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No hay duda posible
Toledo y tú sois lo mismo.
Me he sentido abrazada y feliz
Por entre sus rudas y empinadas
Calles de sabor a oxido;
Me he sentido acogida, abrumada, sorprendida
Ante el revoltijo de siglos y culturas
Que salpican hasta mis ojos.
Hay parte de ti en el Tajo,
Retoza pausado y manso
Como pinceladas de lienzo.
Fornida y bella al igual que tú
Es la puerta de la bisagra,
Pero, de entre todo, y de un solo sorbo;
Me ha llenado de afecto la sinagoga
De Santa Maria La Blanca;
Y la he bebido al igual que a ti,
De un solo sorbo.
Hay parte de ti en el Tajo,
Reposa placido y seductor
Como acariciando al paisaje.
Al fresco del amanecer he gozado
Al pasear junto a ella,
Por entre sus suntuosos escaparates de hielo y metal,
Por entre sus plazas refinadas y sensuales,
Por entre sus tabernas con olores que provocan,
Por entre sus leyendas y secretos ocultos bajo sus muros.
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