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Gracias por facilitarme este espacio para desahogarme. A estas horas, una grán persona está a punto de ser enterrada. Esa persona era mi amigo, a pesar de que hacía muchisimos años que no nos veíamos. Mis mejores recuerdos de la infancia en el pueblo, en época de canícula, están vinculados a él. Me enseñó a pescar cangrejos, y lo digo con orgullo, a pesar de que parezca una gilipollez. Era la persona más alegre que he conocido jamás. Tengo muchos recuerdos que en la tristeza de un día como hoy me transportan a principios de los ochenta. Nos deja con sólo 34 años. Ojalá hubiera en el mundo muchas personas como él. Juán, te echo de menos. Te prometo que iré a verte en cuanto que pueda y te llevaré al menos una flor.
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