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“Reflejo Marítimo”
One Shot
Milo x Camus
Su cuerpo se encontraba apoyado en aquellos barrotes que se encontraban en la parte superior de aquel hermoso barco.
Sus cabellos rubios se movían entrelazándose mutuamente mientras, sus pupilas azules eran cubiertas por algunos mechones que obstruían su mirada.
Aunque desde hace unos diez minutos su observación estaba centrada en un cuerpo cerca de aquella alberca, con un traje de baño que ceñía aquella parte de su anatomía, disfrutando de aquel sol.
Su piel era protegida por una capa de bloqueador solar; una de sus manos reposaba en su frente mirando con detenimiento el cielo despejado.
Las miradas de muchos eran posadas sobre aquel cuerpo que, notaba de cuidado y dedicación, aunque contrastaba con sus cabellos rojizos, su piel nívea sin dañarse por el sol.
Sonrió levemente mientras se levanto despacio, siendo seguido por varias miradas aunque, levanto su rostro, sonriendo a aquel joven rubio que solo, movió una mano, restándole importancia.
Camino por un par de pasillos hasta llegar a su camarote, aunque, quedo algo nervioso por aquella mirada tan especial, encogió los hombros, colocándose una playera mientras se acomodaba en su cama, cerrando los ojos, mientras su respiración, poco tiempo después, daba señales de quedarse profundamente dormido.
El mar mostraba una calma única, el barco avanzaba sin mucha velocidad, disfrutando como el aire se tornaba fresco por el atardecer que se perdía en aquel horizonte, el sol mostraba un matiz enrojecido, reflejándose en las aguas mansas, un reflejo único.
A la vez que el sol daba paso al astro que comenzaba a brillar por todo el cielo, iluminando aquel hermoso crucero, y daba aviso que la noche comenzaba, aunque aquella noche no solo brillaría.
Se encontraba en la barra de aquel bar, que contaba el crucero, cruzo una pierna lentamente, siendo observado por hombres, mujeres por igual, sus cabellos rojizos caían graciosamente por sus hombros, su rostro apoyado en ambas manos mientras observaba el martín que algún desconocido le invito pero, no lo bebió, no por que no le apetecía si no, por que prestó mas atención a la copa de vino tinto que aquel joven rubio le invito momentos después, se giro para levantar la copa mirándolo.
La mayoría de las mujeres suspiraron derrotadas, aquel encantador hombre, resulto ser homosexual, aunque había algunas que en el resto del crucero, no se dejarían vencer.
Aunque los hombres que compartían aquellos “gustos” estaban felices de confirmar sus sospechas, así que tendrían unos días para conquistarlo.
El pelirrojo tomo lentamente aquel vino; entreabrió un ojo para ver que aquellas pupilas no dejaban de apreciarlo así que, separando lentamente su boca de aquel contorno de vidrio, paso su lengua lentamente por la comisura de sus labios, dejando prendado a mas de uno.
Se levanto con paso galante, saliendo de aquel compartimiento rumbo por un pasillo en dirección a los camarotes, sin dejar de sonreír, sintiendo como alguien lo seguía insistente.
Se giro por un pasillo mientras observo de reojo de quien se trataba así que, una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro, pues, se dio cuenta que seguía sus pasos, casi con un silencio enmudecido por las olas del mar que chocaban con el metal del barco.
Entro a su camarote pero, no coloco el seguro, para deslizarse sobre la cama, dejando sus cabellos esparcidos sobre las almohadas, cerrando los ojos lentamente.
La luna se colaba traviesamente por la ventana, dejando solo unos rayos de luz que iluminaban parte de la habitación. Sus manos quedaron sobre su cabeza, ladeando su rostro, dejando su cuerpo a merced del mismo aire que podía recorrer aquella piel sin ningún impedimento.
Escuchó los pasos sigilosos de una silueta que se infiltró en aquella habitación, se detuvo a los pies de la cama, sintiendo como aquella mirada penetraba sin desistir en aquella faz que, mostraba tranquila.
Una rodilla se apoyo en la cama, para después, un par de manos comenzando a moverse lentamente, colocándose sobre aquel cuerpo que no mostraba señales de estar consiente.
Un dedo comenzó a delinear aquellos labios hasta, descender por el cuello, provocando alguna turbación en el sueño del otro.
Una mano acaricio superficialmente aquella mejilla, delineando con sus dedos el pómulo que estaba indefenso ante sus yemas.
La luna dejo ver algunos cabellos rubios que, levitaban por estar encima del otro cuerpo, caían sobre sus hombros, dejando un aroma delicioso en el aire, para ser percibida por el pelirrojo quien se removió lentamente delante de su mirada.
Aunque bajo su mirada hacia aquella camisa que, se encontraba entreabierta por los movimientos, así que, su mano comenzó a acariciar aquel abdomen, deslizándose por el costado izquierdo, escuchando unos leves jadeos que escapaban de unos labios entreabiertos.
Paso unos dedos traviesos por aquel pecho, abriéndose paso por aquella piel, dejando caminos nuevos descubiertos por el, marcándolo con sus huellas dactilares sin dejar escapar ningún rincón.
Se sentía como el roce de un pequeño viento que se colaba por la ventana, jugando con su cuerpo entero.
Aquella mano se detuvo en su vientre, mientras se apoyo de nuevo, para deslizarse hasta el vientre, comenzando a dejar tenues besos, provocando algunos gemidos en la garganta del otro.
-Se que estas despierto—Dijo maliciosamente al sentir como se dejaba de mover- Camus
-Milo, le quitas la diversión—Dijo algo molesto mientras abría los ojos aunque sonrió—Eres muy desesperado
-Y tu un coqueto—Llego hasta aquellos labios besándolos lentamente, pasando traviesamente hasta su boca, para alejarse— ¿Crees que no te vi?
-Solo me comporte normal—Encogió los hombros mientras rodeaba aquel cuello—Fue buena idea venir en un crucero
-Ya vez, y dices que no planeo bien nada—Hace un ligero puchero mientras mira fijamente al de ojos caoba—Te amo, feliz aniversario
-Feliz aniversario Milo—Atrajo aquel rostro para acariciar aquellos labios con los suyos—Aunque, siento que es la primera vez
-Siempre es la primera vez para nosotros porque nunca me canso de sorprenderme con tu cuerpo (*1)—Le dijo sensualmente provocando un escalofrío en Camus—Te amo
Se unieron en un beso que, comenzó a tornarse apasionado, las manos comenzaron a perderse en aquella prendas, que poco a poco, comenzaron a abandonar los cuerpos que, después sus pieles entraron en contacto mutuo, sintiéndose lentamente, sin prisas.
Las piernas de Camus se sostuvieron de aquella cintura perdiéndose en aquellos ojos que consideraba su propio mar, aquel azul que mostraba el reflejo del cielo a la vez, se perdía mientras sentía como Milo entraba en su cuerpo, jadeaba cerca de sus labios, sintiendo como las gotas saladas resbalaban por ambos cuerpos, fusionándose a la altura de sus pechos, moviéndose ambos con la misma intensidad con la que se amaban.
Sostuvo las caderas de Camus fuertemente, mientras sentía aquel infinito calor que su cuerpo al sentir aquella intimidad, por lo que ambos se estremecieron de nuevo.
Los labios del dueño de los ojos caobas, chocaban sin besar los de su pareja, sintiendo el calido aliento en ese momento tan único, mágico, moviéndose aun mas fieramente, siendo la única victima la cama que rechinaba por los movimientos.
La madrugaba llego sin darse cuenta, al momento de gritar ambos nombres sintiendo el clímax de aquella noche, pudieron seguir pero, prefirieron darse caricias, contemplar el rostro del otro.
Camus—Dijo Milo al haber recuperado la respiración— ¿Deseas seguir este juego?
Si, me gusta ver como me cuidas de lejos—Sonríe un poco mientras enreda sus manos en aquellos cabellos, dejando libre de nuevo aquel único aroma—Al ver los celos cuando me miran los demás
-Créeme no solo te miran—Dice con un mohín de disgusto, al recordar lo de hace unas horas—Casi te desnudan con la mirada
-Pero, me gusta mas que lo hagan tus manos—Toma una de aquellas manos llevándola a su mejilla dejándola reposar tranquila—Me es mas gratificante que lo hagas tu
-Lo se soy sensual—Aunque recibió un codazo de su pareja quien le miraba con disgusto—Aunque tú lo eres mucho más Camus
-Más te vale, lo viste hace rato—Una sonrisa maliciosa aparece mientras se removió sintiendo un jadeo de Milo—Pero, solo me importa serlo para ti
Solo sonrió tenuemente, escuchaba como el sonido del mar se colaba por aquella ventana pero, la brisa fresca hizo que se estremecería, tomo una sabana aunque, Camus le miro fijamente, entendiendo que, con el calor de esa noche, no haría falta tal tela.
Se miraron de nuevo, ambos perdiéndose en la mirada del otro, aunque como Milo lo dijo, cada vez, cada día, cada año, el pelirrojo le sorprendía aun más.
Después de ese crucero, Milo le dijo a Camus el por que se empeñaba en decir que sus ojos era lo que mas quería, por lo que a veces, hacia un mohín de disgusto, aunque fuese una mentira.
Camus como siempre, le dedicaría una única sonrisa que el solo podía arrebatarle, mientras tomaría sus manos para dejarle leves besos sobre el dorso de las mismas.
Simplemente le dijo, que le recordaba aquella noche en donde el mar, observo su entrega, una de muchas que tuvieron y tendrían siempre.
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