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REVELACIONES
Hola, mi nombre es Shiryu, soy un joven blanco de cabello negro, alto, delgado (aunque bien marcado, por mis muchos años de entrenamiento), soy un chico bastante bien centrado en mi forma de ser, o por lo menos eso creía yo. Además soy un caballero de Atena, un caballero con el deber de proteger a esta diosa que baja a la tierra cada 200 años.
Bueno les cuento mi historia, no es la historia de mis luchas, esta es una historia de una gran atracción, y de un gran amor, que ha marcado mi vida.
A pesar de ser huérfano, creí con lo que se pude llamar una familia, un maestro que era como mi padre, y una compañera que era como mi hermana, los quería mucho a ambos, y ellos a mi, creo que lo único malo, es que el amor que mi hermana sentía por mi, no era igual al que yo sentía por ella, digo esto porque ella estaba enamorada de mi, y yo, extrañamente a pesar de que era la persona mas linda que había conocido, no podía enamorarme, tan solo me unía a ella un gran cariño de hermanos.
Las dudas de porque esto pasaba se fueron haciendo mas grandes con el tiempo, cuando empece a notar que no solo ella no me atraía, ninguna mujer lo hacia, llegue a pensar que simplemente era la lucha lo único que guiaría mi vida y no el amor en pareja.
Un día mi entrenamiento termino al fin, ahora tenia que volver de mi vida de 6 años en China a Japón el lugar donde nací. Así lo hice y, una vez ahí me entere de que tendría que luchar en un torneo, la noticia me dio mucho gusto, ya que ahora podría demostrar lo que mi maestro me enseño por tantos años.
El día de la lucha, estuve concentrándome en mi victoria. Una vez en el campo de pelea apareció mi adversario.
Que puedo decir, cuando lo vi, no me inspiro mucho, era un chico algo bajo de estatura, cabello y ojos castaños, algo atractivo, tal vez fue lo que mas me llamo la atención, el hecho de que me pareciera atractivo.
La lucha con el fue difícil, por mas que lo golpeaba y aplicaba mis técnicas, el chico no se rendía, se ponía de pie una y otra vez, su espíritu hizo que a lo largo de la lucha se cimbrara en mi un sentimiento de admiración hacia el, aun así no podía perder pensaba, pero para mi sorpresa así sucedió, con ese espíritu que lo caracterizaba, el encontró mi punto débil, mi único punto débil y en solo unos segundos me dejo inconsciente y casi muerto.
Desperté unas horas mas tarde solo para encontrarme de que ese mismo chico me había salvado la vida, sentí un gran agradecimiento hacia el, un gran respeto hacia un verdadero caballero, y sentí también algo mas, un sentimiento nuevo para mi y que no tenia idea de que era.
Días después lo volví a ver, estaba en el hospital, no se encontraba tan mal, pero me sentí culpable de verlo ahí. Hablamos de cosas ocurridas en el torneo, era un chico con un humor y optimismo divino, después pude notar como ese mismo espíritu que me había llamado la atención antes, resurgió de nuevo y lo hizo ponerse de pie para enfrentar a un nuevo peligro del que hablamos.
Ese peligro se tradujo en la llegada de alguien que apareció de repente, alguien nuevo al que no le di mucha importancia, pero que marcaría con el tiempo mi verdadero rumbo.
Bueno, no me adelanto, sigo con mi amigo, si con el paso del tiempo, Seiya (así se llamaba el chico en cuestión) y yo, eso llegamos a ser unos grandes amigos, pero había algo mas, el caso es que mis sentimientos hacia el no eran iguales a los de mis demás amigos, el era especial.
Como explicar lo difícil que fue para mi el tener que aceptar el hecho de que lo que sentía por Seiya no era solo amistad, era amor. Guau llegar a esta conclusión me tomo buen tiempo debo decirlo, era por eso que no me atraían las mujeres, hasta ese momento lo supe.
Los años siguieron pasando y nuestra amistad era mas sólida cada día, al igual que mi amor. Pasamos terribles luchas juntos, Seiya, Hyoga, Shun (otros caballeros amigos con los que luchaba) y yo. También luchando con nosotros se estaba Ikki, un chico extraño que de hecho alguna vez fue nuestro enemigo, era muy solitario y solo se le veía cerca de su hermano Shun, el chico luchaba muy muy bien, pero yo casi no tenia ningún contacto amistoso con el.
Las luchas afortunadamente terminaron, la ultima fue dura, al grado de que muchos casi mueren, incluyendo a Seiya, que difíciles momentos pase en ese entonces, agradecidamente el y todos la libraron.
En un principio yo pense que el hecho de que las luchas acabaran nos separaría, pero no fue así, de hecho todo lo contrario, terminamos mas unidos que nunca, no solo Seiya y yo, Shun, Hyoga y Sahori también, y para beneplácito total de su hermano (y después sabría no solo el), Ikki se unió al grupo con todos nosotros . En ese momento pasamos todos a ser casi una familia
Esas fueron épocas buenas, con el único inconveniente de que con todo lo cerca que estaba de Seiya, no me atrevía a nada mas, no podía hacerlo.
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Un día Sahori nos llego con una noticia, haríamos un viaje, uno de esos viajes diplomáticos aburridos que ella hacia y a los cuales de vez en cuando teníamos que acompañarla.
Cuando yo me hubiera imaginado que ese viaje daría un giro de 360 grados a mi vida.
Todos nos preparamos en poco tiempo, subimos al avión con rumbo al lugar de la reunión, nadie iba muy contento que digamos, en especial Ikki, el cual necesito una dosis de suplicas de su hermano para convencerlo de que nos acompañara. Sin embargo los rostros de todos (o casi todos, Ikki no es muy expresivo) cambiaron cuando vimos el lugar, era una playa en verdad paradisiaca, un lugar verdaderamente hermoso.
Una vez que bajamos del avión, nos avisaron que esa noche habría una reunión, una especie de fiesta elegante para todos los invitados diplomáticos.
La reunión se llevo a cabo en un enorme salón, bastante lujoso, Shun y Hyoga se entretuvieron platicando con lo que parecía ser caballeros (o guardianes) de la zona. Ikki por mas que le rogaron de plano no quiso asistir, y yo, casi me muero cuando vi a Seiya, estaba con una chica, bastante bonita tengo que aceptarlo, reían y coqueteaban de una forma muy abierta, yo sentí que la sangre se elevaba a mi cabeza, trate de tranquilizarme, después de todo tenia que aceptar cosas así, pero mis sentimientos estaban heridos, me fui al la barra y tome unas copas para tratar de distraerme, pero solo logre atarantarme un poco ya que no había comido.
Poco mas tarde llego Hyoga, me dijo que los chicos que acababan de conocer los habían invitado a una fiesta (al parecer esa si estaría divertida) en la playa, pero cuando me dijo que Seiya y su nueva amigita irían, rechace la invitación de inmediato y me fui al cuarto.
A pesar de lo lujosa de la residencia, eran muchos invitados de fuera, así que nos dieron un cuarto para los 5, era un cuarto bastante amplio y con suficientes camas. Al llegar a el me encontré a Ikki, se veía bastante aburrido, le conté los planes de los demás y para sorpresa mía se levanto con intenciones de ir, el se metió a bañar en lo que yo me disponía a dormirme y olvidar lo ocurrido.
Cualquier pequeño sueño que pudiera estar sintiendo se desvaneció al instante al ver a ese hombre salir del baño con solo una toalla amarrada a su cintura, solo una toalla cubría ese cuerpo, y que cuerpo ¿como demonios no lo había notado antes?, por Atena, el cuerpo mas hermoso que había visto en toda mi vida, era eso o el alcohol así me lo hacia ver, pero por un momento olvide cualquier tipo de depresión solo por observarlo.
- ¿Que si tienes un maldito jabón? - dijo Ikki por el tono supongo que por segunda vez, aunque la primera vez estaba demasiado ido para oírlo.
-
- ¿Qué? - le pregunte aun nervioso con la impresión.
El volteo un poco la cabeza haciendo una expresión de verdadera exasperación.
“La mugre mansión, de quien sabe cuantos pisos no tiene un maldito jabón, ¿traes uno?” Me dijo esta vez visiblemente molesto.
- Si - le conteste y me dirigí a mi maleta para sacarlo, y entregárselo
- Cuando se metió de nuevo al baño yo me quede mas que confundido, ¿por qué yo había reaccionado así?, si solo era Ikki, el mismo Ikki que conocía de hace años.
Poco tiempo después salió de nuevo esta vez completamente bañado y para mi desgracia también totalmente vestido, aunque debo decir que con una ropa que le quedaba mas que bien, marcaba perfectamente su cuerpo, ese cuerpo delicioso que yo acababa de descubrir, además de que el color resaltaba sus ojos, ¿Cómo no me di cuenta antes de esos hermosos ojos?. Mientras se peinaba (o algo así porque muy peinado no parecía) no podía dejar de mirarlo, hasta que al parecer se dio cuenta y me volteo a ver con un rostro de total extrañeza, yo por supuesto baje la vista de inmediato.
- ¿No vas? - me dijo al tiempo que abría la puerta para retirarse, los momentos que acababa de pasar me hicieron recapacitar, así que me levante de inmediato para seguir aquel precioso caballero que me invitaba.
Una vez en la fiesta de la playa, mi depresión volvió de inmediato al ver nuevamente a Seiya, aun seguía con esa chica, aun en el mismo plan, esta vez sentí un odio hacia ella, nuevamente me dirigí a la barra y me tome unos tragos mas. Me sentía ya verdaderamente ebrio cuando me levante y me dirigí hacia Seiya y la chica, haría algo, no sabia que pero lo haría, bueno solo se quedo en la intención, al acercarme un poco me acobarde y me dirigí a la playa solitaria. Camine un tambaleándome por la arena hasta que mas adelante pude ver una sombra, la cual al acercarme fue tomando una forma conocida, era Ikki, sentado ahí, a la orilla del mar, al parecer con una botella en su mano y en una actitud se notaba mas deprimida incluso que la mía.
Con lo mal que me encontraba apenas pude llegar a tirarme junto a el, el solo me miro unos segundos y después me ignoro, se notaba estaba tan ebrio como yo mismo.
- ¿Alguna vez te has enamorado Ikki? - Le pregunte con una gran amargura.
El me respondió con sus propios pensamientos - A veces, cuando había tiempo, ella y yo nos sentábamos a la orilla de la playa y hablábamos de lo que había del otro lado, de el mundo desconocido para ella que había -.
De inmediato comprendí de quien hablaba, por lo que yo sabia, Ikki había conocido una chica en la Isla de la reina muerte, el lugar donde entreno, en ese tiempo hubo algo entre ellos dos, pero por desgracia para el ella murió.
Ikki no hablaba mucho sobre ella, al menos no conmigo. Al parecer cada uno tenia su propia melancolía y el alcohol nos estaba haciendo confesarlas.
- Por lo menos ella te correspondía – le dije como mi propia respuesta amarga a sus anteriores palabras.
- De que demonios me sirve eso si esta muerta –
- Por lo menos la tuviste, la besaste, la sentiste –
El dibujo una pequeña sonrisa, una hermosa sonrisa - Eso nunca paso - dijo en tono amargo - Yo la respetaba demasiado –
- Entonces eso ya es por tu culpa - debo decir que nunca hubiera dicho todo esto si no fuera porque estaba en mi condición, y que el nunca me hubiera respondido de no ser porque se encontraba en la misma, sin embargo mi comentario lo hizo reír.
- ¿Y tu Shiryu, te has enamorado? –
- Si, - le confesé abiertamente sin siquiera yo mismo saber por que- hace mucho que amo a alguien pero no me atrevo a decirle nada -.
- Entonces tu eres todavía mas estúpido que yo –
- Si creo que no puedo negarlo -. Le dije algo divertido.
El se tiro por completo en la arena, y cerro sus ojos, santo cielo, era real, la imagen que había tenido de el en el cuarto era real, era una verdadera belleza, sentí un torrente de deseo pasar por todo mi cuerpo, nunca había deseado así a alguien, ni al propio Seiya, todo mi cuerpo se tenso al momento de que el se ponía de pie (difícilmente dada su condición) y comenzaba a quitarse su camisa.
- Buen momento para darse una baño ¿no crees? -. Me dijo con una sonrisa es su bello rostro.
- Estas loco Ikki, el agua debe estar fría -.
- No te preocupes, yo la caliento, anda acompáñame -. Me pidió con un hermosa mirada.
No me pude negar, menos al ver como bajaba sus pantalones y quedaba solo cubierto por unos bellos boxers, ahora estaba seguro, ese era el cuerpo mas divino que había visto jamas.
Me quite yo mismo la ropa y me tire al agua siguiendolo. Tenia razón, con tan solo acercarme a el podía sentir el agua mas cálida, buen pretexto para estar cerca pense.
- ¿Quieres nadar?, unas carreras de aquí al otro lado -. Me dijo al tiempo que se adelantaba.
Yo lo seguí de inmediato, nadaba rápido, pero yo tenia mas que controlada el agua, así que lo adelante fácilmente. Llegue a la orilla jadeando, (el esfuerzo es doble cuando estas lleno de alcohol), de manera que me tire en la arena, poco después Ikki llego he hizo lo mismo junto a mi.
- Eres bueno, ¿quieres pelear? – me dijo sabiendo que en eso si me ganaría.
- No gracias – le respondí riendo al mismo tiempo que el, si estaba riendo, riendo de verdad, en verdad debe estar ebrio para reír así pense, además de que reía por nada, solo reía, una risa que cada vez se fue haciendo mas amarga hasta parecer llanto.
- Sabes, si ella estuviera viva no me molestaría que no me correspondiera, con solo poder verla me conformaría -. Me dijo al tiempo que volteaba a verme.
Lo que me dijo me dejo sorprendido, en verdad la amaba, nunca me imagine que Ikki, un chico tan solitario, tan poco expresivo pudiera amar así.
No pude evitar acercar mi mano para acariciar su rostro, y para mi enorme sorpresa el no hizo nada, se quedo quieto mirándome, como si necesitara esa caricia, como si le agradara, este gesto me lleno de valentía, me acerque mas a el hasta que pude sentir su aliento y lo bese, lo bese, yo que nunca me había atrevido a decirle a Seiya lo que sentía, ahora besaba a Ikki, el cual era mil veces mas difícil. Pero no me rechazo de nuevo, cerro sus ojos y se dejo llevar, no se si seria por su terrible melancolía o por su estado alcohólico, pero pude sentir su necesidad de contacto, baje mis manos para acariciar todo ese hermoso cuerpo que había deseado tanto apenas unos momentos , el no hacia nada, permanecía inmóvil, con sus ojos cerrados, mientras yo lo besaba y disfrutaba cada centímetro de su cuerpo, por ese tiempo me olvide de Seiya.
Desperté aun abrazado a ese hermoso chico, el aun dormía, y yo lo mire con admiración, realmente había pasado pensaba, realmente había pasado esta vez lo pense con pánico en mi mente, ¿Cómo demonios deje que pasara?, estaba totalmente confundido cuando vi esos hermosos ojos azules abrirse, primero divinos al recibir la primera luz de la mañana, después aterrados al comprender como yo lo que había pasado. De inmediato Ikki se levanto se vistió, (bueno lo que tenia ahí y huyo al mar para volver al otro lado de la playa. Yo me quede ahí sin saber que hacer, me dolía terriblemente la cabeza (cosa lógica en mis circunstancias), al tiempo también me vestí y fui a la otra playa a recoger el resto de mi ropa. - Que estúpido soy -. Pensaba, ahora que demonios haría, estaba aterrado, yo amaba a Seiya, esto nos separaría mucho mas, e Ikki, ¿cómo demonios debo reaccionar con el?.
Llegue al cuarto unos minutos después, Seiya me recibió con una gran sonrisa.
- Otro que paso la noche de juerga -.
- ¿Otro? - Le pregunte no por tratar de disimular, solo que quería estar seguro de que hablaba de el.
- Si, Ikki también acaba de volver, se veía bastante mal por cierto, no creo que ni el supiera donde había estado? -.
- ¿Dónde esta? Le pregunte con sincera preocupación.
- Se esta bañando me contesto Seiya extrañado por mi repentino interés en el.
Al poco rato salió, al verme me esquivo por completo, en lo que llegaron a informarnos que partíamos de vuelta a casa.
No volví a cruzar palabra con Ikki, ni siquiera cruzamos la mirada, nos esquivábamos a mas no poder, el iba mas serio que de costumbre, al igual que yo.
Los días pasaron en la misma situación, sabia que no podía seguir así y me decidí hablar por fin con el, aproveche el momento en que estaba entrenando solo para hacerlo.
- Ikki podemos hablar -. Le dije lo mas decidido que pude.
- No -. Me respondió de una manera mas seca de lo normal para el.
- Tenemos que hacerlo -. Le dije, con lo que logre que se distrajera un poco del ejercicio que hacia para mirarme.
- No hay nada que decir, no éramos nosotros, estabamos ebrios, olvídalo y yo lo haré. –
Sus palabras me tranquilizaron, lo dijo de una manera serena, me asombro el que lo tomara tan bien, pero a mi parecer tenia la razón, ambos teníamos que olvidarlo y seguir con nuestras vidas. Eso pensaba yo, pero las cosas no suelen salir como uno las piensa.
Al pasar el tiempo, al parecer todo seguía igual, pero realmente no era así, algo en mi había cambiado, yo amaba a Seiya lo sentía dentro de mi pero el recuerdo de esa noche en la playa no me dejaba en paz.
Había también algo mas, el concepto entero que yo tenia de Ikki cambio por completo a raíz de aquel día, para mi ya no era mas el chico extraño, frío y solitario de siempre, ahora podía ver en el un hombre con emociones, alguien con una extraña y encantadora mezcla de agresividad y ternura. A pesar de esto, me daba cuenta de que el realmente no había cambiado, todo lo contrario, yo no alcanza a comprender como podía seguir siendo el mismo de siempre conmigo, había seguido el trato de ambos al pie de la letra, como si nada nunca hubiera pasado, si algo sentía lo podía ocultar a la perfección.
Supuse que la única forma de olvidar lo ocurrido era acercándome a Seiya, después de todo el era a quien amaba, con esto en mente fui a buscarlo para hablar con el, no sabia si por fin me animaría a decirle algo mas, pero quería verlo y poner mis sentimientos en claro.
Seiya estaba en su habitación esa noche, no tenia nada que hacer así que lo invite a cenar a lo cual accedió de inmediato.
Al terminar la cena nos fuimos caminando de nuevo a la casa y en el camino me atreví a llevar la conversación por otro lado.
- ¿Seiya, tu que planeas hacer ahora que las luchas han terminado? -.
- No lo se, en realidad no he pensado en eso, ¿Por qué lo preguntas?.
- Por nada en especial y dime, no hay alguien que te interese, alguien con quien quisieras compartir tu vida? –
Sonrío abiertamente a mi pregunta, y con una actitud alegre me respondió.
- En realidad hay muchas, solo que no me decido, pero eso de compartir mi vida, creo que esta lejos, aun estamos muy jóvenes, y hemos pasado gran parte de la vida peleando, ahora hay que divertirnos -.
Yo no tuve mas que sonreír a su comentario, pero algo capte en ese momento, era verdad, así era el no buscaba un amor en serio, tal vez nunca había estado enamorado, era un chico encantador, pero no era realmente lo que yo quería, yo buscaba alguien diferente, un verdadero amor.
Así de repente todo me quedo claro, no era ese el lugar donde deseaba estar, mi amor por Seiya había sido solo un amor platónico, un admiración alimentada por una gran amistad, una necesidad de aquellos tiempos, pero comprendí que ahora realmente sentía amor verdadero, y no era por Seiya, era por ese ser especial que descubrí aquella noche en playa.
- Seiya me tengo que ir -. Le dije apurado.
- ¿Pero a donde? ¿por que tan de prisa? Shiryu -.
No le respondí, camine casi corriendo a la mansión, tenia que hablar con Ikki cuanto antes, el mismo lo dijo, había sido muy estúpido al estar tanto tiempo pensando en Seiya sin decir nada, no me sucedería lo mismo otra vez.
Ya era de noche pero no me importo mucho, toque la puerta de la habitación de Ikki, el no me respondió, toque de nuevo mas fuerte y un Ikki medio dormido abrió esta vez.
- ¿Qué quieres?- me dijo en un tono poco amistoso.
- ¿Podemos hablar? -.
- ¿Que demonios te pasa, que no te das cuenta de que estaba dormido?-
Su tono y su rostro en vez de amedrentarme, me parecieron encantadores, esta vez estaba seguro, este era el lugar donde deseaba estar, el era el chico especial que buscaba.
- Lo siento, pero esta vez no quiero ser un estupido-. Le dije tratando de sonreír.
- ¿De que rayos estas hablando Shiryu? -.
- De que te amo Ikki, y esta vez no voy a esperar para decirlo -.
Lo que le dije lo despertó por completo, y por primera vez pude ver a mi hermoso chico sin habla por un momento, en el que aproveche para terminar de entrar al cuarto.
Cuando se recupero, su actitud no era tan hostil como yo esperaba , mas bien muy extrañada.
- Teníamos un trato Shiryu, lo que paso lo olvidaríamos, los dos lo dijimos fue solo una tontería.
- Ikki, yo no digo que te amo por lo que paso, te amo por quien eres, porque aprendí a conocerte y me di cuenta de la persona maravillosa que eres, por eso me enamore de ti -.
El se sentó en la cama y bajo la cabeza algo consternado, me di cuenta por su actitud que el también sentía algo, pero conociéndolo supe que no lo diría, así que me decidí a actuar.
Me acerque y levante su hermoso rostro con mis manos, pero al tratar de besarlo me rechazo moviendo su cabeza a un lado, trate de nuevo y esta vez acepto el beso, esta vez al besarlo no era con pasión y deseo como la primera vez, esta vez lo besaba con amor.
- No necesito que me digas que me amas, solo dime que me dejaras estar contigo, que me dejaras amarte- le dije al fin.
El solo asentio antes de besarnos nuevamente, y olvidarnos de todo para demostrar nuestro amor.
Bueno ahora han pasado algunos años desde que paso esta historia, yo aun sigo con Ikki, y muy enamorado por cierto, a pesar de que es una persona muy difícil de tratar, pero bueno también es una belleza en todos los aspectos.
Seiya ahora esta con un chico y al parecer la cosa va en serio, hace poco se atrevió a confesarme que siempre había sentido una gran atracción por mi, y yo no pude evitar tratar de imaginarme que habría pasado si yo me hubiera atrevido a confesarle mis sentimientos. Tal vez mi historia seria distinta, pero cuando veo a Ikki sonreírme solo una frase pasa por mi mente “que bueno que no fue así”
FIN
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