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El crimen perfecto
Comparado con la sensación de empalmar nuestros labios, no existe otro punto que yo desee explorar. Sé que estoy vivo cuando mi piel se electrifica al reconocer la suya, incluso cuando le oigo nombrarme en un suspiro entrecortado mientras me besa… El tocarle, el verle sonreír, inclusive esa forma tan suya de sufrir por algo que sólo tiene una respuesta, me hacen sentir que formo parte de un algo, y a la vez de un todo.
Quisiera poder decir que mi escenario contigo es perfecto -y aunque lo es cuando nublo mi pensamiento y evito pensar- soy consiente, a pesar de eso, de las cosas que nos separan como tu corta edad, los años de experiencia que mis veinte inviernos sobre la tierra me han otorgado, y la relación ‘especial’ que mantienes con otra persona…
Me molesta compartirte, lo acepto, la traición es algo que va contra todos mis principios y lo que soy yo como persona. Quien me conoce no hace más que ensalzarme con virtudes acerca de lo bueno que soy… pero si ir contra mí basta para poder robarte un beso, o atraparte en un abrazo entonces no me importa. Sacrificaré mi reputación, mi propia persona…
Al caminar te tomo de la mano. Mis dedos encuentran muy bien su sitio entre el espacio que dejan los tuyos abiertos. Nuestros pies incluso hayan el mismo ritmo para moverse sobre la acera, y esa forma que tienes de sorprenderte hasta por los detalles más simples entona en tus labios una melodía que copiosamente producen los míos.
Te quiero, y no tengo que preguntarte si lo haces también porque lo leo en tus ojos, incluso en el pulso que logro sentirte mientras, descansando en una banca, escucho al colocarme sobre tu pecho. Preguntártelo sería absurdo, pues no te arriesgarías a ser descubierto en un lugar tan público como este parque sólo para besarme, o para compartir ese sabor a cocoa fría de tus labios.
-“Siento haberme alejado…”- Te disculpas, y aunque el perderte durante esos momentos que eras suyo fue lo más difícil de vivir, no considero el pasar los instantes que tenemos juntos, reprochándote el que lo eligieras a él y no a mí. De cualquier forma yo te solté. Sé que de haberlo intentando te habría arrancado de sus brazos a tiempo para ahorrarte sufrimiento, pero, ¿de qué forma habrías aprendido que me necesitabas? Sueno egoísta, incluso podría parecer que no te quiero o hasta que esperaba que todo te pintara mal para que volvieras a mi protección, cuando lo cierto es que yo deseo para ti lo mejor, suponiendo que eso no soy.
Paso mi mano distraídamente por los mechones de tu cabello dorado. Dolió… Hubiese preferido comer vidrio molido… ¿Exagerado? Las personas enamoradas suelen serlo, y aunque yo sea mayor, aunque pueda tener la oportunidad de pensar fríamente, cada vez que pienso en ti el sentimiento bloquea por entero mi raciocinio. De cualquier forma, hoy eres mío…
-“Siento no haberte buscado…”- Realmente lo padezco. Me hago de lado, apoyando la cabeza encima de la tuya; ladeo mi rostro, toco tu piel despejada con mis labios y dejo sobre ella una muestra de mi afecto. Sonríes, lo noto por la forma en que la piel de tu faz se ha estirado. Alzas la barbilla, yo me retraigo apenas unos milímetros, entonces tu boca se posa dulcemente sobre la mía… Tu… Nuestro crimen perfecto.
Me declaro culpable de mi devoción, de tu ultraje, de esta forma de traicionarlo, de pasar por alto su esencia muerta en tu boca.
Nuestro primer beso… lo recuerdo… ¿Por qué se dio? ¿Cómo sucedió?
Veo un atardecer, a nuestros amigos más cercanos en común situados a un costado de mí, a mis ojos expectantes ante el ocultamiento del astro tras las montañas y mi fervoroso deseo de posarlos en ti para admirarte bajo su última luz. Me hubiese conformado con rozar con mis dedos el dorso de tu mano. En aquel momento viré tan sólo para dedicarte un gesto solaz, simplemente sonreírte bajo la máscara del amigo fiel... y entonces… tus pestañas quedaron tan cerca, que de haber tenido tiempo habría podido contarlas todas… Mi boca entreabierta sintió como esos labios fueron tan rápido como llegaron…
-“¿Qué…?”- No pude pronunciar palabra. Tú volviste la vista hacia el paisaje, incluso te alejaste. –“¿Qué fue eso que no lo sentí?”- Me ganaron la risa, los nervios, la emoción. Mi amor por ti me traicionó. No me respondiste y yo no insistí porque había alguien más. Aunque me amaras con la sombra de otro ente sólo te confundiría más…
En este momento deslizo los dedos por tu cabello, mientras abro la boca para recibir tu lengua: electrizante…
-“Bésame…”- Me dijiste una semana después de nuestro primer beso. Nos encontrábamos solos… Te miré a los ojos: ninguna duda. En aquellos días no habíamos hablado acerca de aquél incidente en la puesta de sol. Obedecí… Minutos después hablábamos acerca del porque no podíamos estar juntos. Me acobardé. No suelo hacerlo, pero me retiré del campo de batalla porque tú deseabas tantas cosas en ese momento que no se comparaban con nada que yo pudiera darte.
Las circunstancias no han cambiado. Aún no soy apto para mostrarte el mundo o para poner a tus pies las cosas que una parte de ti cree que él puede, no obstante, sé que el amarte es suficiente para ti, el poder ofrecerte mi hombro cuando él destruye todo lo bueno de ti, el poder verte reír, llorar, pero sobre todo, el poder ofrecerte las cosas de las que él carece. Compartir este momento contigo y llamarte mío… Ser un delincuente… ¿Un destructor de hogares?
Rompo nuestro encuentro para abrazarte. Oculto mi cara en tu cuello, mientras pierdo las manos entre los pliegues de tu ropa. Colocó mis labios cerca de tu oído, pronunció la palabra mágica para erizarte la piel y te libero: azul brillante es el mundo que recibe. ¿Cómo no amarte? Aunque la gente diga que él ha implantado en ti la semilla de la oscuridad, por más que te miro sé que eso no puede ser. Tú eres tan cándido como yo te recuerdo, y eres todo lo que ahora quiero.
El tintineo lejano de las cinco distrae mi vista. No quiero que te vayas, pero sé que es hora de terminar con nuestro encuentro. Tú estarás intranquilo, él te llamara para exigirte de vuelta en casa, y yo no podré soportar tu angustia si cada dos por tres piensas que viene tras nosotros.
Te beso por última vez. Te amo entre el silencio de mis besos, y de nuevo guardo la esperanza de tenerte así…
esta historia podria continuar... en otro drabble =P
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