|
Tango de Vida
Tenía media hora con el mouse descansando sobre el botón de compartir, en aquella pantalla de la enorme red social. Cuando se abrió la cuenta no esperaba más que compartir con sus compañeros de trabajo, pero luego se unió su familia, algunos primos de la India se comunicaran con él y de esa forma ahora mantenía a su familia también enterada de sus movimientos. Más tarde consiguió a los de su generación de la universidad, a antiguos vecinos, a personas que jamás pensó volver a ver. Entre invitaciones y aceptaciones, consiguió incluso a compañeros de su escuela básica, incrementando la red de una forma que al principio le había parecido irrisoria pero que al tiempo comprendió que era algo como una bola de nieve que se dejó caer desde lo alto de la montaña y seguía rodando, aumentando su masa.
Finalmente, consiguió hasta antiguos compañeros del jardín de niño. Supo que Camus había vuelto a Francia, hablaba perfecto inglés, era un cotizado chef. Aioria, el niño que siempre le jalaba el cabello en las horas de recreo, ahora estaba casado con una pelirroja y ya tenían dos bellos retoños. Y al último a quien había encontrado es a Milo, quien al parecer siguió en contacto con Aioria y era el padrino de la menor de sus bebes, pareja y a punto de casarse con la mejor amiga de su esposa, una mujer con una apariencia un tanto desenfadada como él.
Lo que no pensó, en ningún momento, era verlo a él.
Mucho menos, que al verlo sentiría ese desosiego del cual era víctima, entre se decidía o no enviar el mensaje.
“Gracias por aceptarme. No sé si me recuerdas, pero estuve con Milo en el jardín de infancia”
Eso es todo lo que tenía que decir, y allí estaba, totalmente nervioso como si estuviera enviando su primera carta de amor. Resopló pasando una mano por su cabello dorado, quitándose el bolígrafo que por costumbre siempre guardaba detrás de su oreja izquierda, para luego darle vuelta entre sus dedos sin quitar la vista de su monitor. Él, un cotizado publicista con la carrera en alza, debatiendo entre sí enviar o no un mensaje como ese, sólo porque el hombre de la fotografía lo ponía a sudar aún desde algo tan frio e impersonal como el monitor de un computador.
¿Era acaso las espesas cejas en ese ángulo recto, sobrio? ¿Era la férrea mirada verde, encantadora, dominante al mismo tiempo, con un brillo tan puro y profundo? ¿O acaso, la leve curva de esos labios que se alzaban levemente en la comisura izquierda? En un momento de distracción dejó caer el bolígrafo, acto suficiente para devolverlo a la realidad. Se alejó de la mesa, rodando su asiento acolchado en aquella oficina con mobiliario lleno de curvas y colores, vidrios y plásticos que iban del blanco a colores naranjas y verde limón, con estantes de vidrio y algunas fotografías de los lugares que había visitado en sus veintisiete años de vida. Recogió el bolígrafo azul y devolvió la vista en la imagen del ilustrado especialista de economía y nombrado como parte del gabinete administrativo del estado de Grecia.
¿Lo recordaría?
Veinte años no pasaba en vano, y sin bien la última vez que lo vio tenía quince años y ya se iban delatando los rasgos varoniles que ahora sellaban su semblante adulto, él apenas era un niño.
No perdía nada con comprobarlo, así que armándose de valor dio click en el botón compartir, y casi de inmediato se actualizó la página dándole el mensaje de que el mensaje había sido publicado en el muro del economista Saga Andreatos.
Intentó olvidar el asunto y enfocarse en su labor. Tenía trabajo que hacer, el proyecto para la nueva bebida energética debía apresurarse y para ello habían pedido que él y su equipo se encargaran de toda la imagen del producto. De nuevo se encontró observando las variadas opciones que tenían para escoger solo le logo que sellaría el producto, para luego tomar en cuenta los colores, la forma de la etiqueta, el diseño de la botella, si iba a ser uno en particular o preferían una convencional… tantos detalles que él, Shaka Sidart, debía verificar. Como jefe del departamento el trabajo de decisión y supervisión era su principal responsabilidad.
Su concentración se despegó de las hojas de papel con los diversos diseños hecho a mano, cuando escuchó el sonido inconfundible de un nuevo mensaje en su correo electrónico. Una vista de reojo le permitió ver el nombre de aquella red en el remitente. Sintió que el corazón se le volcó de un segundo a otro, haciéndole sentir idiotamente nervioso. ¿Cómo era posible que ese hombre le provocara esas reacciones cuando tenían más de veinte año sin verse? Tal vez ni fuera él, un hombre tan ocupado como él no podrían haber respondido tan…
“Claro que sí recuerdo. Gracias por invitarme. Buen día”
Una sonrisa se dibujó en sus finos labios.
Y de allí, empezó el tango.
Días de trabajo continuo con el proyecto, días tomando rabietas, días donde se estresaba al punto de pedir que lo dejaran solo.
Shaka Sidart: ¡Estoy que me muero! ¿Por qué las cosas no pueden salir bien?
A Saga Andreatos le gusta esto.
Un solo mensaje era suficiente para drenarle toda la ira
Saga Andreatos comentó el estado de Shaka Sidart.
Saga Andreatos Si las cosas no salen bien siempre, es para que aprendamos a valorarlas cuando por fin sea lo que deseamos. Animo.
Días en que la presión lo acorralaba, los días del proyecto se acababan. Tareas por terminar, los email de sus superiores esperando resultados, la secretaria marcando la presentación del producto, preguntando si hacía falta más. Días que llegaba cansado a su apartamento independiente, donde vivía solo, desde que su familia hace diez años regresó a su lugar natal dejándolo a él para que terminara su carrera.
Días en que entonces los extrañabas, la sonrisa de su madre, con consejos sabio de sus padres, el bullicio de sus primos alrededor de él. Días en que recibía entonces, de ellos una fotografía para recordar la niñez.
Saga Andreatos ha comentado una foto de Shaka Sidart
Saga Andreatos Había olvidado lo gracioso que te veías de niño. Que buenos recuerdos.
Y entre la vergüenza, se sonrojaba.
Shaka Sidart No te burles ¿eh? Debiste ser más gracioso aún.
Aunque...
Saga Andreatos ha comentado una foto de Shaka Sidart
Saga Andreatos No me burlo, sólo tengo nostalgia. Ha sido bueno ver esto.
Había mensajes que lo hacían sonreír, sin saber porque.
Días entonces, de nerviosismos, de preguntas, de revisar una y otra vez la presentación, el resultado, de rogar que el producto que presentaría ante la junta directiva y el cliente.
Shaka Sidart: Estoy realmente nervioso. En dos días presento el producto, deséenme éxitos.
Días donde pensaba que sólo podía apoyarse en su equipo.
Saga Andreato le gustó el estado de Shaka Sidart
Día donde dejaba de sentirse solo con tan simple gesto.
Saga Andreatos ha comentado el estado de Shaka Sidart
Saga Andreatos: No lo deseo, estoy más que seguro que será un éxito.
Días donde sentía su corazón acelerarse con un mensaje.
Y cuando en el día definitivo, las manos le sudaban, repetía una y otra vez los puntos de la presentación, veía el reloj pasando tan lentamente que creía era alguna tortura divina.
Shaka Sidart: Falta media hora para la presentación.
Cuando sentía que se desarmaría por el estrés.
Saga Andreatos ha etiquetado una foto de Shaka Sidart
Llegaban cosas como esas que le hacía sonreír. ¿Cuánto tiempo tenía sin ver esa foto, del jardín de la infancia, Milo, Aioria y él con los gorritos azules en sus cabellos, pantaloncillos azules, franelita blanca y una bufanda azul amarrada en el cuello, con chupetines, la cara llena de chocolate…? el último día de clase.
Shaka Sidart: ¡Te has pasado! Me has hecho sonreírme como idiota en la oficina. ¡Mi secretaria debe pensar que estoy loco!
Y se quedaba viendo la fotografía, sonriéndose, olvidándose de toda presión.
Saga Andreatos ha comentado una foto de Shaka Sidart
Saga Andreatos: Eso buscaba.
¡Y un mensaje tan corto decía tanto!
Y se presentó como si fuera el dueño del mundo. Ante los gerentes exhibió las diapositivas, la imagen del producto, las ideas en cuanto a la publicación y mercadeo aprovechando el público objetivo. Habló con soltura, se defendió con facilidad ante cada interrogante. Vio para su satisfacción que el trabajo de él y su equipo había sido bien recibido. Sintió felicidad.
Shaka Sidart > Saga Andreatos: Todo ha salido muy bien. Muchas gracias.
Quería compartirla.
A Saga Andreatos le gustó la de Shaka Sidart publicación en el muro.
Y sentía que así aquel lo deseaba.
Lo que comenzó con un click en “Agregar Amigos”…
Shaka Sidart: Hoy es sábado. ¡Hora de Yoga!
Saga Andreatos le gusta esto
Saga Andreatos: ¿Haces Yoga? Día sábado para mi es visita como tío.
Shaka Sidart: Todos los días una rutina de media hora. Es necesario, mi trabajo a veces puede ser algo estresante cuando quiere. ¿Cuántos sobrinos?
Saga Andreatos: Dos y en espera de otro. Aunque de seguro Milo nos vendrá con alguna sorpresa.
A Shaka Sidart le gusta esto.
Shaka Sidart: Que bueno, deben quererte y tú ser un tío muy consentidor. Recuerdo como siempre terminabas escudando las travesuras de Milo y por ende las de Aioria.
Saga Andreatos: Todas menos las que significaban hacerte llorar
Shaka Sidart le gusta esto
Lo que parece tan trivial y sencillo.
Saga Andreatos: Estoy pensando en comprar auto nuevo.
Shaka Sidart le gusta esto
Shaka Sidart: Me alegro que pienses en eso. Yo debo conformarme con el mío de segunda mano al menos por dos años más.
Saga Andreato: Lo veo muy bien cuidado en la fotografía. Lo que pasa es que soy algo avaricioso.
Shaka Sidart: Lo recuerdo. Milo siempre comentaba de cómo vendías tu ropa para comprar una nueva y de mejor marca.
Saga Andreatos: Vanidad de jovenzuelo de quince años, sin embargo, el hombre no cambia. Mientras más años tiene encima, los gustos se hacen iguales de costosos. Lo que ayer era una nueva camisa, hoy en un nuevo móvil, o auto, o apartamento.
Shaka Sidart le gusta esto
Shaka Sidart: “Para las conquistas” diría Milo. A las mujeres les llaman la atención ese tipo de cosas.
Saga Andreatos: Es cierto, sólo que las mujeres no me interesan
A Shaka Sidart le gusta esto
Lo que empezaba a hacerse tan necesario…
Saga Andreatos > Shaka Sidart: Que descanses.
Lo que empezaba germinarse
Shaka Sidart > Saga Andreatos: Feliz cumpleaños. No te imaginas lo que fue volver a verte aunque sea por este medio. Durante mucho tiempo fue escéptico sobre el uso de esta herramienta, hoy puedo decir que es una milagrosa forma de acelerar el destino. Aún recuerdo cuando ibas a buscar a Milo, con Kanon, y te quedabas esperando a que me vinieran a buscar, para que no me pasara nada a pesar de que la maestra decía que ella se quedaría. ¡Cuánto tiempo ha pasado no! ¡Cuántos cumpleaños desde aquello! Hoy agradezco al Karma el que pueda, al menos, dejarte un mensaje en este.
Lo que se agitaba, lo que se orquestaba. Pasos en un vaivén dulce, pies que se esquivaban aunque sabían, deseaban encontrarse, en la pista de baile de la vida.
A Saga Andreatos le gustó la publicación de Shaka Sidart.
Saga Andreatos comentó la publicación de Shaka Sidart
Saga Andreatos: Por lo general, todos los años se tienen ciertas cosas que los hacen especiales, por el que los recordaremos, por el que pensamos que ha valido la pena sumarle una vela más a la torta. La nueva vela que veré hoy en mi torta, tiene tu nombre.
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto
Y la música avanzaba… las circunstancias los ahogaba. Mensajes iban y venían, sonrisas discretamente se dibujaban, separados en lados distintos de Athenas, siguiendo direcciones diferentes, conectados.
Shaka Sidart < Saga Andreatos: Duerme bien. Aprovecha el día festivo mañana, yo aprovecharé para dormir de más
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto
Saga Andreatos: Acompañado dudo que pudieras dormir de más.
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto
El mensaje llegaba a su móvil o computador. Nervioso habrían la casilla, leían el remitente.
Sonreían.
Y daban vueltas en su seductor baile, jugando con las miradas, con sus cuerpos, escurriéndose para zapatear, palmear, mirarse…
Reencontrarse.
Shaka Sidart: Me provoca un chocolate. De preferencia Tobleron.
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto
Saga Andreatos: Cuidado con tu cara. Deberías tenerla asegurada. Si quieres, te proceso el asunto
A Shaka Sidart le gusta esto
Shaka Sidart: Es un mal necesario. Mi adicción al chocolate lo merece.
Saga Andreatos: Grasa. Grasa. Grasa. Yo y el chocolate no somos amigos
Shaka Sidart: Afortunadamente la grasa la tengo controlada y no solo en mi cara
A Saga Andreatos le gusta esto.
Coqueteándose…
¿Quién dijo que la tecnología y el amor no compaginaban? ¿Quién dijo que las personas no pueden sentir detrás de un computador? ¿Quién dijo que el amor tiene límites y fronteras?
¿Quién dijo que el niño rubio sería olvidado? ¿Quién dijo que el adolescente de sonrisa dulce no sería recordado? ¿Quién dijo que el primer amor se desvanecía? ¿Y quién dijo que la inocencia no marcaría?
El otoño entonces llegó.
Shaka Sidart: A pocos días de mi cumpleaños. 28 años, ¡estoy envejeciendo!
Saga Andreatos: ¿Dónde está el “No me gusta” cuándo se necesita?
A Shaka Sidart le gusta esto
Shaka Sidart: ¿No te gusta que envejezca?
Saga Andreatos: No, no me gusta que lo digas. ¡Me ofendes! ¡Soy un anciano!
A Shaka Sidart le gusta esto.
Shaka Sidart: Esta bien, no estoy envejeciendo. Estoy “obteniendo más experiencia”
A Saga Andreatos y a ti les gusta esto
Saga Andreatos: Entonces, estoy lleno de experiencia
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto
Y aquella tarde de domingo, el lugar sería el Monte Lykavittos.
Shaka Sidart: Estoy nervioso.
Shaka se puso su mejor traje. Un pantalón negro, un suéter blanco, con bordado hindú en el cuello en forma de V, manga larga, una chaqueta de Jean azul.
Saga Andreatos: Saliendo a una cita.
A Shaka Sidart le gusta esto.
Tomó las llaves, se vio de nuevo en el espejo, sonrío.
A Saga Andreatos le gusta tu estado.
El hindú abrió la puerta del piloto, afinó los detalles, se vio de nuevo en el retrovisor. Pensó: Ocho meses… ¿cómo se puede cambiar todo en sólo ocho meses?
Shaka Sidart: Hoy espero algo especial
A Saga Andreatos le gusta esto
Saga Andreatos: Espéralo, de seguro viene
El tango se aceleraba, al ritmo de su auto, de su corazón desbocado que sentía bullir en su cabeza cada vez que tenía que parar frente a los semáforos.
Shaka Sidart comentó su estado
Shaka Sidart: Eso espero, estoy maldiciendo a cada semáforo que se pone en rojo.
A Saga Andreatos le gusta esto.
Y el sonido, sólo ese sonido en su móvil le hacía sentir que todo valía la pena
Saga Andreatos comentó el estado de Shaka Sidart
Saga Andreatos: Tranquilo. Estoy seguro que eso especial no se moverá de su sitio hasta que llegue.
A Shaka Sidart le gusta esto
Veía el lugar acercarse, el centro de la ciudad. ¿Qué mejor encuentro para destinos tan distintos?
Al llegar al lugar, sintió que todo se aceleraba.
Shaka Sidart comentó su estado.
Shaka Sidart: Pues ya llegué.
Su corazón, palpitaba con fuerza, sus manos sudaba, por enésima vez se vio en el espejo. Apretó los labios, los parpados. Suspiró.
A Saga Andreatos le gusta tu comentario “Pues ya llegué”
Saga Andreatos: Hoy será un buen día.
A Shaka Sidart le gusta esto.
Salió del automóvil. Activó la alarma.
Cuando subió la mirada, lo vio. Él, su celular en la mano, la otra en los bolsillos. Traje de etiqueta, elegante, una corbata azul marino, satinada. Le sonrío, de esa forma, subiendo tan sólo un poco la comisura izquierda.
Quedó paralizado. Era el niño de ocho años frente a él, se sentía igual, podía hasta percibir el gorro azul en su cabeza, los pantaloncillos, la camisa y la bufanda amarrada. Frente a él, el adolescente de pantalón de vestir, camisa escolar, una corbata roja de su colegio.
Y el sonido.
Saga Andreatos > Shaka Sidart: Tengo un Tobleron para ti.
Desvió su mirada al volver a la realidad. Por inercia sacó su móvil, leyó, se sonrió.
El tango, aquel baile donde la pareja se cortejaba, esquivándose, evadiéndose, encontrándose. Miradas que jampas dejaban de entregarse, conectados por algo más que un baile…
A Shaka Sidart le gusta esto
Shaka Sidart: Voy a buscarlo.
El chocolate que salió del bolsillo del mayor, guío la pieza. El menor que lo miró con ojos centellantes. Le sonrío. Se acercó.
Pasos. Uno, dos, tres, dos. Ambos en la pista de la vida, destinados a encontrase, jugando una nueva pieza, bailando entre ellos, mientras la miradas permanecieran.
Y por fin la pareja se encontró, se observaron, se hablaron con sus miradas.
¿Para qué ocultar lo que ya era evidente?
—Feliz Cumpleaños, Shaka—le mostró el chocolate, Shaka lo tomó entre sus manos.
Entonces lo empujó, lo abrazó, lo besó.
Y el tango siguió ejecutándose con sus labios. Una mano que se sujetó al chocolate, la otra en el brazo de quien lo sostenía. Labios que buscaban fusionarse, lenguas que se seducían. El beso tan lleno de todo, de años, de quizás algo premeditado.
Sólo ellos… nada más que ellos…
Saga Andreatos ha cambiado su situación sentimental a Tiene una relación.
Shaka Sidart tiene una relación con Saga Andreatos.
A Saga Andreatos y a Shaka Sidart les gusta esto.
Se miraron, se sonrieron, dejaron los móviles de lado. Y siguieron con el Tango.
|