Chiriko_Casiopea
Amante Yaoi
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El 13/10/08 a las 08:10:54 |
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Infierno, siglo XVIII
“No dejes de vigilar tu espalda, sólo puedes confiar en tu ama y en Hades… esto está lleno de monstruos que quieren devorarte…”
Cheshire despertó de su cama cubierto de sudor es última lección de su maestro le calaba hondo y lo preocupaba. Apenas y veía a sus compañeros. No hablaba con ellos, sólo se limitaba acechar en las escasas reuniones a los que los sometía su ama Pandora.
La triste luz artificial entraba en su cabaña recordando sus quehaceres diarios. Nada más desayunar fue al castillo de Hades. Acompañó a Pandora, se encargó del carruaje y cuidó a los caballos.
Por la noche volvió a su casa. Llegando ya, escuchó pasos por detrás. Rápidamente se giró.
- ¿Hay alguien ahí?- El silencio por respuesta
- No estoy para juegos- Sentenció dándose la vuelta y entrando en casa. Lo que él no sabía es que una figura lo observaba desde las sombras
La noche transcurrió serena y silenciosa como el resto de nocturnidades de su vida. A la mañana siguiente, observó que su ventana estaba abierta.
- ¡Qué raro! La cerré anoche, ¿no? Bueno da igual.
Continuó su eterna labor, no obstante se sentía extraño. Notaba una mirada en él pero a girarse, no había nadie. A veces escuchaba una respiración muy cercana a él cuando estaba solo. Aquello se le iba de las manos.
Empezaba a oscurecer cuando volvía a casa, la sensación de extrañeza que lo embriagaba lo hacia vigilar por la retaguardia cada pocos segundos. Escuchaba a alguien detrás de él no obstante, ni un gato era capaz de ver al enemigo.
Una piedra rodando hasta sus pies, lo alerto haciéndolo mirar hacia arriba. Nada. De repente, una sombra sale a su paso y antes de poder reaccionar un golpe en la cabeza lo deja inconsciente y a merced de su acechante predador.
***
Lentamente empieza a abrir los párpados, y con la vista desenfocada, empieza a intentar moverse. Una oleada de pánico le llega por la espalda al notar unos fríos grilletes en sus tobillos y muñecas. Solo lleva puesta una camisa larga. Oye una risa suave, grave que proviene de algún punto de la estancia.
Hay muchas velas que iluminan el lecho en el que se encuentra y su débil luz no deja ver más que una figura alta tenebrosa, propia de las pesadillas, sentada en un sillón de respaldo alto, que habla con un tono adulador.
- Buenas noches, minino, ¿qué tal has dormido? Espero que bien, porque la diversión va a comenzar y necesitarás mucha energía.
- Por favor déjeme, señor.
- ¿Qué te deje? - dice el personaje sentándose a su lado y jugueteando con la camisa- Me temo que no. Hace mucho tiempo que te vengo observando. Esos ojos dorados, tu cabello plateado y una exquisita piel morena - Deja que su aliento cosquillee la oreja de su prisionero- Una piel suave que grita por ser tocada, probada… unos ojos felinos que piden que los domen… Unos labios que ruegan mordiscos y yo no puedo negarme tal manjar. Eres como la furcia dominante del burdel, pareces inalcanzable pero, eres fácil de atrapar– Su mano baja hasta la cadera colándose debajo de la camisa y acariciado sus ingles y su bao vientre- Eres hermoso , no puedo dejar que otros buitres se lancen sobre ti y te posean… ¿eh?- su mano roza la entrepierna de Cheshire , la cual reacciona-por lo que veo tú también lo deseas...
- No. Quiero irme. ¡Déjeme! ¡Basta!
- ¿Seguro? ¿No quieres que te toque, que te haga mío?- sus dedos acarician esa zona de su cuerpo, haciéndolo jadear- ¿Te oyes? Tú mismo pides más.
- No, no, me quiero ir de aquí.
- No, querido mío… Esta fiesta no puede continuar sin el invitado de honor.
Toma un lazo negro de raso y juguetea acariciando las piernas de Cheshire y sus brazos. Observa la mirada asustada y confusa en los ojos del chico y sonríe. Finalmente, le tapa los ojos y empieza a soltar la camisa.
- Quiero que lo sientas muy intensamente, minino – se harta de la camisa y la hace jirones dejándolo completamente desudo- Oh, Dioses… Eres perfecto
- ¡Déjeme ir! ¡Ayuda!- grita Cheshire mientras trata de quitarse la venda que le cubre los ojos.
Un gemido forzado sale de su garganta al notar los labios de su captor en su pecho. Su respiración se agiliza al notar que desciende hacia el sur de su cuerpo.
Su miembro, hinchado, es atrapado y estimulado por los labios y la lengua de su captor. Al notar que se derrama sin poder hacer nada, sus lágrimas empiezan a mojar el pañuelo.
- Delicioso, gatito francamente estupendo. Los vírgenes sois las personas mas deliciosas… teneis sabrosa hasta la sangre… veamos la tuya.
Un cuchillo brilla en la oscuridad y hace una ligera incisión en el muslo derecho, luego el izquierdo, los brazos… Cuatro ríos rojos brotan del cuerpo de Cheshire y desembocan en la lengua del otro causándole un pequeño escozor.
- Bueno, cariño mío, es hora de ponerse serios, no se puede estar jugado todo el día.
- ¡No por favor! ¡déjeme ir! ¡no quiero! ¡se lo suplico!
- Sí que quieres, mi amor, solo que tú no lo sabes… aún.
El depredador tira de unas poleas, haciendo que las cadenas que sujetan los tobillos de Cheshire se eleven, abriendo sus piernas y dejándole totalmente expuesto. Recorre con sus lengua los muslos del chico hasta llegara la virgen entrada que había estado buscando. Su miembro se hincha ante la visión, pero decide que aun es muy pronto.
Lleva su cadera hasta la boca de Cheshire y lo obliga a abrigarlo. Comienza un vaivén de caderas llegando casi a la garganta del prisionero. Éste alista sus dientes y muerde.
- ¡Aghh!- le tira del pelo y le abre la boca- ¡Maldito desgraciado! Casi me haces sangre… ¿Quieres jugar, pequeña zorra? Muy bien, juguemos entonces - Toma un látigo corto de 10 colas y empieza a golpear a Cheshire, el pecho se le empieza a enrojecer, su voz suplicante se le entrecorta por el dolor y el llanto hasta que su captor decide parar- ¿Te ha gustado, gatito?- le toma de la mandíbula- ¡Responde!
- N…No
- ¿Vas a portarte bien?
- Sí…
- Muy bien- Se había excitado por los gritos y volvió a llevar su miembro hacia la boca de Cheshire- Abre la boca y lámelo suavemente- Echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos- Así… muy bien, amor, así…- Emite unos gemidos guturales y nota el cosquilleo del clímax- ahora, mi amor, traga todo – se descarga en la boca de su víctima que casi se ahoga con el ardiente liquido- Muy bien- repite.
Sus manos viajan a la entrada del joven y empiezan a tocarla, rozando sus bordes, y lame los muslos y las ingles. Cheshire se revuelve asqueado y trata de alejarse, en vano. Un primer dedo se cuela, ante un espasmo de dolor, un segundo le sigue, el tercero lo dilata más y el cuarto lo desgarra, saliendo un hilillo de sangre de su trasero.
Gemidos de dolor salen de su cuerpo, y varios movimientos desesperados resiguen… pero su captor no termina. Se coloca entre las piernas de Cheshire y empieza golpear la entrada del chico con el mango de su látigo.
- ¿Sabes? Tengo curiosidad. ¿Te gusta el calor o el frío?- se echa sobre Cheshire y lame sus labios-¿Quieres que te posea yo o prefieres que lo primero que reciba tu cuerpo sea el mango de mi látigo?- Cheshire vuelve el rostro y sus ojos vuelven a llover copiosamente. La venda es retirada y unos ojos dorados se encuentra con unos grises- desafiante y derrotado… Bueno…- vuelve a bajar por su cuerpo con lametones y ligeros mordiscos- estoy expectante por tu reacción, así que no esperemos más.
De una sola embestida, entra en el delgado cuerpo de Cheshire, en su cálido y acogedor interior. Cheshire grita de forma aguda ante la intromisión y empieza a lanzar gruñidos de dolor al aire con las siguientes sacudidas.
Dos pares de ojos se cierran, unos de placer, otros de dolor, cuando acaban, Caith Sith se retuerce y gruñe por el escozor que siente en su parte más privada. El otro toma una vela encendida rebosante de cera.
- Sigamos jugando, mi amor- las cadenas se aflojan y el depredador se sienta en la cama, colocando a Cheshire a cuatro patas, con la cabeza en su entrepierna. Con un tono amoroso se dirige a él- sabes qué hacer, corazón, lo hiciste muy bien antes.
Cuando Cheshire se disponía a lamerlo una gota de cera le cayó en el costado haciendo que diese un respingo. Finalmente se rindió y comenzó a atender a su amante forzado mientras gotitas seguían cayendo sobre él.
Cuando acaba la cera el captor apaga la vela y abre las nalgas de Cheshire para luego introducir la vela en su interior.
Empieza a moverla al ritmo de Cheshire y cuando llega al orgasmo derramándose en la boca de Cheshire, clava fuerte la vela en su interior logrando un orgasmo y un gemido en su presa.
Los dos tratan de tomar aliento. Cheshire está cansado y apenas puede tener los ojos abiertos. Le duele el cuerpo que ya no es totalmente suyo. Ahora pertenece a ese hombre. Las cadenas desaparecen, la cera es retirada y su cuerpo dejado con un extraño cuidado en la cama. Se queda quieto y da el aspecto de un muñeco olvidado.
El captor acaricia el rostro de su presa suavemente y lo sienta en sus muslos. Cheshire apoya la frente en el hombro.
- Eres mío, Cheshire
- Sí…
- Me perteneces
- Le pertenezco
- Repítelo, mi pequeño amante
- Soy suyo… y … le pertenezco, mi amo, Minos de Grifo, Juez del Infierno
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