|
Según la Enciclopedia Británica, William Shakespeare es el más importante autor de obras de teatro de todos los tiempos, y sus obras ya se han traducido a más de sesenta idiomas. ¿Quién no ha visto o leído algo tras lo cual figure el famoso nombre? Sin embargo, a pesar de la inmensa fama que arrastra Shakespeare, algunos, tras arduas investigaciones, creen haber encontrado motivos para dudar de la sapiencia del dramaturgo.
Las obras de teatro firmadas por Shakespeare reflejan un completo dominio del derecho jurídico de su época; también se aprecia que tenía grandes conocimientos de medicina; conocía a la perfección las artes de la caza, de la cetrería, y de muchos deportes practicados en sus días; y por otro lado, era muy buen conocedor de la etiqueta o protocolo de la corte; tenía grandes conocimientos de la marina y del funcionamiento del ejército; y en sus escritos manifestó buenos conocimientos sobre la Biblia. En fin, que William Shakespeare era a todas luces un hombre culto, educado. Pero ¿lo fue de veras?
Los estudiosos que se han interesado por la figura del genial autor británico encuentran algunos hechos chocantes. Por ejemplo: de Shakespeare se conservan seis (6) firmas diferentes, las cuales tienen grafías distintas y resultan poco menos que ilegibles. Hay quienes piensan que los documentos que contienen esas firmas fueron firmados por sus abogados, y eso levanta la sospecha en algunos expertos en cuanto a si Shakespeare sabía realmente escribir, porque lo cierto es que no se conservan manuscritos originales de su propio puño y letra. Una de sus hijas, la que se llamaba Judith y que al parecer estaba muy apegada a su padre, no sabía escribir, firmaba con una marca, era analfabeta. ¿Cómo puede ser que el mejor escritor de todos los tiempos no se hubiera preocupado de que sus hijas aprendieran siquiera a escribir elementalmente?
Su padre se llamaba John, y era guantero, lanero y carnicero, además de analfabeto. Pero William, al parecer, fue a la escuela pública de Stratford, aunque ya no se disponen de las listas del alumnado de aquella época. El bien conocido dramaturgo y amigo de Shakespeare, Ben Jonson, afirmó en una ocasión que William tenía pocos conocimientos de latín y de griego, lo cual podía denotar una educación elemental en aquellos días y para un hombre del calibre que se le supone a Shakespeare. Al parecer, nuestro William Shakespeare vivió unos “años oscuros” entre 1583 y 1592, fueron unos años de los que apenas se sabe nada de nuestro hombre, ¿qué sucedió durante esos años? ¿Qué experiencias, con quiénes se codeó Shakespeare durante esa década?
Algunos entendidos han comenzado a pensar que detrás del apellido Shakespeare se pudiera haber escondido algún autor anónimo, o quizás un grupo de intelectuales que quisieron publicar sus obras de ese modo.
El candidato más importante a ser el verdadero autor de las obras atribuidas a Shakespeare es sir Francis Bacon, hombre instruido, funcionario real, y que era solo tres años mayor que nuestro escritor. Bacon vivió a unos 30 km. al norte de Londres, cerca de Saint Albans, localidad mencionada 15 veces en los escritos atribuidos a Shakespeare, mientras que el pueblo natal de William, Stratford on Avon, no se menciona ni una sola vez. ¿Cómo se iba a resistir un hijo del pueblo a que el nombre de su lugar de nacimiento apareciera aunque fuera una sola vez en algunas de sus inmortales obras?
Otros candidatos con visos de verosimilitud fueron Roger Manners, quinto conde de Rutland, y William Stanley, sexto conde de Derby, ambos eran hombres instruidos y buenos conocedores de la vida en palacio. Pero ¿por qué razones iban esos nobles a publicar obras bajo nombre ajeno o con seudónimos? Según el profesor Porohovshikov dijo en 1939, en los días de Shakespeare no se veía bien que un noble escribiera obras para los teatros populares, para la plebe, por eso muy bien pudieran haber publicado con el nombre de William Shakespeare.
Claro está, están los incondicionales apoyadores en cuanto a que William Shakespeare realmente escribió las obras que firma, pero eso por sí solo no despeja las dudas que han ido apareciendo. Para que las dudas en cuanto a la autoría verdadera de Shakespeare desaparecieran de una vez, para eso tendrían que aparecer en algún sitio manuscritos originales del propio puño y letra de Shakespeare o datos que expliquen claramente qué sucedió durante los llamados “años oscuros” (1583-1592) que vivió Shakespeare. Mientras nada de eso suceda la polémica continuara, pero también continuará el fascinante misterio en torno a uno de los mejores escritores de todos los tiempos: William Shakespeare.
Luis Marcos Núñez
|