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La Magia de tu Flauta
IsaacxSorrento
Estaba allí sentado, como siempre, como todos los ocasos, sentado en una roca, cerca de su Pilar; tocando una dulce melodía de esas que solamente él sabe tocar; deleitando a todo su alrededor con otra de sus maravillosas interpretaciones en su flauta…Ese era, Sorrento de Sirena, uno de los Generales Marino de Poseidón…El poseedor del Don Musical más increíble de todo el Mar…
Pero ni su increíble habilidad para tocar podía curar esa soledad que embargaba a su corazón a diario, pero como todo artista, él sabía ocultar su tristeza bastante bien, al menos eso creía…
Tocaba con el corazón en los dedos, le tocaba a él, a aquel que le robaba el sueño todas las noches, a aquel que desde hace un tiempo se había convertido en su musa personal…Le tocaba a aquel peliverde que le robo el corazón hace meses…
Lo que menos sospechaba este hermoso flautista era que muy cerca de él, oculto entre unas rocas se encontraba aquel peliverde dueño de sus canciones y su corazón…Escondido como si se tratase de un vil truhán se encontraba Isaac de Kraken, admirando al flautista que sin sospecharlo ocupaba cada día más y más espacio dentro de su alma…No sabía como, ni cuando pero desde hace un buen tiempo ha comenzado a sentir algo más que compañerismo hacia el Sirena….
Quizás era su belleza lo que lo había cautivado…Quizás…
Quizás era su forma de ser lo que lo volvía loco…Tal vez…
Tal vez eran sus melodías que día a día lo envolvían…Puede ser…
Puede ser que sean las tres porque todas han jugado un papel importante en aquella conquista silenciosa…
Repentinamente el flautista interrumpió su concierto privado para observar la última etapa del ocaso; la luz, aunque estuvieran bajo el mar, le alumbraba tenuemente, resaltando la maravillosa belleza angelical que este poseía…
Por su parte, el Kraken al verlo en esa posición pudo sentir como de cada uno de sus poros emanaba un calor deliciosamente agobiante….Podía sentir como el amor le brotaba por ese calor, se sentía lleno, desesperado, triste, feliz, toda una vorágine de emociones y sensaciones en su cuerpo…Sentía que si no le decía al pelilila lo que sentía iba a terminar muriendo de amor en ese momento…
Sorrento volvió a tocar aquella hermosa pero triste melodía de hace unos momentos, dedicada especialmente a aquel peliverde que de seguro se encontraba en su Pilar….Como siempre…Al menos eso era lo que él creía…
Isaac se armó de valor gracias a la hermosa melodía de Sorrento, algo en ella le instaba a hacerlo…Salió de su escondite y muy decidido se acercó al flautista de su corazón…
Sorrento, al ver a Isaac acercándose a su persona, sintió como todo su cuerpo se tensaba y como su corazón le latía tan fuerte que ya le dolía el pecho, pero en vez de parar su música, siguió tocándola pero con más fe…
El peliverde trepó hasta la roca y se acomodó a su lado, Sorrento lo observaba a los ojos sin dejar de tocar, mirada que era plenamente correspondida por Isaac…
Para sorpresa del Sirena, el peliverde sacó de un bolso que traía consigo, un hermoso y brillante violín, y con gran maestría acompañó al flautista en su melodía…Tocaban al mismo Tempo, en una escala musical muy similar, la misma melodía…
A pesar de estar tocando sus respectivos instrumentos, ambos se miraban con una ternura y un amor que las palabras sobraban en ese momento…El pelilila “besaba” su flauta mientras que el peliverde “acariciaba” su violín…
Finalmente, junto al sol, ambos concluyeron su dueto instrumental…Se observaban sin decir ni una sola palabra hasta que el Sirena se decidió a hablar…
-¿¿Qué haces aquí??...Preguntaba suavemente Sorrento.
-¿¿Qué no es obvio??...Respondió con otra pregunta Isaac.
-A decir verdad…No…Respondió Sorrento expectante, este ya se había dado cuenta de lo que el Kraken había ido a hacer allí, pero él quería escucharlo de su boca.
-De acuerdo…Isaac comprendió a la perfección las intenciones de Sorrento, y si este lo único que quería era escucharlo de su boca, pues le daría el gusto, porque lo amaba…Vine aquí, por ti…
-¿¿Por mi??...¿Por qué razón?...Preguntó Sorrento nuevamente algo inconforme con la respuesta del peliverde.
-¿¿Por qué preguntas??....Muy sencillo….Porque me gustas…Respondió Isaac reprendiéndose mentalmente por no haberle dicho la verdad, por no haberle dicho que lo amaba.
-¿¿En serio??....Preguntó Sorrento ilusionado.
-Pues….La verdad es que….NO….No es cierto…Se apresuró a responder Isaac.
Al flautista se le aceleró el corazón al escuchar eso, por un momento, por un hermoso momento pensó que su amado Kraken le correspondía, aunque sea mínimamente sus sentimientos; pero al sentir como cruelmente este lo bajó de su nube, se sintió morir, y dejó que este sentimiento bajara por su mejilla izquierda en forma de lágrima…
El Kraken supo que su amor lo había malinterpretado todo, por lo que rápidamente limpió ese rastro de dolor de su mejilla y le confesó la verdad…
-Lo que dije antes, es cierto…No me gustas…No me gustas porque eso es demasiado poco para lo que yo realmente siento por ti…La pura verdad es que te amo….Y ¿¿Sabes algo??...Decía el peliverde mientras Sorrento, muy feliz negaba con la cabeza…Que eso también es insignificante para expresarte todo lo que siento por ti…
-Yo…Yo…Me siento…Igual, no hay palabras para decirte lo mucho que te amo…Dijo Sorrento y luego le regaló un tímido beso en la mejilla.
El peliverde esperaba que ese beso fuera a parar en otro lugar de su rostro que no era precisamente su mejilla, pero como lo amaba tanto le dejo tranquilo, esta experiencia ha sido nueva para ambos y lo mejor era ir lento, paso a paso…
Sorrento estaba muy feliz, y expresó esa felicidad de la única manera en la que él sabe, tocando su flauta, pero esta vez sería acompañado por aquel que es dueño de su corazón…
Bajo la luz suave, tenue y resplandeciente de la noche, ambos músicos enamorados unieron sus melodías en un concierto tan hermoso que nadie pudo resistirse a sus notas…
Al concluir, Isaac se acercó lentamente a Sorrento y con mucha delicadeza le dio un beso en los labios…Señal de que su unión acaba de ser iniciada…
Cerca de ellos, ocultos tras unos matorrales se encontraban Kanon, Eo, Bian, Krishna, Kaysa y Julián, enredados en una bola humana de brazos, piernas y cabezas, tratando de ver la escena...
-¡¡Por fin se decidieron!!...Exclamó Bian sin perder de vista la escena.
-¡¡Sí, les juro que si no lo hacían de una buena vez iba a terminar matando a Sorrento!!...Se quejaba Julián…¡¡¡Todos los días venía a hablarme de Isaac!!!...¡¡¡Me volvía loco!!!....
-¡¡¡Igual me pasaba a mi con Isaac!!!...Secundaba Eo…¡¡¡Todos los días era “Sorrento esto, Sorrento aquello”!!!...
-Bueno, al menos ya son felices….Comentó Krishna alegre por sus amigos.
-Hablando de alegres…¡¡¡¿¿¿Quién va a cocinar la cena de celebración???!!!....Preguntaba Kanon aterrado.
De repente, todos habían desaparecido y lo habían dejado solo…
-De acuerdo….Obligaré a Kaysa a cocinar….Su talento culinario solo es superado por su propia fealdad….En buen sentido….Muajajajajajaja…
Fin
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