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En un medio de comunicación, escuché unas palabras qué, aunque no las repito tal cual, pretendían decir aproximadamente lo siguiente:
Dios, creó a los toros con casta y bravura para enfrentarse al homo sapiens cara a cara, y luchar hasta que uno de los dos venciera.
De esto se deduce, que los toros, durante algunos millones de años (sin homos) vivieron muy aburridos por la rutina de pastar y procrear, ya que esto no era lo suyo. Lo suyo era pelear con homos, que al fin y al cabo es para lo que fueron creados.
Muchos millones de años después con la aparición del homo sapiens, llegó por fin el momento que esperaban los toros, y vieron cerca el cumplimiento de su misión. Para celebrarlo, hicieron una fiesta. La llamaron: “La Fiesta Nacional” y todos los toros, con preferencia los más osados, participaban en ella.
Naturalmente los homo sapiens colaboraron en el evento, ya que aseguraban sin lugar a dudas, que su bravura les había sido dada como condición preliminar en la Gran Fiesta. ¡¡Que ellos (los toros) lo querían así!!
Aunque en todo esto, hay una laguna en la historia. No se sabe bien con certeza quién propuso la “Gran Fiesta”. Hay quien asegura que fueron los homos sapiens, y que no contaron, para nada, con la opinión de los toros. En cualquier caso, los segundos se vieron implicados, y cómo no, ¡¡deberían estar muy, pero que muy contentos de ser el centro de atracción del jolgorio!!
A raíz de todo esto, he tenido una visión: Una plaza de toros. Se abre una puerta y sale un toro corriendo de alegría por participar en la “fiesta”
¡No puede ser” ¿Qué estoy visionando? ¡Pero si..........! ese toro ¡¡tiene la cara parecida a la de la señora Esperanza Aguirre!!
Aún no había reaccionado por la sorpresa, cuando veo a un hombre corriendo. Le hace un quiebro magistral al toro, y le clava dos banderillas. La señora Esperanza.......perdón, el toro, parece que gime. Ignoro si pretende comunicar algo. Sorprendentemente, debajo de la visión salen unos subtítulos que lo traducen: ¡Qué bien me lo estoy pasando en esta fiesta, y este señor qué “arte” tiene poniendo banderillas.
De pronto, se oyen unas trompetas. La señora Aguirre.......perdón, el toro, comprobando la arena con las pezuñas, comenta según los subtítulos: “ Qué bien, trompetas. Ahora tendremos que bailar, por algo es una fiesta”
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No soy partidario de prohibir este espectáculo, pero sí de concienciar a las personas con mensajes educativos. El león mata ciervos para alimentarse, pero “otros leones” no se divierten viendo lo bien que le ha hincado los dientes. Y eso que no tienen conciencia. Nosotros sí, la tenemos.
Nuestra conciencia se duele cuando los animales sufren. Si éstos dañan a un ser humano, no dan un premio a quien mejor lo hace. El toro es bello, valiente y también noble con quienes comparten su vida de cerca. No busquemos diversión como prólogo al fin de su existencia.
Saludos
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