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DAME UNA OPORTUNIDAD
El bello guardián de Virgo caminaba por las calles solitarias de Grecia, destacandose del resto de la gente por la sencillez de su vestimenta y la infinita hermosura con la que los dioses le bendijeron.
Caminaba solo, contemplando el suelo gris por el que transitaba, tan gris como su estado anímico, como su alma. En efecto, por la expresión de su bello rostro se podía percibir la tristeza que agobia su espíritu.
Ya habían transcurrido más de tres meses desde que Aioria y Marín formalizaran su compromiso como pareja ante los demás. Más de tres meses que Shaka vive sumido en la más profunda de las tristezas. Y se odia así mismo por ello. Por negarse la oportunidad de ser feliz con alguien más, de no permitirse disfrutar de la compañía, del cariño, de la dulzura, del amor de alguien más… por no darse tiempo de pensar en otra persona quien le ayudase a olvidar al guardián de Leo.
El frío de la temporada de estación le recordaba a Shaka que su vida se había convertido igual de fría que esa mañana invernal. La soledad que agobia su vida no le permitía disfrutar de todo cuanto acontecía a su alrededor.
Su solitaria caminata se vio interrumpida por el fuerte frío que sentía por lo que decidió regresar al santuario de Atena, reprendiéndose así mismo por no haberse vestido apropiadamente para esta época fría.
De regreso al santuario, Shaka levantaba la vista para ver si encontraba una cara conocida, o a alguien a quién saludar, alguien que le distrajera un poco. Pero nada… sólo se encontraba él en aquellas solitarias calles atenienses… solo en aquella inmensa soledad que agobiaba su atormentado corazón. Su larga caminata, para variar dificultada por la nieve, la llevó hasta un desolado parque donde solía pasar el tiempo en compañía de Mü de Aries.
Al recordar viejas actividades junto al bello guardián de Aries, el bello rostro de Shaka se iluminó con una melancólica sonrisa. Buscó la banca donde el aprendiz de Aries, en ese entonces, y él solían descansar luego de haberse divertido como locos durante el día. Se sentó sobre la banca, a la vez que cerraba sus hermosos ojos. De pronto le pareció oír la melodiosa voz de Mü quien le decía: -¡Sonríe Shaka, sonríe!...-
Sobresaltado, el bello guardián de Virgo abrió sus hermosos ojos, buscado a Mü con la mirada.
-Solo fue producto de mi imaginación…- Se dijo así mismo. –Supongo es el lugar que me hace pensar en Mü… es la misma banca donde Mü se echaba y descansaba su cabeza sobre mis muslos… ¡Cuánto me gustaría estuvieses aquí ahora conmigo- Añoró del bello rubio, a la vez que sentía caer la fría nieve sobre él. Se levantó de su lugar y dio un último vistazo aquel lugar. El frío de la temporada le obligaba a abandonar aquel desolado parque.
Pronto, se formó una fuerte ventisca impidiendo a Shaka moverse con agilidad. El frío era intenso. Ya casi no lograba mover sus extremidades a causa del intenso frío que sentía. Sin embargo, se esforzaba por llegar al santuario.
Desafortunadamente, el bello guardián de Virgo resbaló y cayó al suelo, sin llegar a lastimarse del todo, puesto que alguien había impedido que llegara al piso. Esta inesperada persona le ayudó a erguirse y le cobijó en un abrazo.
El bello guardián de Virgo, inicialmente, estaba desconcertado, puesto que el intenso frío había entumecido sus sentidos y bloqueado su sensibilidad. De pronto se vio materializado en su templo. Entonces supo que se trataba de Mü de Aries. Por breves instantes, el bello virginiano se vio perdido en la límpida mirada del ariano. Luego se obligó así mismo salir de aquella maravillosa ensoñación.
-¿Se te apetece un té de frutas?- Ofreció el bello rubio, a la vez que se encaminaba a la cocina. Y Mü simplemente asintió con la cabeza, mientras seguía los pasos de Shaka.
-¿Cómo has estado Shaka?...- El bello guardián de Aries inició una conversación que estaba pendiente entre ambos desde hace mucho tiempo.
-¡Bien! En la medida de lo razonable- Repuso el aludido.
-¿¡Qué hacías tan desabrigado en medio de una ventisca!?- Inquirió el bello guardián de Aries a la vez que tomaba entre sus manos la humeante taza con te fruta que Shaka le extendía.
-Nada en particular… Solo caminaba porque necesitaba despejar mi mente… Pensar…- Repuso Shaka a su vez, mientras se acomodaba frente al bello guardián de Aries y daba un sobo a su té de frutas.
-¿Para pensar en Aioria?...- Ironizó dolido el bello peli malva, mientras, a su vez, daba un sorbo a su bebida.
Shaka clavó su azulina mirada en los inquisitivos ojos de Mü, con cierto dejo de reproche relejado en ella, sin embargo, no respondió a la pregunta.
-¿Aún guardas esperanzas de algún día volver con él?... ¡Despierta de una vez Shaka! ¡Aioria y Marín muy pronto se casaran y formarán una familia feliz!- Insistía Mü ya cansado con aquella situación. Pero necesitaba saber lo que realmente Shaka pensaba de todo aquello.
-¿Y tú quién demonios te crees para cuestionarme de esta forma? Si quieres saberlo te lo diré. Aún no logro olvidar a Aioria… lo intento pero no lo consigo…- Repuso más que molesto el bello rubio.
-Bueno… deberías esforzarte más por olvidarlo… ¡Ya han pasado casi cuatro meses desde que Aioria y Marín anunciaron su compromiso! Desde…-
-¿Crees no lo sé Mü?...- le cortó abruptamente, -… ¿Crees soy feliz viviendo así? ¿Saber que la soledad en la que se ha convertido mi vida es placentera para mí?... Yo he estado aquí sobrellevando lo mejor posible esta situación, y tú no… Muy alegremente de marchaste… te alejaste de mi cuándo más te necesitaba...- Concluyó molesto, herido, sintiendo la inmensa soledad aplastándole poco a poco hasta casi asfixiarlo.
-¡Siento mucho por la decisión que tomé! Pero… ¿qué querías que hiciese? ¿Qué me quedase a ver cómo te destruías a ti mimos viviendo de los recuerdos del pasado? ¿Aferrándote a algo que hace tiempo se terminó? ¿Ver cómo te encierras en este capricho?... ¡Nunca tuviste el amor de Aioria! Pero tú te empecinaste en creer que así era… ahora sufres por ello…- Argüía a su defensa el bello guardián de Aries.
-¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ!...- Se enfureció aún más el blondo caballero dorado de Virgo. -¿ACASO HAS REGRESADO AL SANTUARIO PARA REPETIRME UNA Y OTRA VEZ DE LA TERRIBLE EQUIVOCACIÓN QUE COMETÍ? PUES ENTÉRATE DE ALGO MÜ DE ARIES… NO TIENES NINGÚN MALDITO DERECHO DE REPROCHARME NADA… DE DECIRME NADA AL RESPECTO… LO PERDISTE EL MISMO INSTANTE QUE ME ABANDONASTE A MÍ SUERTE… ME DEJASTE SOLO CUANDO MÁS TE NECESITABA… CUANDO MÁS REQUERÍA DE TU AYUDA TÚ SIMPLEMENTE TE MARCHASTE– Le reprochó herido y muy molesto. Por primera vez en mucho tiempo, el blondo virginiano estallaba de esa forma.
El bello guardián de Aries solo le contemplaba en silencio. En fondo le daba la razón, pero estaba muy herido para reconocerlo abiertamente, y no supo qué contestar. Realmente le dolían las palabras crudas de Shaka. Y era evidente aquello puesto que la tristeza e ira se reflejaban en su bello rostro.
Sin añadir nada más a la conversación, el bello guardián de Aries se levantó de su silla y se encaminó a la salida. Estaba demasiado dolido como para hacer entender a Shaka los motivos de su partida del Santuario.
Shaka no se inmutó por la reacción Mü. Le miró marcharse sin mover un músculo para impedirlo. No le agradó, en lo absoluto, que Mü puntualizara sus errores y debilidad. Sin embargo, no demoró mucho en reconsiderar su postura e ir tras los pasos del bello guardián de Aries.
Al salir de su Templo, el bello custodio del sexto templo no vio ni rastros de Mü. Pensó que este se había teletransportado directamente a su templo, desechando prono aquella posibilidad, puesto que consideraba muy obvio aquello. Luego se le vino a la cabeza el parque donde pasaron varios momentos felices juntos. Sin pérdida de tiempo, se encaminó a su habitación y tomó un suéter de cuello alto, puesto que la ventisca seguí implacable allí afuera, y se encaminó hacia el parque en cuestión.
Efectivamente, Shaka no se había equivocado en su suposición, puesto que el bello guardián de Aries se encontraba en la misma banca donde hace instantes atrás, Shaka estaba. Le contempló por breves instantes, antes de acercarse a él. El apagado rostro de Mü, le causaba una extraña opresión en el corazón. No quería verle triste, sino todo lo contrario.
Por primera vez, en mucho tiempo, el bello guardián de Virgo, se percataba que había otra persona más que le preocupaba y estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario para verle nuevamente feliz, con esa cálida sonrisa dibujada en su sus finos labios iluminando su albo rostro.
Se aproximó a Mü y se sentó a su lado sin decir palabra alguna.
El bello guardián de Aries seguía con la mirada perdida en el horizonte. Sabía que Shaka estaba a su lado. Lo sintió desde que este llegara al parque y le observara en silencio por unos instantes. Sin embargo, no tenía ánimos de seguir discutiendo con él sobre algo que no tenía solución si Shaka no acepta las cosas tal y cual son.
El guardián de Virgo inspiró hondo, dándose valor y coraje para disculparse, a la vez que liberaba la tensión que llevaba dentro, luego dijo: -Discúlpame Mü… no era mi intención gritarte ni herirte con mis palabras…-
-No tiene importancia Shaka…- Repuso este, sabiendo que la disculpa de su compañero era realmente sincera, considerando lo mucho que le costaba pedir disculpas. –Ya no recuerdo lo que dijiste…- Concluyó con una bella sonrisa dibujada en los labios.
El bello guardián de Virgo sonrió al ver los hermosos ojos de Mü nuevamente. Pero algo le impedía mantener la mirada fija en Mü, por lo que aturdido, desvió su mirada y esquivo preguntó: -¿Por qué te marchaste del santuario?-
-Creo ya sabes el motivo…- Repuso este, a la vez que volvía a clavar su mirada en el horizonte.
-¿Sabes algo Mü?... de verdad me hizo mucha falta tu compañía en este tiempo- le dijo con cierto dejo de melancolía en su voz, tomando las manos de Mü entre las suyas. Hecho que hizo estremecerse al bello guardián de Aries.
-¿En serio?- Preguntó dubitativo el bello peli malva, a la vez que entrelazaba los dedos de Shaka con los suyos.
De pronto, Aioria pasó por ahí. Iba solo y corriendo. Y Shaka solo le observó correr, sin ese sentimiento angustiante de saberle perdido que hería su corazón. Ahora le miraba con otros ojos… sentía paz… Se sentía liberado de un amor que nunca pudo ser.
El bello ariano se dio cuenta que Shaka no le estaba escuchando, y miro hacia la misma dirección donde el bello virginiano observaba. Y lo que menos quería ver en ese instante, apareció dibujado antes sus ojos. ¡Aioria!
Mü lentamente soltaba las manos de Shaka y entrelazaba sus dedos. Shaka al sentir aquello, le miró con cierta aprensión, sin embargo, no atinaba a decir o hacer algo que revirtiera aquella situación.
-Si no lo intentas nunca podrás olvidarle- Dijo dolido el bello guardián de Aries.
-¿Y si es ello lo que realmente deseo?- Dijo sin pensar el bello rubio. No entendía él mismo por qué lastimaba de esa forma a Mü.
-¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? Por favor Shaka comprende de una vez que ya lo perdiste… que todo acabó y que puedes seguir adelante…- Insistía el bello carnero.
Como si el bello guardián de Aries se anticipara a las intenciones del blondo virginiano, le sujetó del brazo, luego dijo: -¡Espera Shaka, no te marches… aún no! No sin antes escuchar lo que tengo que decirte…-
Shaka le observó sorprendido y complacido a la vez. Después de todo, si le importaba a Mü de Aries, más de lo que creyó en un principio.
-No… no creí que lo diría… pero lo dije…- sonreía nervioso el bello carnero al vislumbrar el desenlace de ese encuentro. -… Disculpa si te sorprendí… pero más sorprendido estoy yo… solo deseaba que supieras…- Dudó unos instantes antes de proseguir. -… estos cuatro meses he pensado en ti y lamento comprender que tú aún no hagas lo mismo- le dijo y acercándose más y depositando un casto beso sobre sus labios prosiguió -…Sigue adelante, al igual que yo, y olvídate del pasado…– liberó el brazo de Shaka y se dispuso marcharse de ese lugar sin mirar atrás.
Shaka le miraba alejarse y aún paralizado por aquel repentino beso de Mü, sintiendo que algo dentro de su corazón comenzaba a nacer… Una calidez que le abrigaba de aquel frío temporal. Luego de volver a la realidad, corrió hacia Mü para darle alcance.
-Si tú prometes ayudarme a olvidar el pasado, te prometo que pondré todo de mi parte para que así sea…- Dijo el bello guardián de Virgo, a la vez que entrelazaba su brazo con el de Mü.
-Solo deseaba oír eso de tus labios…- Repuso el bello guardián de Aries a su vez, mientras aprisionaba el talle de Shaka entre sus brazos, y se fundían en un apasionado beso.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado.
El fin…
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