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Científicos de EE.UU. logran extraer hidrógeno para alimentar motores a partir del almidón
Un método biológico desarrollado en el Oak Ridge National Laboratory y la universidad de Georgia (EE.UU.) ha permitido extraer el hidrógeno presente en el almidón para alimentar una pila. El principio que guía el trabajo del doctor Percival Zhang y sus colaboradores es buscar una fuente alternativa para la obtención de hidrógeno, el elemento que se ha impuesto como el candidato más atractivo para sustituir a los combustibles fósiles.
Aunque la tecnología del hidrógeno es, teóricamente, limpia e inagotable, aún pesa un importante obstáculo sobre esta alternativa que -según el Departamento de Energía de EE.UU.- debería haberse implantado ampliamente en vehículos a motor para el año 2020.
El impedimento está en el propio combustible: el hidrógeno libre no existe como recurso, y debe obtenerse por descomposición de fuentes tales como gas natural, agua, biomasa -mediante su fermentación a etanol- o hidrocarburos, siempre a través de un proceso energéticamente costoso. Otro inconveniente es la logística: el almacenamiento, transporte y manipulación. Para empeorar el problema, expertos del Instituto Tecnológico de California advirtieron hace cuatro años que, en una hipotética «economía del hidrógeno», los escapes de este gas podrían «comerse» hasta un 10 por ciento del ozono de la atmósfera.
¿Patata normal o super?
El procedimiento detallado por Zhang y su equipo en la revista digital «Public Library of Science» usa como materia prima el almidón, un compuesto vegetal de reserva abundante en cultivos como la patata o los cereales. Según el científico, cualquier otro polisacárido vegetal, como la celulosa, sería una fuente válida. El secreto reside en el uso de una vía biológica sintética, reuniendo trece enzimas que no se encuentran juntas en la naturaleza.
Añadiendo el «cóctel» a una mezcla de almidón y agua, y mediante una reacción de alta eficiencia a baja temperatura y a presión atmosférica, los reactivos se descomponen en dióxido de carbono e hidrógeno. El primero es recogido en una membrana, y el segundo alimenta la pila que genera electricidad para mover, por ejemplo, el motor de un coche.
«Ecológico, eficiente y seguro: hemos matado tres pájaros de un tiro», declaró Zhang. Y todo con un «combustible» que podría venderse en cualquier supermercado.
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