 | Marbella Lizette Martinez Fernandez |
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El 24/11/07 a las 09:11:44 |
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arte william
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El 25/10/06 a las 01:10:11 |
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Marbella Lizette Martinez Fernandez
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Marbella Lizette Martinez Fernandez
Hola, Lector? ... Escritor?
¿Cuando Fue la ultima vez que leíste algo que atrapa y no pudiste parar de leer?
Creo que esto te va a encantar
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Quisiera que conocieras una historia de la vida real, solo te voy a pedir que la leas cuando tengas suficiente tiempo para que puedas disfrutarla sin interrupciones, no te adelantes para ver el final o las partes medias porque echaras a perder la diversión del suspenso y la sorpresa que te ofrece cada cambio de párrafo
Esta historia estaba destinada a perderse de no ser por que su confesión llego al conocimiento de quien tenía los recursos del lenguaje para entregarla al mundo entero, por razones de elemental ética profesional: los nombres y los lugares han sido cambiados para proteger la privacidad de los protagonistas, adjunto a este correo encontraras la versión original en Word y la imagen real de la protagonista de la historia, solo lo que ella autorizó
* * * * * * * * * * * * * MUÑECA VIVIENTE * * * * * * * * * * * *
Actualmente tengo 17 años, pero recuerdo cuando tenía 14 y vivía con mis familiares en una hacienda a las orillas de la ciudad, un bonito lugar donde teníamos toda la comodidad posible, en ese ambiente campestre pasaba largos ratos paseando por el hermoso paisaje natural y tenía el cuidado y la atención de los sirvientes de la casa entre los que había un jardinero que decoraba nuestros patios, era un hombre de baja estatura maduro como de cincuenta y tantos años de fiera mirada robusto casi obeso calvo y prieto como llanta de carro llamado Don Bernardo aunque todos ahí le decían Bernasno, en un principio pensé que eso se debía a sus toscas y feas facciones del clásico lugareño de esa región, sabía por los chismes de las cocineras que había enviudado muy joven y no se volvió a casar, decepcionado y amargado vivía solo junto a uno de los graneros que había acondicionado como habitación
Con el tiempo yo noté que él me miraba mucho cuando estaba de espalda, bueno eso es algo a lo que yo estaba ya acostumbrada con los hombres, pues desde esa edad tenía bien desarrollados los atributos femeninos que ellos tanto admiran, muchos decían que era por la natación y por mi afición a pasear en bicicleta, en fin yo acostumbraba platicar con el cuando se encontraba haciendo el trabajo de arreglos florales y siempre que platicábamos me llamaba cariñosamente: “guerita”, su voz tenía un tono grave y varonil, creo que eso era lo que me agradaba al platicar con el, un día espontáneamente corto una flor y me la dio yo la tomé de inmediato y también espontáneamente le correspondí con una sonrisa y me aproxime para darle un beso en la mejilla el cual fallo cuando él giro su cara y nuestras bocas se encontraron en forma por demás accidental, luego los dos nos apenamos y aparentamos que nada había sucedido
Parecía que habíamos metido la pata, por un momento nos olvidamos de las edades y parecíamos dos adolescentes coqueteando, después de eso me alejé de él y ya no me volví a acercar, tal vez tuve miedo de lo que sentía al acercarme a el, sin embargo yo sentía como esa fiera y dominante mirada me acariciaba con fuego desde la nuca hasta los tobillos, por esas fechas cumplí los 14 y como era de esperarse cada amigo incluidos los sirvientes me abrazaban y daban un beso en la mejilla todos lo hicieron pero esa mañana no vi a Don Bernardo, no le di mayor importancia a eso y estando en el comedor con mi madre preparándonos para el desayuno me pidió que trajera un condimento que estaba en un sótano que servia como bodega de vinos, yo había estado nadando y aun tenía puesto un mini atuendo de dos piezas para playa y solo me cubría con un delgado y escotado suéter azul que se anudaba bajo las costillas no acostumbraba vestirme completa estando dentro de casa
Bajé al fondo de la bodega y entré al cuarto de vinos en donde siempre había una mortecina iluminación de color azul, y como de costumbre sentí como la puerta accionada por un pistón neumático cerraba suavemente tras de mi, y al igual que cuando se entra a un cine tarde, me tomó unos segundos acostumbrar la vista, entonces abrí el refrigerador donde se encontraba lo que buscaba y con la iluminación de este vi con sorpresa que ahí se encontraba Don Bernardo subido a una escalera haciendo un trabajo de pintura, la sangre se heló en mis venas y me quede muda, solo lo saludé con una rápida sonrisa y un movimiento de mi mano pero él dejó lo que estaba haciendo y limpiando sus manos con una toalla se acerco a mi para felicitarme por mi cumpleaños, tomó el condimento de mis manos y lo coloco en una mesa mientras la puerta del refrigerador se cerraba lentamente quedando iluminados solo por una tenue luz azul, sabía bien que me iba a abrazar y a besar como todos lo habían hecho ese día pero los dos estábamos solos y encerrados en un cuarto casi oscuro, yo me sentía atrapada y quería escapar pronto de esa situación pero no tenía ningún pretexto mi mente estaba paralizada y mis pies parecían estar pegados con goma al suelo, sentí su severo rostro de fiera y amenazante mirada a escasos centímetros del mío, me estrechó en un abrazo que me acerco a su cuerpo y debido a su baja estatura no me dio el beso en la mejilla sino en el cuello era la primera vez que un hombre me besaba ahí y sentí tantas y tan ricas cosquillas que él lo notó debido a que cerré los ojos mientras lo hacia y como disculpándose por su torpeza repitió el beso estirándome ahora por la nuca con una de sus manos para que me inclinara un poco y poder besarme la mejilla diciéndome muy cerca de la oreja sin soltarme de la nuca: “ES USTED MAS ALTA QUE YO SEÑORITA, PERO DEFINITIVAMENTE ES USTED LA MUJER MAS HERMOSA DE TODO EL MUNDO, FELICIDADES” la mano que me colocó en la nuca era grande caliente y áspera por el trabajo y me había provocado unas cosquillas muy semejantes a las que me había hecho en el cuello con su boca
Con una sonrisa nerviosa y casi tratando de safarme le agradecí su cumplido pero el abrazo continuó en la forma en que tradicionalmente lo hacían los nativos de ese lugar cuando felicitaban a un amigo: levantándome completamente del suelo, yo había recibido ese tipo de abrazos muchas veces de parte de parientes y amigos pero esta vez corrió por mi cuerpo una sensación increíble algo que no puedo explicar pero que me agradaba, en cuanto sentí que me levantaba la sangre afluyó a mi rostro como un intenso rubor y no pude evitar las divertidas exclamaciones que parecían sofocados grititos de placer, el femenino escándalo que hice mientras me cargaba no logró hacer ningún efecto en su acción, con su amplia y sincera sonrisa de alegría él miraba hacia arriba clavando su mal rasurada barbilla en el centro de mi plexo justo donde se abría el escote de mi suéter y podía sentir sobre mi piel descubierta como esta me picaba y su caliente respiración tocaba mi cuello, pensé que debía protestar pero la sensación era tan deliciosa que durante todo el abrazo decidí permanecer con los ojos cerrados muy quieta con la espalda arqueada hacia atrás los brazos colgando sin fuerza y la cabeza también caída hacia atrás como mirando al cielo para evitar que él se diera cuenta del placer que me causaba la rudeza de su abrazo, y sin atreverme a mirarlo ahogaba en mi garganta cualquier sonido que delatara mi estado emocional, la verdad no se cuanto tiempo pasó así, creo que fue bastante rato, pero trate de no preocuparme por eso pues convenientemente el sentido común de mi educación me decía que el prolongado y tradicional abrazo que él me estaba dando con tanto cariño por esa ocasión tan especial debía continuar hasta que él lo terminara, y tal parece que él no tenía intenciones de terminar mientras yo permaneciera inmóvil y sin protestar, y la verdad yo tampoco quería que terminara, me tenía bien atrapada completamente rendida y sin voluntad a causa de la excitación, sentí que no tenía forma de defenderme y que si él quisiera algo mas me seria realmente imposible negárselo, y ante la imposibilidad de escapar pensé que mi hora había llegado y que por azares del destino sería este pequeño asno el que se encargaría de mostrarme el paraíso de la carne
Cuando finalmente me liberó me sentí como aturdida o mareada, no se si por la emoción o porque la sangre fluyó de nuevo después de tan apretado abrazo, me cubrí los ojos y la boca con una mano debido a que no podía borrar de mi rostro la sonrisa de placer que me delataba, el apretado y sensual abrazo le había hecho saber que yo era capaz de excitarme a tan corta edad, había probado mi aguante y no logré disimular mis emociones, ahora él sabía que podía excitarme, avergonzada por no haber ocultado a tiempo esa coqueta sonrisa di la vuelta para irme pero no había avanzado ni dos pasos cuando sentí su robusta mano cerrándose suavemente en uno de mis brazos, y de nuevo esa sensación que irradiaba desde la mano que atrapaba mi brazo se disparó por todo mi cuerpo haciéndome cerrar los ojos y capturar la mayor cantidad de aire posible en mis pulmones reteniéndolo mientras quedaba inmóvil, lentamente me hizo girar hasta quedar con mi espalda recargada en una pared mientras con los ojos cerrados sentía como se colocaba frente a mi y tomaba mi mano para poner en ella el condimento que había dejado sobre la mesa, abrí los ojos y al mirar hacia abajo escapó el aire contenido en mis pulmones con la clásica risita nerviosa de rubia tonta que quiere ser perdonada mientras una lagrima de vergüenza rodaba por una de mis mejillas y sin soltarme del brazo tomó mi mentón con sus dedos, miró de frente mi enrojecido rostro y me dijo: “ES USTED TODA UNA NENA, GUERITA, PRECIOSA Y PERFECTAMENTE BIEN DESARROLLADA, TODA UNA VICTORIA DE LA MADRE NATURALEZA, LA FELICITO UNA VEZ MAS“ le volví a dar las gracias y me fui tan rápido como pude pero por los nervios me equivoqué de puerta y abrí una que dejó caer un montón de latas, dejé en el piso el frasco del condimento y las tuve que juntar, él me ayudo y tan pronto acabamos corrí pero otra vez olvide el frasco con el condimento y cuando llegué al comedor mi madre me preguntó por el frasco y me quedé como estatua sin saber que decir, pero escuché una voz a mi espalda que dijo: “AQUÍ ESTA EL FRASCO QUE ME PIDIO QUE BUSCARA SEÑORITA”, el alivio me volvió y le di las gracias a Don Bernardo, esta vez si tenía ganas de darle un beso pero me contuve por la presencia de mi madre y solo le obsequie una sonrisa dándole las gracias por su amabilidad, no solo por librarme de una reprimenda de mi madre sino por algo mas que solo él y yo sabíamos, durante todo el desayuno noté que mi frente estaba perlada de sudor y mi corazón se mantenía acelerado como si hubiera corrido, sin embargo esa vez devoré todo el desayuno como nunca lo había hecho antes lo cual sorprendió gratamente a mi madre
Esa noche tuve dificultades para dormir, la sensación del apretado abrazo y de los besos en el cuello nuca y mejilla que me había plantado Don Bernardo así como su picante barbilla en la piel de mi plexo no dejaban de hacerme cosquillas, en sueños sentía que él me tomaba de la nuca con ambas manos para inclinarme y aplicarme un beso en la boca luego me volvía a dar uno de esos efusivos abrazos y despertaba con la sensación del beso en mi boca y de que alguien me había apretado con fuerza, me sentía confundida, no podía creer que me gustara para eso alguien tan feo y me levanté para asomarme a la ventana de mi cuarto al ver las luces de un carro que llegaba, por ese tiempo mi hermana mayor tenía un novio y a veces llegaban por la noche en el carro de él y desde la ventana de mi habitación veía como él simulaba irse escondiendo su carro en una esquina y regresando a escondidas ella lo metía a su cuarto para pasar la noche juntos mientras que yo no tenía ni siquiera un perro para que me lamiera … las manos claro
En fin un viernes al atardecer cuando todos los sirvientes se fueron a una fiesta del pueblo que ellos celebraban una vez al mes por casualidad o tal vez por curiosidad se me ocurrió ir a las habitaciones de Don Bernardo, la reja que protegía su casa tenía por dentro un candado que yo sabía bien que no servía pues varias veces lo vi abriéndolo sin llaves cuando paseaba con mi bicicleta, entré y vi que ahí había una buena colección de vinos y latas de cerveza pues este hombre tenía fama de embriagarse los fines de semana, luego entré a su cuarto de dormir y encendí la luz solo para recibir un gran susto que casi me hace gritar, en su cama había una persona durmiendo pero al tratar de huir tumbé cacerolas que hicieron ruido y pensé que ahora tendría que disculparme, pensaba alegar que buscaba a Don Bernardo para algún trabajo de jardinería o que se yo, estaba realmente nerviosa
Me acerque pero parecía seguir durmiendo, era una chica muy joven y acostada boca abajo, me llamo la atención que tenía la espalda desnuda y una falda muy corta a cuadros rojos, era mi falda roja que desde hace tiempo que no la veía, y aquí va lo mas sorprendente: la mujer era una muñeca, una copia perfecta de mi persona pues Don Bernardo era también un hábil artesano que hacia figuras plásticas para las tiendas de ropa, perfectas figuras para lucir la ropa de moda pero esta vez había creado una figura con plástico especial para incluir hasta el mínimo detalle, admire durante largo rato su obra, la piel era de un color blanco dorado exactamente igual a la mía, hasta incluía un pequeño lunar que tengo en uno de los muslos, la forma de los senos la amplitud de las caderas y hasta el tipo y color de cabello también coincidían con el mío, no le encontraba explicación a como estaba enterado él de todos esos detalles, hasta incluía unos finísimos zapatos de tacón alto de mi medida que hacían juego con la falda, eran de esos que van atados a los tobillos con unas coquetas cintillas de amarre, luego le flexione brazos y piernas y comprobé que la elasticidad de su cuerpo y su peso engañarían a cualquiera en un ambiente de poca luz pues parecía tener también una estructura de huesos por dentro, aquello era increíble, era como verme a mi misma desde afuera, ahora empezaba a comprender porqué llamaba tanto la atención de los hombres
Luego revise algo que pensé que sería imposible, levante la falda y vi que tenía perfectos orificios anal y vaginal, el vaginal estaba intacto pero el otro … esta vez no aguante soltar una carcajada, así que Don Ber … no lo podía creer, ese picaron mañoso y degenerado señor soñaba con hacerme esto, pues si que tenía un sueño imposible, cuando deje de reír le revisé la boca tenía labios abultados y sensuales muy bien hechos una lengua de suave material parecido al silicón y un orificio oral que llegaba mas allá de la garganta, si introducía un dedo en su boca al extraerlo los masturbantes labios de la muñeca se estiraban haciendo una succión por el vacío interior, en general la muñeca era una copia exacta y un estuche de monerías para hombres, ese tipo de trabajo solo se hace en ciertos países de Europa y Estados Unidos, a Don Bernardo debió llevarle meses hacerla y ahora yo tenía una hermana gemela al servicio de Don Bernardo
Revisando el resto de su habitación entre a su baño, era bastante rustico pero tenía lo necesario y se veía limpio excepto por una pared chorreada de manchas amarillentas que tenía una pequeña ventana hacia fuera bajo la cual estaba un banquito acojinado donde cabía una persona acostada, me subí al banco acojinado y me asome a la ventana, vi que estaba bien oculta por las ramas de un árbol, desde ahí se veía la alberca del patio interior de la casa donde yo tomaba el sol en traje de baño quitándome a veces el sostén, entonces baje la mirada para ver de nuevo la parte baja de la pared de la ventana y me di cuenta de lo que eran esas chorreantes y amarillentas manchas que iban desde el medio cuerpo hasta el piso, de pronto vino a mi mente el nombre de esa acción, me ruborizaba tan solo pensar en esa palabra, siempre quise saber como se hacía eso, tal era la causa de las furiosas marcas que Don Bernardo dejaba en la pared mientras me espiaba en la alberca cuando modelaba esas tangas y bikinis que nunca me dejaba usar mi madre en la playa, aunque no se por que Don Bernardo hacia eso teniendo una muñeca con una boca perfecta para ese trabajo
Luego regresé al dormitorio y al observar con atención la cabecera de la cama me di cuenta de que ahí había una imagen con una deidad venerada por los habitantes de esa localidad y junto a ella una oración de poder que decía:
“A LA GLORIA DE LA LUZ ETERNA QUE ES EL NOMBRE BENDITO DEL TODOPODEROSO, Y POR LOS PODERES DE QUE ESTOY INVESTIDO POR LA GRACIA DIVINA DEL AMOR SENSUAL QUE ES SU FRUTO, TE PIDO QUE LA FUERZA DE ESTA PASION NO TERMINE CON EL ACTO COMPLACIENTE Y CONFORMISTA DE LOS FORNICARIOS, QUE TU LUZ LIBERE LA PASION DE ESTE MOMENTO PARA QUE SU CUERPO SE ENTERE DE LA FUERZA CON LA QUE ES DESEADA Y QUE CADA ACCION O PENSAMIENTO SOBRE SU IMAGEN O RECUERDO TENGA EN ELLA EFECTOS IGUALES PERMANENTES Y ACUMULATIVOS QUE ENCIENDAN EN SU FRIO E INDIFERENTE CORAZON LA LLAMA PERFECTA DEL AMOR SENSUAL … QUE ASI SEA”
Comprendí entonces que él estaba obsesionado conmigo, al grado de recurrir a una superstición como esa, es increíble en lo que pueden creer los nativos de este lugar, los muy tontos no saben que lo único real y verdadero es “La Pata de Conejo”, pero en fin si él se había tomado la libertad de copiar mi cuerpo yo me tomaría la de espiarlo cuando llegara, así estaríamos a mano, para hacer eso me subí por afuera a lo alto del granero justo sobre su dormitorio e hice una pequeña abertura entre la pared y el techo para observar directamente la cama y su muñeca
Por la noche cuando todos volvieron yo estaba esperando impaciente a que llegara Don Bernardo a su cuarto, lo cual hizo solo con la luz del exterior que era suficiente para ver todos los detalles, se quito sus botas dejo a un lado su camisa y de un cajón de su ropero sacó unos objetos como anchas pulseras de cuero negro con imitaciones de púas metálicas que se puso en ambas muñecas de sus gruesas y toscas manos, estas casi le cubrían los antebrazos luego se puso una banda también de cuero negro con las mismas imitaciones de púas que se abrochó al cuello como collar, por último se puso un anchísimo cinturón de cuero como los de algunos luchadores el cual una vez ajustado y apretado haciendo juego con el resto de su atuendo lo hacia lucir terriblemente imponente y peligroso dando el aspecto de ser una mezcla de fiero guerrero con perro de caza
Entonces desabrocho su pantalón para descollar un largo miembro que empezaba a erectarse con la contemplación de su muñeca, cuando la erección se completo quedé sorprendida, esas eran por lo menos nueve pulgadas, entonces entendí por que todos le decían BernAsno, luego dejando su pantalón en el suelo el imponente y oscuro cuerpo de ese hombre se colocó suavemente sobre el frágil y blanco cuerpo de su muñeca acostándose sobre ella y abrazándola con un cariño que se irradiaba en el ambiente, luego la beso calidamente en el cuello y la espalda y se llevó a cabo la penetración, miró la cabecera de su cama y murmuró en voz baja su oración, lo que siguió a continuación fue toda una clase de educación sexual para nivel universitario, a pesar de que la noche era fresca casi fría yo estaba sudando sin poder siquiera parpadear, tragaba saliva y se me atoraba mientras veía como ese hombre se movía sobre su muñeca para finalmente lanzar un gruñido y quedar desfallecido como durmiendo sobre ella, pero luego de un rato el robusto hombre volvía a la carga una y otra vez siempre por la misma vía, menos mal que era la pobre muñeca y no la pobre de mi
Luego de divertirse con su muñeca hasta saciarse Don Bernardo se levantó de la cama y fue a ducharse, cuando volvió a aparecer perfectamente limpio y seco se acostó junto a su muñeca colocándose la cabeza de ella bajo su abdomen para dormir tranquilamente, me hubiera gustado quedarme para ver lo que hacia Don Bernardo al despertar, pero la noche era fría y yo tenía mucho sueño así que me fui a dormir
A la mañana siguiente con los primeros cantos de los gallos sonreía y me regocijaba entre las cobijas de mi cama pensando como Don Bernardo le estaría poniendo el ombligo en la frente a su muñeca para que le hiciera un servicio oral con esa boquita puñetera a la que solo le faltaba hablar, sin duda la pobre muñeca tendría que devorar algo semejante a lo que vi en las paredes de su baño
Durante ese día lo vi muy tranquilo haciendo sus arreglos florales en uno de los jardines, me pasee por ahí para que él me viera, quería hacerlo sufrir un poco por haberse tomado el atrevimiento de copiar mi imagen, para ese fin llevaba puestos unos sexy short pants de los que usaba para mis recorridos en bicicleta a los cuales les había hecho algunos recortes y arreglos para que ajustaran apretando mi forma para darle un aspecto mas provocativo, una escotada blusa anudada bajo las costillas, un femenino sombrero de ala ancha y lentes para tomar el sol, todo lo había escogido cuidadosamente para hacerme lucir tal y como a ellos les gusta, escogí un lugar cercano a donde él estaba trabajando para ejercitarme arqueando mi espalda para resaltar mi forma, y mientras me lucía como pavo real sabía que él tenía su mirada clavada en mi cuerpo con ese morboso y especial interés en mi, fue divertido que durante todo el tiempo que pase ahí él no se movió del mismo lugar desde el que me podía ver, finalmente pretendiendo estar cansada me senté en el borde de un estanque cercano en el cual mojé mis manos para masajear y refrescar mis piernas luciendo unos zapatos con cintillas de amarre parecidos a los de su muñeca para luego acostarme bocabajo dejando expuesta por completo la forma de mi cuerpo que tan especial interés tenía para el, cuando me canse de jugar a eso salí de ese jardín para continuar con mis “ejercicios” en otra parte pasando junto a él pero no sin antes haberle obsequiado una sonrisa con la que le hacía saber que no era tan tonta como para no saber que me había estado devorando con la mirada
Pero continuando con lo que dejé pendiente a la noche siguiente lo volví a espiar pero esta vez Don Bernardo dormía tranquilamente y en paz, la muñeca seguramente estaba guardada, y así sucedió noche tras noche en las cuales lo espié hasta que me di cuenta de que esa actividad solo la llevaba a cabo una vez al mes cuando regresaba del festejo popular, entonces comprendí que este hombre soportaba un mes de abstinencia para unirse a su adorada muñeca con la misma pasión y ansiedad con la que un sediento bebe agua
Así que durante la noche del siguiente festejo vi que él había dejado a su muñeca preparada para su regreso y observé con atención todos los detalles, la escena fue la misma que la vez anterior pero esta vez al verlo enfundado en su imponente atuendo de cuero montarse sobre su muñeca para penetrarla tuve una extraña sensación de cosquillas en el vientre y en la región o conducto por el que Don Bernardo estaba usando a su muñeca, me fui huyendo de ese lugar y recé durante horas prometiendo al cielo jamás volver a espiar a nadie, pero la implacable y rebelde sensación no desaparecía hasta que bien entrada la noche y tras haberme duchado con agua fría finalmente me quede dormida
A partir de aquella noche algo paso con mi cuerpo, no soy supersticiosa ni creo en vudus pero poco a poco se fue incrementando en mi el deseo de ocupar el lugar de esa muñeca estaba segura de que Don Bernardo aceptaría fácilmente y lo único que me frenaba era recordar el tamaño de esa cosa que tenía Don Bernardo, pero si la muñeca podía ¿por que yo no?, después de todo éramos idénticas, solo necesitaría un poco de practica
No tuve mas remedio que practicar con uno de esos Juguetes que le llevaba a mi hermana su novio como broma, no era tan grande como el de Don Bernardo pero serviría, me lo clavé y solo aguante la mitad, finalmente desistí y pensé que eso no era para mi, no creí que algo de semejante tamaño pudiera entrar jamás en mi cuerpo, tal vez por eso Don Bernardo usaba una muñeca, pero al paso de los días el deseo seguía insistiendo cada vez con mas fuerza y por mas esfuerzos que hacía no lograba meter mas de la mitad de aquella cosa de hule cuyo tamaño era como la mitad de la tosca velluda y negra pieza orgullo de burro monarca que tenía Don Bernardo, además yo quería que fuera él quien lo hiciera, quería que fuera ese calvo mal rasurado prieto velludo y obeso hombre de fiera y dominante mirada quien cobrara la virginidad de ese orificio y no una fina y bien acabada imitación de hule para uso oral de las señoritas en las fiestas de solteras
En vano visite innumerables veces la bodega de vinos con la esperanza de encontrarlo ahí, ansiaba estar a solas con él en ese seductor ambiente, confesarle que “accidentalmente” me había enterado de su admiración por mi … y que … y que … y que quería sentir de nuevo uno de esos abusivos abrazos … bueno tal vez algo mas
Durante una fría y lluviosa noche de Octubre que coincidía con el famoso festejo mensual miraba por la ventana de mi habitación hacia la casa de Don Bernardo y veía las cortinas de su dormitorio cerradas y no dejaba de imaginarme lo que estaba haciendo con su muñeca, esa noche tuve un sueño por demás extraño: soñé que se repetía la escena en la que yo bajaba a la bodega de vinos en busca de un condimento y lo encontraba ahí avanzando hacia mi con esa mirada que me desnudaba mientras yo retrocedía lentamente hasta tocar con mi espalda la pared del oscuro final de la bodega donde él me tomaba con ambas manos por la nuca con la misma suavidad con la que él trataba a sus flores inclinándome para acercarme a su rostro, e inclinada como estaba y con mi trasero apoyado en la pared escuché como con su dominante y grave voz me decía muy cerca de mi rostro:
“MI ESTIMADA SEÑORITA, He seguido con la mirada desde hace tiempo sus pasos sin que usted se de cuenta, su exquisito caminar me provoca la mas deliciosa de las sensaciones pues como usted sabe los hombres a diferencia de ustedes las mujeres estamos programados por la madre naturaleza para sentir con solo ver, Así que quiero que sepa que desde que la conozco no he tenido un solo momento de paz mental, PUES CON SOLO RECORDAR ESE MARAVILLOSO CULO DE FANTASIA QUE USTED TIENE la verga SE ME para a reventar y por mas que trato de olvidarla ese esfuerzo ES ALGO QUE siempre termina en tremenda puñeta que deja embarradas de semen las paredes de mi baño
No quiero que su evasiva naturaleza femenina mal interprete mis sinceras palabras, pues son los pensamientos de un hombre maduro vigoroso y mal hablado pero desesperado por ganarse su atención, me ha costado mucho trabajo ENCONTRAR EL mejor MOMENTO para ACERCARME a USTED Y DECIRLE ESTAS PALABRAS y no quiero que esta oportunidad se desperdicie por un mal entendido, mis intenciones con usted son de lo mejor
Sabedor de la discreción y reserva que usted amerita y de que no quiere arriesgar su virginidad en una aventura, le propongo atravesarle el culo con una verga de nueve pulgadas para la cual difícilmente consigo condones cómodos, AMEN DE QUE LAS VENIDAS DE ASNO con las que yo termino NO ADMITEN FRENO ALGUNO, pero esa es otra historia que en su momento usted PROBARA en carne propia, POR MI PARTE, PUEDO ASEGURARLE QUE nada impedirá que nos acoplemos con un buen lubricante Y PODAMOS CONSUMAR EL ACTO VENEREO QUE LE DARA ALIVIO A ese DESEO QUE ATORMENTA SUS ENTRAÑAS
Como es obvio y no pretendo engañarla, la penetración forzada de nuestro primer encuentro la hará sufrir, pero no DEBE TEMER, PUES YO tengo experiencia y estoy acostumbrado a domar chiquillas por el culo hasta hacerlas gozar como lo haré con usted en una cama matrimonial en la cual PODREMOS disfrutar como macho y hembra en una de esas frías y lluviosas noches que se avecinan”
En ese momento desperté sudando como si tuviera fiebre el corazón me latía como tambor y sentía unas intensas ganas de masturbarme debido a ese cosquilleo que me había atrapado desde la segunda noche que lo vi con su muñeca, ahora si empezaba a arrepentirme en serio de haber espiado a Don Bernardo y pensé que ese era el castigo vudu que me había ganado por ser una niña traviesa que anda viendo lo que no debe
Al paso de los días el sueño se volvía a repetir, la escena era cada vez mas real, ahora él aparecía en la bodega con su imponente atuendo de cuero apuntándome con su dedo índice y diciéndome que con él no iba a andar jugando y que ahora me daría mi merecido por andar espiando, de pronto me daba cuenta de que yo estaba vestida tan solo con la corta falda roja y los zapatos de tacón alto de su muñeca, las puertas de la bodega habían desaparecido y solo había paredes, yo trataba de correr pero con esos zapatos él me daba alcance fácilmente colocándome contra una pared donde me tomaba de los brazos y la nuca con una suavidad que me hacia su cautiva voluntaria y una vez sin resistencia me repetía al oído sus obscenas proposiciones diciendo cosas cada vez mas excitantes y atrevidas con esa voz que me derretía el cuerpo, los sueños con Don Bernardo continuaron hasta que una de esas noches de fin de semana que coincidía con el festejo popular y con la cercanía de mi periodo menstrual no pude mas y aprovechando que él estaba en el pueblo embriagándose pensé que no podría notar la diferencia entre la muñeca y yo, y si la descubría: pues no me importaba, él no se negaría a tener su propia muñeca de carne y hueso
Me preparé lo mejor que pude, revisé todo mi cuerpo desnudo en un largo espejo, alguna vez me dijeron que yo era el sueño dorado de cualquier caballero debido al parecido físico que tengo con los juveniles inicios de cierta cantante de rock que es medio lesbia y de la cual hasta tenía la colección de tontos sombreritos que la hicieron famosa, si eso era cierto ahora mas que nunca necesitaba de ese recurso, solo me puse el bikini de dos piezas y mi suéter azul, lo mismo que vestía cuando me abrasó en la bodega, y una vez preparada me salí de la casa por el patio interior a través de una cerca de madera que comunicaba a sus habitaciones, entré a su dormitorio quité el foco de la habitación para que no encendiera la luz, boté a la muñeca debajo de la cama y me puse los zapatos de tacón alto y la falda roja sin ropa interior dejando mi espalda desnuda y mientras ataba a mis tobillos las cintillas de amarre de los zapatos pensaba que si todo salía bien una vez que Don Bernardo terminara entraría a ducharse y así podría colocar de nuevo a la muñeca en su lugar para luego escapar sin que se diera cuenta, en esa forma él haría lo suyo y yo me libraría por fin de esa nueva necesidad de fuego que había surgido en mi cuerpo y que me urgía apagar antes de cometer mas locuras, faltaba poco para que él llegara, me acosté tal como él había dejado a su muñeca, bocabajo y con una pequeña almohada bajo el vientre para resaltar sus formas sin que se perdiera la comodidad
Lo escuche entrar tarareando sus canciones por la ebriedad y mi corazón latía como si fuera a reventar, entró al dormitorio y como estaba previsto la luz del foco no se encendió, de reojo vi como se colocaba su imponente atuendo de cuero y me mordía los labios mientras oía el ruido que hacían las hebillas y broches al cerrarse sobre su robusto cuerpo, entonces se acerco a “su muñeca” y le dio el acostumbrado masaje, se acerco a mi nuca y con sus anchas narices olfateo mi perfume, sentí las cosquillas que me hacia su respiración sobre mi piel desnuda, tonta de mi se me olvido quitarme el perfume, pero supuse que con la ebriedad no lo tomaría en cuenta, luego se sentó en la cama y abriendo con cuidado uno de mis ojos vi que de un cajón sacó un frasco de pastillas azules de esas que le provocan a los hombres cuatro horas de erección, se tomó dos, enseguida se levantó y casi frente a mi rostro ungió su erecto miembro con una aromática crema, era uno de esos lubricantes especiales de los llamados retardadores, todo eso no lo había visto antes pero en ese momento yo había llegado demasiado lejos y arrepentirme ya no era una opción, sin ninguna prisa se acomodo para completar el exquisito masaje hice un gran esfuerzo para no mover un solo músculo, luego se acostó sobre “su muñeca” abrazándola hábilmente y uniendo su velludo y oscuro cuerpo a la blanca piel de su amor.
El Poder de la Lectura.
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arte william
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arte william
El 14/12/07 a las 01:12:02 |
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