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Cuenta la leyenda en el muy tranquilo llano
que cuando se ve a lo lejos el vuelo del alcaraván
es porque, en los campos donde hay maíz y trigo
se encuentra dentro un peculiar hombrecillo
cometiendo un acto sumamente pasional
“Esconden a las muchachas, cazaderas y prometidas
pa’ que no les agarre el beso del animal.
Y si no encuentran a las damas en su cuarto,
hasta el perro de la casa salta de su banco
por la pelea y revuelta que se arma en el hogar”
Ese era el cuento, tan viejo, muy viejo
que un llanero contaba en el lugar
al señor Kido que quiso pasar
unas vacaciones un tanto singular
en el viejo llano con su hermanito especial
“Ahora, si me cuenta una de vaqueros”
Decía Ikki con sarcasmo e ironía
“¿Quién creería tanta patraña
de un pajarraco que da la alarma
de un revolcadero en el trigal?”
“Pues si usted supiera mi compadre”
Respondía aquel llanero
“Que esta leyenda, tan falsa, no es.
Le puedo garantizar al ciento por ciento
que este ojo ha visto de todo ese cuento.
Sino pregúntele a Pedrito que lo caché hace un momento”
Sin más que decir, contar y cantar
el llanerito se fue a buscar a su hijo Juan.
“¡Que tontería!” seguía diciendo el japonés
“Cuanta saliva gastará ese hombre,
cuando echa el cuento del pájaro maravilla
que grita a todo el mundo que escondan las niñas
porque un pervertido en el campo de trigo coge”
Esa misma noche, en posada vacacional
el silencio inundó por completo el lugar.
Solo se encontraba Ikki Kido leyendo
otros mitos y leyendas que habían en un cuento
que le había dado el tipo del alcaraván.
Pero su lectura se vio interrumpida
por los escándalos que afuera había
salió de su cuarto para investigar
preguntando a la gente debía de ahí pasar
la causa de tanta, tanta gritería
El hijo de una tal Natasha, llevaba horas perdido
era una rusa que de español no sabía na’.
Solo gritaba, chillaba y fastidiaba
porque su hijo en ningún lado estaba
y de pasó vio volar un alcaraván
Entre tanto griterío y nervios por doquier
que desbordaban las cazaderas y prometidas
al ser encerradas por sus preocupados padres
vigilantes de algo extraño por esos lares
Ikki Kido internamente agradecía.
Entró de nuevo a su habitación
“¡Que bueno que no tengo ese problema!
Mientras la angustia invade a esas damas
yo ando tranquilo y sin tanto drama
pues mi hermano es hombre y no anda en esas”
Quiso pasar por el cuarto de su hermano;
hace horas que se fue a dormir.
Podría estar profundamente dormido,
pero el silenció era algo terrorífico
y parecía no haber, ni un alma por ahí.
La sorpresa que se llevó, fue de tal magnitud
al ver la cama totalmente desolada
con la funda haciendo de cuerda en la ventana
y desde esta se veía otro vuelo, del misma animal.
Y es que esa noche cuando pasó el alcaraván,
el hijo de la tal Natasha hacía acto pasional.
No con cazaderas ni con prometidas
sino esta vez, con cierto turista
De cabellos verdosos y mirada angelical.
Y mientras Shun Kido y Hyoga Assimov
reventaban semillas en el maizal,
el mayor de los Kido pensando
en una idea clara para poder aniquilar
al estupido que mariconeó a su hermanito especial.
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