entró en nuestras vidas y toda armonía entre nosotros, se quebró como una copa de cristal delgado.
Ver a Siegfried cuidar de Radamanthys, me hizo sentir algo de envidia.
Bajé, dejándolos a solas un momento. No quería que los recuerdos me sabotearan la noche. Quería ver hasta dónde podía llegar hoy.
– No ví a qué hora saliste de la habitación. –
Su voz me hizo salir de mis cavilaciones y sonreí para que no pensara en que me encontraba nostálgico por verle con Radamanthys.
– ¿Te llevo a casa o te quedas? –
Suspiré, como si lo pensara dos veces, pero no tenía que pensar en nada. Ya estaba decidido.
– Si me hicieras el favor, te lo agradecería de antemano. –
Me sonrió con mas confianza y me cedió el paso. Aquello me izo sentir en desventaja o hacerme una idea de algo que quizás pasaba por su cabeza. Me acababa de hacer un gesto caballeroso. A mí. Otro hombre.
Salimos al fin, cuando me decidí a aceptar su cortesía y nos subimos al auto, esta vez, ocupé el asiento junto a él.
El camino de casa de Radamanthys a la mía era algo distanciado, por lo que tuve tiempo suficiente para pensar en algun tema de conversación para entretenernos en el camino, deshaciendo la nueva barrera incómoda que se había hecho, pero ahora estábamos solos en un auto, camino a mi casa. No teníamos de para que entrar en confianza si no queríamos quedarnos con la duda.
– ¿Estás saliendo con mi hermano? –
– ¿Lo dices por aquella vez en la cocina? –
– Si. –
– Somos amigos. Esa noche en la casa de campo fue bizarra. No me esperaba algo así. Si te soy sincero. –
Y lo estaba siendo. Cien por ciento sincero. No me había esperado tal acción de su parte.
– Me andaba jodiendo ¡Ja, ja, ja! Hace poco supo que soy… homosexual y quería comprobarlo por sí mismo. Pero no fue la manera correcta de hacerlo. Bastaba con que me pregunte. –
Y ahí me saqué el tema de la manga. Para despertar su simpatía tenía que confiarle algo personal -entre comillas-, y hacerle creer que a pesar de mi preferencia -de nuevo, entre comillas -, era completamente inofensivo.
– Si. Rada siempre ha sido así de espontáneo, aunque no lo parezca. Pero se nota que le agradas mucho. Habla de ti a todas horas, últimamente diciéndome que eres un buen muchacho. –
– ¡No es cierto! Mentiroso. –
Hice un ademán sobreexagerado de maricón, dándole una palmada en el hombro y rió divertido por molestarme como si molestara a una chica. Quizás el único inconveniente era ese. Que estaba comportándome como una.
– Perdón. No era mi intención. –
Dijo entre risas, tratando de calmarse.
– No te apures. Era de esperarse que creyeras que tu hermano y yo teníamos algo. –
– No. No me refiero a eso. Si no a hace rato, en el bar. Durante la euforia del gol. –
Se puso mas serio, sujetando el manubrio del auto con ambas manos.
– No sé que me pasó. De pronto te ví en medio de todos esos irlandeses y metí la pata. –
– No te disculpes. Era la emoción del momento. Es comprensible. –
Trataba de no de no mostrar mi sonrisa de triunfo mientras él hablaba. Solo tamborileaba levemente mis dedos contra mi pierna, esperando a escuchar más. Ésta noche no podía ser mas perfecta.
– Y te aseguro que no metiste la pata. Sólo la lengua. –
Le bromié y él se rió aunque se veía claramente abochornado. Lo miré con mas confianza sabiendo que mi presencia le ponía claramente nervioso y más al mirarle y por alguna razón, me pareció el hombre mas dulce del mundo.
Pestañié un par de veces para sacarme esos pensamientos de joto de la cabeza, jsto cuando reconocí la calle donde vivo y nos acercábamos a mi casa.
Detuvo el auto y él continuaba agarrándose del manubrio, apretándolo como si la vida se le fuera a ir en ello.
– Gracias por traerme. –
Le dije, esperando a que volteara a verme, pero no lo hizo y no me contestó. Por su expresión, tuve la clara impresión de que pensaba en Hilda y se auto-flagelaba así mismo por serle infiel con un simple beso.
Sólo había ago que hacer en esos casos. Para hacerle reaccionar. Hacerle aceptar la culpa y que aprenda a vivir con ella o que saliera huyendo y se fuera a esconder bajo alguna piedra.
– Buenas noches, Siegfried. –
Me moví sobre el asiento y me acerqué a su cara sin darle tiempo a reaccionar, esperando besar su mejilla, pero pasó algo que no me esperaba. Dio un respingo y balbuceó algo, justo en el momento que pegaba mis labios en su cara, que por el sobresalto, volteó y el beso fue a dar a sus labios.
Contuvo la respiración de golpe, asustado esta vez. Pero yo me mostré firme y dispuesto a aceptar lo que viniera. Un rechazo parecía ser lo más factible.
Hasta que tembló ligeramente y su aliento escapó de sus labios, relajándose y soltando la guía para sujetarme de los brazos con fuerza y besarme apasionadamente como lo hiciera en el bar.
Nos quedamos alrededor de diez minutos en un largo beso, en el cual me encontré tan atrapado como él, enredándome con los brazos alrededor de su cuerpo, sintiendo su aliento a alcohol penetrar a mi boca con cada exhalación de su aliento.
No creí que los besos de otro hombre fueran a sentirse así, tan apasionados, y llenos de fuerza. El contacto era mas confiable, pues al ser dos hombres sabíamos con qué intensidad queríamos compartir aquello.
Hasta que finalmente el contacto se rompió, por su parte. Comprendí que no iba a quedarse esta noche conmigo. Tenía una esposa esperándole en casa.
Mordí mis labios y sin mas me bajé del auto.
Le despedí. Agitó la mano para hacer lo mismo y me dedicó una leve sonrisa. Al parecer esta noche había aceptado una culpa e iba a tratar de vivir con ella.
Y yo…
Sentí esto mas como una derrota que como una ganancia.
Las cosas no deberían estar resultando así.
 



Buzón improvisado de Bud XD

FECHA El 01/09/09 a las 10:09:53 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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leto_antenora

YO TB ME LOS LEÍ!!!! >W<, xDDDD, ME GUSTAAAAAA!!! osea sis!, un fic tuyo con tus dos nenes!!! de esto tiene k salir algo divertidísimo y genial!!!!, y ya comienza a serlo, mwejejejejejejeje *W*.

ESe par de desgrasiados!!!, xDDDD, comienzo a entender un poco los planes de Rada, pero no se por qué no le creo que todo se trate de sexo, para mi que busca algo más k seducir a Syd... mmmm... no se... esa impresión me da ¬w¬ xDDDDD, adoro sus personalidades, no se, ME ENCANTAN!!!, todos cínicos y adictos al sexo... sis... pa mi k debieran hacerles test de VIH xDDDD, digo, por lo k relatas, :P, ya están bien corriditoooos >w<

Sieg *W*, como siempre una cosa mosha hermosa perfecta!!!!, me encanta, siempre ha sido de mis favoritos ¿sabes?, no se ni por k... en mucho me recuerda a Aioros, esa aura de "heroísmo" y bondad, nu se... PERO ME GUSTA!!! y shaka hermano de Rada!!!! xD, eso está para morirse, y la mensión de aiacos, mwejejejejejejeje, pa mi ks e jode a Rada (nomás chingando sis, pero así me quieres, sho lo se XD)

El problema con k pongas a shaka es k se me distrae la cabeza con pensamientos Shakaiorianos!!! xDDDDD; pero haré mi esfuerzo por no distraerme :P. QUIERO CUARTO CAPI!!!! ME ESTOY DIVIRTIENDO!!!! YAAAAAAAAAA!!!! >o< xDDDDDD

*se come a su sis a besitos*

 

 

Argenmisto

P.D. Quiero cojerme a Rada!

Aiacos: ¬w¬, let my bitch alone!!! (XDDD, es posesivo -w- xD)


(lo siento sis, no pude resistirme >_>Uuu)

 

Sis de mi vidaa *0*. No creí que te los fueras a leer asi de rápido! XD Eso quiere decir que tan saliendo buenos xD!  Wiiiiiiii! Me alegra, por que sé que la pareja no es muy llamativa en sí. Pero como dices, son mis niños xD y nunca me he dado el gusto de hacer algo de ellos dos, juntos y tampoco creo que nadie escriba de ellos xD y pues como dice el dicho: Si nadie lo hace, hazlo tú!

Y pos acá me puse a escribir como loquita, 4 capítulos de corrido @_@ y no terminé por que ahora sí que el sueño me anda venciendo. Pero espero levantarme y continuar, por que yo igual toy picada con lo que irá a pasar xD, sobre todo con el final del cuarto capítulo donde *spoilerspoilerspoiler* xD Seehhh por eso mismo.

Gracias sis preciosa por leer!! Y no sabes el gusto que me da que te esté gustando a pesar de que los protas no sean Shaka y Aioria T~T!!! Significa mucho para mí >3<!!!!!

 

Rada: shut up, biches! Los dos de a 4 los quiero que los haré sentir los puños de la furia xD *Se pone guantes de cirujano*



Buzón improvisado de Bud XD

FECHA El 02/09/09 a las 03:09:38 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 04/08/07 a las 01:08:34

Ehhh! Vente a Monterrey y hacemos una carne asada! Jajajajaja xD Aquí es bien típico que los domingos se junten a ver el fútbol mientras hacen carne asada, y compramos unas cheves. Así me los imagino con tu fic y se me antojó una carne asada ñam ñam.

 

Morí de risa con el "¡No es cierto! Mentiroso." de Syd jajajajajajajaja XD me lo imaginé y me dio muchísima risa, y también cuando dice algo de "esos pensamientos de joto" jajajajajaja che Syd, ehh, entonces Sieg es bi o qué onda? O tan solo se prendió cuando vio a Rada con Syd? O__O Y Rada... sí se sentía mal entonces, estaría consciente de que le pedía a Syd que se quedara? ((Si hubiera sido yo Syd, me hubiera quedado y me violaba a Rada... hacía realidad mi fantasía de rasurar todo su delicioso cuerpo y me lo follaba, jajajajajaja XD)) Waaaa, me dejas muchas incógnitas, bueno, andaré pendiente de este fic, solo me conecté para leerlo jajajajaja *w*

 

Nos vemoooos. Cuídate.


FECHA El 03/09/09 a las 08:09:05 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 03/08/07 a las 01:08:19

5.- Although he wasnÂ’t here, he said I was his
friend

Te conozco. Esa risa nerviosa no te va. Actúas como si no hubieras hecho nada malo pero tu forma de mover los ojos y de retorcer la boca te dejan en evidencia.
¿Qué hiciste? ¿Te acostaste con él?
No. No, no lo hiciste. Te verías mucho peor de ser así. No darías la cara. No me mirarías a los ojos por mas de tres segundos y no tendrías tantos ánimos de abrazar a Hilda y besarle las mejillas.
¡Eso es!
Que lento he sido. ¡Te besó! ¿Qué se sintió besar a otro hombre? Yo sé poco de eso, sólo he besado a uno por que me gusta. A ningún otro mas. Pero tú. A ti que ni te atraen y que no pensabas ni en experimentar, ¿qué sentiste?
No tengo ganas de ver tu sonrisa idiota. Así sonreías el día que me dijiste que te ibas a casar con Hilda, sabiendo que yo iba tras ella. Me lo hiciste una vez. No me lo harás una segunda vez.
Esta vez, hermano de mi alma. Syd es mío y no te lo voy a dejar, aún tenga que matarlo para que no te salgas con la tuya.
¿Por qué? Porque tengo envidia. Si tú hubieras sido como yo, Siegfried, yo no tendría nada que hacer en éste mundo de seductores. Ni aún toda esa bola reunida de perdedores que se creen caritas podrías igualarte. Agradezco el hecho de que seas decente y fiel… todavía.
Me miras intrigado al notar que te veo con insistencia y tragas saliva. Has adivinado que yo ya sé.
Ahora sí evades mi mirada y no te atreves a levantarla. Lo sabes por que me viste besándolo en la cocina. Sabes que lo quiero para mí y todavía así, no te echaste para atrás.
Fueras tú o fuera yo, Hilda terminaría siendo la engañada.
Pero no te preocupes. Yo la consolaré. Yo le haré pagarte con la misma moneda.
Por ti y por ella quedé en ridículo ante muchos, pero es hora de cambiar eso.
Sonrío de nuevo. Has sido muy amable en invitarme a almorzar y yo tan solo estoy destrozándote por la envidia que te tengo.
Pareciera que no, pero realmente disfruto de la comida hecha por las manos de tu mujer. No me canso de servirme y degustar tanta exquisitez. Son los días que mas a gusto como.
– Esperemos. He invitado a alguien a almorzar. Creo que a Radamanthys le dará gusto verle. –
Levanto la ceja al tiempo que mi cabeza lo hace para pasar del plato a tu cara. De nuevo esa sonrisa nerviosa que te hace ver tan imbécil como lo eres.
– ¿Ah, si? ¿Quién? –
– Ya lo verás. –
Y te das el lujo de no decirme y dejarme curioso. Me hago a la idea de quien podría ser y es que es tan obvio. ¿Qué planeas? ¿Qué me lo lleve a tu cocina esta vez y termine lo que empecé en la cocina de mi casa de campo?
Créeme. ¡Lo haré!
Pero quizás no hoy.
Mis pensamientos se rompen cuando oigo el timbre y la típica campanita estúpida del ding-dong tocando. Ustedes tan igualados. ¡Qué bueno que Sparky falleció a los dos años de comprarlo! Ese perro labrador que hay por docenas en este vecindario.
Me pregunto si tantas imitaciones a sus vecinos les harán realmente feliz.
Te levantas de inmediato y haces que Hilda vuelva a tomar asiento. Perfecto. Eso me deja tiempo de jugar un poco con las miradas y se da. Te vas y ella me mira y me sonríe. Yo le devuelvo la sonrisa y luego levanto la mano para acariciarle la mejilla.
¡Soy tan fraternalmente cariñoso! Pero por mis dedos siento el morbo de mi acto al acariciar su mejilla suave.
Así de suavecitos deben ser sus senos y sus posaderas. Se sonroja levemente y no puedo evitar sonreír como Siegfried. Como un imbécil idiotizado.
– ¡Toma asiento! Hilda está sirviendo la comida apenas. –
Galante, le ofreces una silla junto a mí, frente a ti, dejando a Hilda a tu lado y ella de frente a mí.
Al menos su escote se asoma divino desde aquí.
– ¡Syd! ¡Qué agradable sorpresa! –
Digo mientras haces cara de sorprendido también.
– ¡Radamanthys, amigo! –
¡Qué hipócrita eres! Pero de todos los saludos que nos hemos dado, éste abrazo fraternal es el que mejor me ha dejado sentir tu cuerpo con mas detalle contra el mío.
Un par de palmadas, un apretón contra tu espalda y aspiro profundo dejándote escuchar mi nariz olfateándote.
Repentinamente me siento como un animal.
Me das unas palmadas y sonríes pero tus ojos me expresan tu incomodidad ante mi discreción.
Tomamos asiento e Hilda te sirvió el puré mas delicioso sobre la faz de la tierra.
– Gracias. Es muy amable. –
Volteo para verte empezar a comer y sigo la cuchara que se entierra en el puré, lo untas luego en una galleta y la metes a tu boca, mordiéndola y viendo los movimientos de tu mandíbula y tus labios estirándose y estrecharse. Empiezo a darme cuenta de que conforme pasa el tiempo, me voy obsesionando mas contigo.
Rompo el contacto visual para cambiar de imagen y veo a Siegfried sosteniendo la cuchara, petrificado, mirándote también. Afilo la mirada con discreción y volteo hacia Hilda que miraba de reojo a Siegfried sin explicarse el por qué mi hermano estaba tan embelesado mirando a Syd. No lo creería si se lo dijera. Su marido tan varonil y gallardo estaba despertando al monstruo del armario.
Aquello era una ventaja para mí y al mismo tiempo una desventaja. Podía tener a Hilda cuando quisiera a partir de éste momento, pero tendría que sacrificar a Syd por ello.
Empezaba a darme cuenta de que no iba a poder quedarme con ambos a la vez. O quizás sí podía, pero las consecuencias podrías ser peores.
Tenía que tomar una decisión.
Volteé de nuevo hacia Syd y noté como le sonreía descaradamente a Siegfried.
¡Hijo de perra! Me arrepiento de haberte metido en esto.
– Cariño. ¿Me pasas la ensalada? –
– ¿Eh?... ¡Ah, claro mi vida! –
Jamás estaré mas agradecido con Hilda en toda mi vida! Rompió el encanto de éstos dos coqueteándose sin reparos en la mesa de la familia.
Se sonríen como si no hubiese pasado nada y Syd voltea a mirarme finalmente, pestañeando un par de veces dándome a entender que me he tardado con Hilda.
Le muestro una sonrisa torva. Entendió que teníamos que hablar.
El almuerzo pasó, el postre siguió. Una conversación amena y tu descarada risa elogiando cada chiste que Siegfried decía, como si quisieras hacernos saber a todos que Siegfried te hacía reír.
“¡Ja, ja, ja -Ja, ja, ja! Véanme reír a carcajada abierta! ¡Sepan que Siegfried me hace feliz!”
¡PATRAÑAS!
Una buena cojida te haría feliz. Ya me lo has dado a entender.
Finalmente se acabó y te despediste. Aproveché para también irme y salimos los cuatro a la puerta para las despedidas formales.
Me las arreglé para que fuera una rápida despedida y entraran los dos tórtolos a su casa. Apuesto a que Hilda estuvo de acuerdo conmigo con despedirse lo mas pronto posible.
Y nos quedamos solos en la calle.
Empecé a encaminarme hacia mi auto y noté que me seguías.
– ¿Aparcaste cerca?–
– Vine en taxi. La batería de mi auto murió al fin. –
– Por eso llegaste tarde al almuerzo. –
– Por eso me retrasé, sí. –
– Te llevo a casa. –
– ¡Ja! Iba a colgarme de ti de todas formas. –
Caminamos unos cinco metros mas y llegamos a mi auto. Subimos a él y me encaminé para tu casa cuando ví las nubes empezar a amontonarse.
– Parece que va a llover. –
– Si. Eso parece. –
Continuamos el camino en silencio y por alguna extraña razón no te hice ninguna pregunta sobre el tema. No hablamos en lo mas mínimo, a excepción del tema del clima. ¡Vivías tan lejos de la ciudad!
Pero llegamos antes de la lluvia. Bajaste del auto y te dirigiste a la puerta. En ese momento iba a encender el auto, cuando recordé tu comentario de tu auto echado a perder y la lluvia a punto de caer.
A propósito apagué el motor y eso hizo que voltearas a ver.
Fingí extrañeza. Moví la llave pero no pisé el acelerador y el auto parecía no encender. Estuve intentándolo varias veces, cuando la lluvia empezó a caer en una llovizna leve que fue aumentando mientras empezaban a escucharse truenos acercándose.
– ¡Demonios! –
– Déjalo un rato, quizás se sobrecalentó el motor. Entra, toma un café hasta que pase la lluvia. –
¡Ah, Syd! Acabas de cometer el error más típico de la mujer soltera que vive sola. Invitarme a pasar en una tarde de lluvia a tomar un café.
Me acomodé la gabardina y levanté el cuello, saliendo del auto para entrar corriendo hasta donde el techito sobre tu puerta nos podía cubrir a los dos.
Fingí un resbaló por el exceso de velocidad y me sostuve de tu brazo y tu cintura mientras intentabas abrir la puerta.
Entramos y me quité la gabardina empapada colgándola en el perchero y me tomé la libertad de desajustar mi corbata.
Entré tras de ti con toda confianza. No era la primera vez que veía y conocía bien tu casa aunque no tu habitación. Me ofreciste un café y te seguí hasta la cocina por él.
Eso iba a tenernos despiertos un buen rato mientras la lluvia pasaba.
– Tengo una pregunta que hacerte. No sé si recuerdes la noche del fútbol. –
– La recuerdo bien. Al menos hasta el medio tiempo. O quizás un poquito mas.–
– ¿Recuerdas como llegaste a casa? –
– Tengo un vago recuerdo. –
– Me sujetaste del brazo y me pediste que me quedara. –
– No recuerdo eso. –
– Iba a preguntarte para qué querías eso. –
Sonreíste de lado, como si mi respuesta no te satisficiera del todo.
– Estaba muy borracho. Seguramente el trago me hizo querer meterte a mi cama. La verdad que no recuerdo. –
– ¡Mmm! Le puse un poco de brandy al café. –
Esa fue la mejor indirecta que jamás me pudiste haber dado.
Nos quedamos en silencio un momento mirándonos.
– ¿Qué es lo que quieres? –
– Quitarme el miedo al sexo con un hombre? –
– ¿Quieres que te ayude con eso? –
– Realmente no sé. –
Suspiraste. Parecías convencido a prepararte para él y me estabas pidiendo que te follara tan solo para darte valor y acostarte con él.
– De acuerdo. Necesito mas brandy en el café. –
Vi la botella detrás de ti y estiré el brazo rodeándote y pegándome a tu cuerpo, inclinando levemente la cara para  rozarte la oreja levemente con la nariz. Relamí mis labios mientras tomaba la botella y te rodeaba con el otro brazo para destaparla, dejándote contra la alacena de la cocina y el lavabo y echarle un poco más de brandy al café.
Tomé la taza luego y lo acerqué a tu cara, dejándote sentir el aroma del café con licor. Me mirabas fijamente queriéndote dejar llevar.
– Vamos a tu cuarto. –
Te susurré antes de tomar otro trago del café y tú volteaste y tomaste un trago del brandy directo.
El alcohol. ¡Elixir de los dioses que dota de valor a los hombres!
Va a dotarte del valor para abrirme tus piernas y dejarme poseerte, aunque estuvieses pensando en él. Pero ibas a gritar mi nombre.
Me guiaste por el pasillo, a las escaleras y en ellas te sujeté por la espalda para empezar a besar tu cuello, desajustando tu corbata, que me daba trabajo desatarla. La dejé caer al suelo y saqué tu camisa de tu pantalón, abriéndotela y bajándola por tus brazos para descubrirte los hombros y besarlos con deseo. No te dejé subir aún las escaleras mientras te desvestía. Pero huiste de mis brazos y subiste. Te jalé del cinturón y tu lo desabrochaste para hacerlo resbalar de tu cintura y volverte a escapar. Te seguí como un lobo hambriento sigue el rastro de su presa y antes de que abrieras las puerta de tu habitación te jalé de nuevo del borde del pantalón y llevé mis manos a desabrochártelo, bajando tu cremallera mientras besaba con lujuria tu cuello largo y algo mas grueso de lo que yo conocía.
Jadeaste, gemiste suavecito. Estabas tomando tu papel de mujer en serio.
Dejé caer tu pantalón y bajé tu boxer ajustado dejándote desnudo al fin. Te di la vuelta con cierta brusquedad y te levanté de la cintura para que enredaras tus piernas en mi cintura, pero tu peso me ganó y terminé azotándote contra la puerta, a lo que te quejaste por el golpe contra tu cabeza. Me reí, no pude evitarlo.
Y luego busqué tu boca. Temblabas. Realmente tenías miedo.
Bajaste tus piernas mientras te besaba intensamente y abriste la puerta para volver a escaparte de mí.
Te vi caminar hacia la oscuridad, que los relámpagos iluminaban dejando clara la habitación a momentos, para luego escuchar los truenos nuevamente.
Te diste media vuelta y noté que estabas tan o mas excitado que yo.
¡Maldito Syd! ¡Tú no tenías miedo! ¡Sólo querías quitarte las dudas!
Avancé hacia ti tomando tu cintura con las manos. ¡Qué diferencia era tocar a una mujer a tocarte a ti!
Tu piel se sentía más áspera, mas firme. Tu cintura era dura por los músculos tensos  que lo rodeaban desde tu espalda hasta tu cadera. Tu cadera… era mucho mas angosta y aguda. Podía sentir esas líneas de tus músculos abdominales separar esa parte de tu cadera. Me daba el gusto de explorarte con las manos mientras me ibas desvistiendo dejando caer mi camisa, mi pantalón dejándome con el boxer puesto.
Tomé tu mano por la muñeca y te hice bajarla hasta mi sexo y que lo sintieras duro. Temblaste aún mas pues no te esperabas que fuera tan grande.
– Me siento apabullado –
– Te he sorprendido. –
– ¡Qué envidia! El juguete de Gheist era mas delgado aunque casi del mismo largo.–
– Date gusto. Recórrelo y memorízatelo. –
– Calla… No hables así ta bajo contra mi oído me… me estremeces. –
Oírle decir eso, me hizo soltar un suspiro profundo. Mi mano bajó el elástico de mi boxer y le dejé sentir mi sexo con sus dedos curiosos. Se mordía los labios. Se le veía antojado y calmé sus antojos, metiendo un pulgar en su boca el cual chupó con inexperiencia. Realmente no había estado nunca con un hombre y ésta era la primera vez con uno de verdad.
Levantó sus manos y las puso contra mi pecho, deslizándolas y riendo levemente por las cosquillas que sentía al pasarlas por el vello que cubría mi pecho.
Se inclinó levemente para morder una de mis tetillas pero se arrepintió cuando se desprendió de él y se llevó una mano a la boca queriéndose sacar el pelito que se le fue a la boca.
Me reí con ganas. Como primerizo, Syd era divertido.
– Deja eso. Olvídalo. –
Asintió y de nuevo bajó las manos a mi sexo para masturbarlo lento mientras se paraba de puntillas para darme otro beso. Me sentía excitado. Muy excitado.
– Di mi nombre. –
– Radamanthys… Ra… damanthys. –
– Hijo de perra… Me pones mal. Muy mal. –
Dicho esto, lo empujé a la cama y me fui sobre él comenzando a besarlo mas fuerte, a acariciarlo sin mas recato, sin docilidad, sin dulzura, sin suavidad como a las mujeres. El sexo entre hombres debía ser así. Duro, directo, sin consideraciones y placentero.
Besé su cuello, su pecho lampiño. Yo no me privé del placer de morder su tetilla y hacerle arquearse sobre la cama. De masturbarlo y jugar con sus testículos, bajando mas la mano, metiéndola entre sus piernas queriendo encontrar algo similar a la vagina de una mujer y ahí estaba. El pequeño orificio sellado al alto vacío que se estremecía al sentir el más mínimo roce.
– ¡No!... Espera.. ¡Espera! Aún no. –
Me detuviste recostando la cabeza contra la almohada. Teníamos todo el resto de la tarde y la noche completa para intentarlo. No habían prisas. Por ahora lo dejaría en paz.
Continué besándole, dejándole sentir el peso de mi cuerpo sobre el suyo mientras lo apretaba las nalgas con fuerza haciendo que soltara jadeos que empezaban a escucharse desesperados. Junté nuestros sexos y los masturbé juntos mientras él trataba de alguna forma devolverme el placer que yo le estaba dando con sus manos.
– ¿Quieres sentir algo rico? –
– ¡Ah!... Si… si… –
Bajé por su cuerpo abriéndole las piernas para poder dejar mi cabeza entre ellas y tomar su sexo para metérmelo a la boca.
Le aceché y Syd abría la boca queriendo emitir algún gemido sin lograr sacar uno, hasta que se escuchó su voz entrecortada sin lograr salir por completo.
Continué mientras una de mis manos acariciaba su pecho y lo arañaba leve, haciendo que Syd se arqueara y se deshiciera en jadeos acelerados, buscando d alguna forma el no mover su cadera para no ahogarme.
Lo que sí. El desgraciado tenía aguante. No se soltaba, no lo dejaba correrse por mas que lo apretara con mi boca y lo succionara lo mas fuerte que pudiera.
Estaba aguantando hasta que sea el momento.
– ¿Quieres sentir algo mas rico aún? –
– ¡Oh cielos! ¡SI! ¡Hazme lo que tu quieras! –
– Que sumiso te has vuelto. ¡Ja, ja, ja! –
– ¡Jódete!–
– Noooo. Voy a joderte a ti. Para eso estamos aquí. ¿No?
– ¡Cállate y haz lo que dijiste! –
– Voltéate. –
– ¡Todavía no! –
– Tú confía en mí. Voltéate. –
– ¡Que conste! –
– No seas marica, todavía no te cojo.–
– ¡Bueno, ya! –
– ¡Pues ya! –
– ¡Ya! Listo, ya me di la vuelta. –
– Muy bien, ahora… empieza a morder la almohada. –
– ¿Cómo que a mordeeeeEEER…?! –
Mis manos le abrían esas nalgas duras para dejar que mi lengua se deslizara sin recato alguno  sobre su perineo y su ano, dejando que mi lengua humedeciera ese espacio y presionándola contra su entrada para animarle a dejarse.
Ahora daba gemidos mas fuertes y apretaba la almohada con las manos. Hundía su cara contra ella cuando quería gritar pero no lo hacía.
Continué mi labor tensando la lengua y tratado de clavarla en su ano pero no me dejaba entrar aún. Se resistía. Hundía su cara en la almohada de nuevo, pero ésta vez le iba a dar motivos para gritar.
Llevé mi pulgar y lo clavé logrando vencer su resistencia y esta vez ahogó su grito contra la almohada. Esperé algún reclamo de su parte, pero no se atrevió a soltarla.
Eso me animó a continuar y moví mi pulgar, metiéndolo y sacándolo, dejando que mi saliva facilitar mas el dejarlo resbalar hacia adentro, pero tenía que presionar mucho mas fuerte, por que  a la entrada me empujaba el dedo hacia fuera.
Pero una vez que logré meterlo todo, el vacío de adentro terminó por jalarlo. Syd levantó la cabeza y lo escuchaba respirar mas agitado.
– Rico. ¿Eh? –
– Bastardo… ahh… no lo dejes así nada mas… –
Arrastraba las palabras y yo sonreía satisfecho.
Le dejé un beso en su nalga izquierda y saqué mi pulgar para meterle dos dedos mas delgados, que juntos se volvían mas gruesos.
Tensó su espalda y se retorció visiblemente. Traté de consolarle por si le dolía, bajando una mano y sujetando su sexo encontrándolo todavía excitado.
– Te encanta esto. No lo niegues. –
– Cállate… y continúa. –
Lamí su nalga con lascivia, moviendo mis dedos dentro de él, girándolos y provocándole más retorcidas sobre la cama, mientras se frotaba contra las sábanas para darse placer. Acaricié su muslo, apreté su íngle, le abrí mas las piernas. Lamía su espalda en ascenso mientras mis dedos se acomodaban a la nueva posición  mientras yo besaba su nuca, mordía sus hombros y le dejaba sentir mi aliento contra su oreja cuando se la mordía.
Comencé a separar mis dedos dentro de él y a meter otro más logrando dilatarlo mas. Aun faltaba un poco mas para poder meterle mi pene, pero ya me estaba desesperando. Hacía mucho que deseaba esto.
– Vuelve  a morder la almohada. –
Le empujé la cabeza contra ella mientras sacaba mis dedos y guiaba mi sexo hacia su entrada, separándole las nalgas con los dedos de una mano, empujándome contra él.
– ¡¡Rada… MANTHYS!! –
Levantó a cabeza y gritó, empujándome hacia fuera, pero persistí y m e empujé buscando clavarme en él hasta que solo me succionara hacia dentro. Gemí grave contra su espalda y aferré su cadera con ambas manos para no dejarle escaparse.
– ¡AHH! ¡Me lastimas! –
– ¡Ohh, Syd! –
– ¡Radamanthys! ¡Radahhhh! –
Me empujé más fuerte, más seco contra él logrando meter la punta completa. Cambié las manos hacia sus hombros de inmediato y lo jalé hacia mí mientras me empujaba contra él, aplastándolo contra la cama y veía a Syd morder la almohada con unas ganas, que hasta yo sentí ganas de morder algo.
Así que mordí su  cuello y Syd gritó de nuevo.
Comencé a moverme ganando mas espacio dentro de él y Syd respiraba casi ahogado. No le estaba dado tiempo de recuperar el aire. Lo estaba sofocando.
Así quería verle, a punto de morir por el placer que le estaba dando.
Por fin logré vencer toda resistencia y empecé a moverme más rápido. Pronto los gemidos de Syd pasaron de se desgarradores a ser fuertes pero en ellos ya notaba su disfrute y hasta en la forma de cómo se aferraba a la almohada era mas relajada y la apretaba cuando quería sentir caricias en la cara o el pecho.
Lamí su espalda  y dejé que mis manos se deslizaran debajo de él mientras continuaba moviéndome, entrando y saliendo, sintiéndole apretarme tan deliciosamente que me estaba dificultando el aguantarme.
Lo rodeé con los brazos y le hice voltearse en la cama, quedándome recostado de lado, pegado aún a su espalda, levantándole la pierna y dejando que acomodara su cabeza sobre mi brazo, para mover mi cadera en una posición mas cómoda y lograr así entrar y salir más rápido.
Syd temblaba, sudaba y jadeaba desesperado. A Mi me excitaba mas con eso. Verle así tan afectado y tan necesitado de más que comencé a darle mas duro haciendo que se tensara por completo y apretara las sábanas con tal fuerza que oía sus uñas clavarse en el colchón bajo las sábanas.
Pero en eso me detuve. Me aparté de él y salí de su cuerpo dejando que recuperara el aliento. Todo para darle la vuelta, dejándolo boca arriba y levantarle las piernas poniéndolas sobre mis hombros y casi hacer que se doblara a la mitad, entrando de nuevo. Sus manos rodearon mi cuello y cerró los ojos, abriendo la boca, jadeando de nuevo desesperado mientras yo hacía un esfuerzo descomunal por levantar la cadera cansada y dejarme caer sobre él con fuerza, clavándome mas fuerte en él, arrancándole gemido de nuevo desgarradores, pero sus manos me apretaban el pelo como si deseara sentirlo mucho mas fuerte y le di ese gusto. Iba a desgarrarme algún músculo pero necesitaba esto. Necesitaba tomarlo fuerte y sin inhibiciones.
Gritó y ví como explotó en un orgasmo escandaloso, que por la posición, se pringó la cara y el pelo y yo hice todo lo posible por no correrme.
Syd parecía una maldita zorra salida de una película porno de esas a las que les gustaba el sexo duro y salvaje y eso que me olvidé completamente de tocarlo para darle placer.
Se llevó una mano a su sexo para masturbarse y correrse mientras yo me obligaba a bajar el ritmo para no eyacular también.
Recostó la cabeza en lo que parecía un alivio temporal hasta que sentí que el peligro había pasado y volvía  moverme. Esta vez abrió los ojos y me miró, jadeante y sudado, apretándo sus manos todavía en mi nuca.
– Déjame ir arriba. Quiero otra posición. –
– Todas las que quieras. Yo todavía aguanto. –
– ¿Cómo aguantas tanto? –
– No aguanto mucho pero hoy… es la excepción. Uhhmm… Espera salgo… ahh, no sé que es mas rico… entrar o salir. –
– ¡UUHM! ¡La salida…! ¡Ahh…! –
Y como lo pidió se montó en mi cadera y él solito se empaló, apoyando sus manos contra mi vientre para levantar la cadera y marcar el ritmo. Se le notaba algo cansado pero no quería detenerse. Parecía buscar algo en ésta nueva posición, hasta que finalmente se echó hacia atrás apoyándose contra mis rodillas y empezando a moverse mas fuerte. Entonces supe lo que buscaba. Sujeté su cadera y lo levanté levemente para apoyar mis pies en la cama y empezar a mover mi cadera hacia arriba clavándome en él en esa prisión que había tomado, abriendo la boca de golpe y aspirando una gran bocanada de aire para luego soltar un gemido largo y alto, repitiendo aquello mientras yo continuaba moviéndome en esa postura, golpeándome en sus entrañas mientras Syd echaba su cabeza hacia atrás moviendo su cadera, viendo su sexo volverse a levantar.
Algo dentro de el estaba haciéndole alcanzar niveles de placer que yo desconocía, pero por verle retorcerse así, prefería ser yo quien llegar a ese punto dentro de su cuerpo.
No me interesaba saber si sentiría lo mismo. Solo me interesaba el saber que Syd tenía un punto erógeno ahí dentro y me lo había mostrado.
Por largas horas continuamos y yo seguía haciendo mi esfuerzo por no correrme aunque varias veces me sentí en el peligro de hacerlo. Syd en cambio, eyaculó un par de veces mas, cuando le puse de a cuatro sobre la cama y le embestí con mas fuerza.
Las horas pasaban. No nos enteramos de a qué hora terminó la tormenta y solo nos fijamos en la hora cuando notamos el sol salir.
Estábamos cansados pero por mi parte, yo quería seguir. No me quería detener, y ver despuntar el alba, me hizo decidirme a ya correrme, que ya me dolían los testículos de tanto golpear y no expulsar.
Esta vez estaba de nuevo contra su espalda todavía dándole cuando salí y empecé a masturbarme. Estaba cerca, muy cerca de acabar. Syd de nuevo abrazaba la almohada y se movía sensualmente sobre la cama, queriendo sentirme todavía adentro.
Hasta que sentí finalmente el alivio y eyaculé manchando su espalda y sus nalgas adornándolas con tirones de semen sobre su piel. Syd se llevó una mano a su sexo y lo apretó mientras sentía que eyaculaba sobre él y se mordía los labios.
Me incliné a dejarle una suave succión en el hombro, dejando que mis labios húmedos acariciaran su piel sintiendo el sabor de su sudor y luego él abriera los ojos y me mirara por sobre su hombro.
– La próxima vez, córrete dentro… quiero saber que se siente. –
– Dame unos minutos… que ya no soy tan joven como antes. –
– Anciano…. –
– Maricón. –
– Uhmm… repítelo… –
– Culo alegre. –
– ¡Ja, ja, ja! –
– ¿No te gustaría ser mi perra? –
– No me digas esas cosas ahora… que me dan ganas de seguir. –
– ¡Y eras tú el que se quejaba hace rato de que yo no me cansaba! –
– ¡Es que no había agarrado ritmo! –
– Dame unos minutos, maricón de mierda y vas a sentir lo que es una corrida de toros. –
– Si no te duermes. –
– Si no me duermo. –
– Buenos días… –
– Descansa. –
Me acosté junto a él, mirándole abrazar la almohada y su espalda larga y blanca ser iluminada por el sol de la mañana. Suspiré profundo sin darme cuenta de que éste momento, era único.
Con ninguna de las mujeres con las que he estado, me he quedado a dormir, pero con Syd, encontraba un espacio cómodo en su cama y una visión diferente de las cosas.
Eso era todo. Era diferente. Nada mas que eso.
Había obtenido lo que deseaba, antes de lo previsto. Y me hubiera gustado darme la esperanza de que la situación con Siegfried no siguiera avanzando, pero las sonrisas de ambos mirándose no me dejaba eso tan seguro.
Siegfried era un niño bonito y seguramente sería dulce y no un salvaje como yo.
Por algo Hilda lo prefirió a mí.
Por algo, Syd se animó a continuar en el juego.
Por algo ahora yo me estaba sintiendo utilizado y caído en mi propia trampa.
Pero al menos saqué una buena revolcada de provecho. No me puedo quejar, realmente.
Y no veía cuando, ni como repetir ésto. Syd en el papel de mujer en la cama era exquisito.
Encontraba entonces un dilema. ¿Era él el seducido o yo lo había sido?
 



Buzón improvisado de Bud XD

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