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Recuperando el tiempo perdido
Hyoga no podía dejar de mirar la figura del pelinegro que estaba en la pérgola del jardín con Seiya. Los oyó reírse, mientras se dejaba caer en el césped con un suspiro de frustración.
- ¿Por qué no hablas con él?- Shun ni siquiera levanto la vista del libro.
- Ya, ¿y qué le digo? Shiryu, se que estas con Seiya, pero yo estoy enamorado de ti. ¡Vamos Shun!
- Eso es. ¡Vamos Hyoga!. No sabes si tiene algo o no, simplemente es más sencillo para ti creer que lo tienen porque así tienes una excusa para no decirle nada.- le dijo exasperado el peliverde- en serio, estoy un poco cansado de escucharte hablar de Shiryu, y lo que te gusta, y lo que le harías…y no tienes narices para enfrentarle.
- ¡Tiene novio!
- ¡No lo sabes!
Se miraron retándose con la mirada durante un momento.
- Quizá…quizá tengas razón.
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En la pérgola se producía una conversación parecida
- ¡Vamos dragón!¡Derrite al caballero del cisne!- Seiya vio que había logrado hacer reír a su amigo, bueno era un comienzo
- Sei…
- ¿Qué?
- No sé qué hacer, él…él esta de novio con Shun, y yo…
- ¿Tu qué?
- No puedo entrometerme, Sei.
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Y así andaban los dos caballeros, sin atreverse a revelarse sus mutuos sentimientos, porque ambos creían erróneamente que el otro estaba con su mejor amigo.
Y el tiempo iba pasando. Y los suspiros enamorados del cisne y el dragón iban en aumento, para cansancio de los otros dos caballeros, sus paños de lágrimas.
Hasta que un día…se encontraron por casualidad en el pasillo. Mirándose de reojo, a escondidas, sin atreverse a hablarse. Y abrieron la puerta de la sala, para encontrarse con una escena que no esperaban. Shun y Seiya. Abrazados en el sofá. Fundidos en un beso apasionado.
Hyoga miró a Shiryu y temió por su amigo.
Shiryu miró a Hyoga y creyó que pronto habría un caballero de Pegaso congelado en la mansión.
Y ambos se asombraron de ver que no pasaba nada.
Salieron de allí, para darles intimidad a los amantes.
- Yo creí que tu…- hablaron los dos a la vez
- ¿Por qué no atacaste…?- de nuevo las dos voces se escucharon juntas.
Se miraron y sonrieron.
- ¿Tu y Shun no…?- pregunto Shiryu mientras Hyoga negaba con la cabeza sonriendo
- ¿Seiya y tu…?- pregunto tenuemente el rubio, para ver la misma respuesta en el dragón.
Y pasaron unos instantes más, de tiempo desperdiciado. Y se abalanzaron el uno hacia el otro para besarse, con el ansia de dos sedientos que encuentran agua en el desierto. Y a trompicones abrieron una puerta, entrando en la primera habitación que encontraron. Y cerraron la puerta. Porque tenían que recuperar el tiempo perdido.
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