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Una singular exposición alemana de copias, Tutankamón, la tumba y sus tesoros (producida por la empresa Semmel, especialista en macroconciertos) que actualmente se exhibe en Múnich y podrá verse del 6 de junio de 2009 al 6 de septiembre en Barcelona (Museo Marítimo), incluye, además de reproducciones de un millar de piezas del ajuar de Tut realizadas concienzudamente por un equipo de artesanos egipcios, la reconstrucción tridimensional y a tamaño natural de tres espacios del sepulcro del faraón niño (antecámara, tesoro y cámara funeraria), con réplicas de todos los objetos que estaban allí acumulados, tal y como fueron hallados.
La exhibición es una buena excusa para reflexionar sobre la cuestión de las reproducciones y su uso cultural. ¿Tiene sentido emplearlas?, ¿es lícito?, ¿qué tipo de vivencia estética -si es que hay alguna- se puede tener ante ellas?, y ya puestos, ¿tiene maldición la copia de la tumba de Tutankamón? "No creo que fuera posible copiar las maldiciones egipcias, ni aunque existieran", ríe Wilfried Seipel, ex director del Museo de Historia de Arte de Viena, arqueólogo y egiptólogo y asesor científico de la exposición.
"Este tipo de exposiciones deben ser complementarias de las convencionales de los museos y no tratar de competir con ellas, ni sustituirlas"
CARPE DIEM
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