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“No se tú”
Luis Miguel
Milo x Camus
Sus manos se deslizaban con lentitud por sus costados, los suspiros erráticos, jadeos incontrolables e imposibles de detener, iba y venían por sus labios que entreabiertos, reclamaban los besos que les permitía su cuerpo brindar al otro.
En aquella cama ambos rodaban divertidos, tratando de ganar el derecho de poder besarse, profundizar aun mas, con sus lenguas jugar a que el tiempo no existía, tan solo ellos dos realmente eran dueños de todo su mundo.
No sé tú
Pero yo no dejo de pensar
Un joven de tez morena se colocó sobre un joven que contrastaba con su piel blanca y rojiza a la vez por el calor que recorría por cada poro, al sentir como una lengua traviesa delineaba su cuello, riéndose y gimiendo por aquella humedad que en su dermis brillaba al igual que las gotas saladas que se deslizaban juguetonamente por todo su cuerpo.
-Milo
-Camus-
Ni un minuto me logro despojar
Ambos susurraron su nombre; la mano del dueño de unas hermosas turquesas se deslizaba por aquella cintura que se contraía por el placer y la excitación que sentía, como si fuese la primera vez, perdiéndose entre sus piernas, tomando el miembro endurecido de aquel, dueño de unos hermosos ojos azulados que se entreabrían brillando y aumentando su intensidad al sentir como un par de dedos presionaban la punta de su virilidad, deslizándose por su tronco, una y otra vez, llevándolo al limite del placer.
De tus besos, tus abrazos
No se dio cuenta que aquel que le brindaba el amor que sentía se colocaba entre sus piernas, se observo a si mismo excitado, el verle cubierto de sudor, gimiendo con su nombre en sus labios, muriendo por el aire que le faltaba, no le permitió esperar mas, y entró en aquel cuerpo que le llamaba, que le atraía, hipnotizaba cada sentido al sentir la calida y estrecha cintura, sin poder mas que jadear, moviéndose al compás de aquel cuerpo y de su propia mano.
De lo bien que la pasamos la otra vez
Ambos buscaron aquellos labios que enloquecía su mente, su cuerpo, unas manos atraparon el rostro del ojiturquesa, para profundizar ambos el contacto, sintiendo como ambos terminaron al unísono, aquel de cabellos verdosos en la mano del llamado Milo, quien lleno con su esencia, marcándolo como suyo, reclamándolo por siempre.
No sé tú
Los dos se abrazaron en silencio, tan solo era roto por sus respiración que se encontraban descontroladas, perdiendo su mirada en algún punto vació, pensando en lo que ocurriría después de aquella despedida, de que ambos tomaron la decisión, mas para Camus, sentía un dolor muy agudo en su pecho, preguntándose el por que…¿por que tenía que sufrir?
-Fue tan repentino Camus—Estaba dispuesto a aclarar todo, no podía tan solo vestirse e irse, quería…tan solo que el supiera—No lo tenía planeado
Pero yo quisiera repetir
-El me dijo que te veías entusiasmado—Su mirada estaba perdida entre aquellas sabanas que habían sido testigos de aquella entrega—Que tu estabas interesado en esa idea
-Camus, ya no hay marcha atrás—Se giro para abrazarle por su espalda, cruzando sus brazos en aquel pecho, donde había un desangrado que nadie podría parar—Me voy a casar…
Tan solo cerró sus ojos intentando soportar las lagrimas que rebeldes caerían por sus mejillas, ¿cómo fue que se enamoró de él?, ¿por qué no lo tomo como lo que era…?
-Eres mi amante—Levanto su rostro muy digno, si ese momento era para demostrar como era, la humillación no sería mas de lo que era—Así que has con tu vida lo que quieras
-No se por que estas tan molesto—Pero para él, era un libro abierto, le entregó todo y ahora…ahora tan solo fue algo efímero para ambos—Yo nunca me queje…
El cansancio que mi hiciste sentir
-Si, fue mi culpa desde un principio—Se enredo una sabana a su cintura alejándose de su lado, sentándose en un sillón delante de aquella amplia cama—Pero, no me pidas que reaccione como tú lo hiciste, yo no te mentí…
-Me dijiste que estabas casado—La frialdad en su voz le atravesó su corazón, el no le mintió, le dijo que estaba con otra persona y aun así…quiso permanecer a su lado—Y no me importó y ahora que planeo casarme, me quieres dejar
-Te lo dije cuando te conocí, cuando conocieras a alguien, renunciaría a ti-
Con la noche que me diste
Ambos se miraron, sabiendo que no dejaría que el otro se fuese de su lado, tal vez era egoísta aquel que se levanto de nuevo, acercándose a la cama, observando como Milo no se movía para alejarse, si no, que el mismo acortaba la distancia.
-Lo peor Milo, fue que no me habías dicho nada, si no…que él me lo dijo, muy ilusionado, entonces, le diste esperanzas-
Y el momento que con besos construiste
El ojiturquesa iba a contestar pero fue acallado por un par de dedos, se miraron fijamente, como si los dos buscaran aquella frase, después de tantos encuentros que entrambos musitaron al compás del orgasmo que habían experimentado juntos.
-Camus, yo te amo tanto, pero me casaré, no quiero hacerle daño-
Cerró sus ojos arrojándose a aquellos brazos, desahogándose sin poder reprimir el dolor que albergaba su ser ni la triste realidad…que aquel que le había enamorado de nuevo…se alejaría de él.
No sé tú
Flash back
Sus cabellos se movían al compás de su cuerpo que atravesaba aquel estacionamiento para poder subir a su automóvil, aquella junta verdaderamente lo había dejado agotado.
-¡Camus, hola!-
Aquella voz la reconoció sin muchas ganas de hablarle, aunque suspiro antes de girarse y embozar una leve sonrisa aquel rubio que, mostraba una amplia sonrisa, cosa que le intrigó.
-Shaka, que gusto, parece que te ha pasado algo maravilloso—Le extendió su mano para estrecharla con la de el, pero recibió un fuerte abrazo, aunque sonrió nervioso—Anda dime
Pero yo te he comenzado a extrañar
-Me voy a casar—Debió alegrarse pero su corazón le indicó que algo no estaba bien, al verse observado, tan solo le abrazo de nuevo para decirle aquello que le heló la sangre—Con Milo, me casaré pronto con él
End flash
En mi almohada no te dejo de pensar
Pasaron semanas del encuentro con Milo, no lo había visto y no se molesto en verle, sacudió su cabeza mientras el brazo de su esposo se flexiono para que el pudiera tomarlo, mas de cinco años de matrimonio, hacían verlos como una pareja estable, en el medio de los negocios era muy difícil que alguien durará tanto tiempo, tal vez, sea una de las razones por las que Camus nunca se divorcio si amaba al ojiturquesa…
Con las gentes, mis amigos
Aunque la sorpresa de la noche fue que Milo se casó con Shaka, pero no lo hizo como alguna vez el le dijo en una noche romántica a la luz de la velas, si no, algo sencillo en el civil, casi paso desapercibido para muchos, sabía que el rubio se molesto por tan pequeña recepción en un elegante hotel, pero sabiendo de quien era esposo ahora, no se molesto mucho.
En las calles, sin testigos
Se saludaron, platicaron entre los cuatro, su esposo Saga invito al rubio a conocer a unos inversionistas, realmente no quería separarse de su reciente marido, pero el mayor insistió, así que le permitieron unos minutos a solas.
No sé tú
Salieron a un pequeño balcón, la noche caía sobre Grecia, alguna vez Milo le dijo que se sentía como un pez en el agua, aunque para el, que era de Francia no lo era tanto, solo que por el sobrevivió realmente en este lugar.
Pero yo te busco en cada amanecer
-No quiero perderte, no quiero dejarte-
Aquellas palabras rompieron el silencio, aunque Camus camino hacia la puerta, aunque le sorprendió que la cerró para poder quedarse a solas, regreso a su lado, mirándole con una mirada llena de amor, de dolor y la agonía de no poder estar juntos como ellos deseaban…
Mis deseos no los puedo contener
-Casi un año de relación...si...que nadie lo sepa...solo tú y yo...aquí, ahora y siempre-
Atrajo la cintura del francés para robarle un beso demandante, explorando sus bocas, sin importarle nada más que ellos dos, abrazándose mutuamente, disfrutando de aquel contacto que provocaba entre ellos, sensaciones que viajaban en su mente y cuerpo.
En las noches cuando duermo
Camus ambicionaba entender el por que o el como de la relación, lo amaba, de eso no había duda, al igual que quería mucho a Saga, Milo le amaba pero le tenía un cariño muy grande a Shaka, no podían estar juntos por que dañarían a terceras personas.
Sí de insomnio, yo me enfermo
Se separaron por falta de aire, mirándose mutuamente, dándose besos cortos que poco a poco se profundizaban más, reclamándose con una necesidad que hacía difícil poder contenerse.
-Te amo Camus-
-También te amo Milo-
Egoísmo, o tal vez pagando el engaño a su esposo, amaba a Milo y el lo amaba con la misma intensidad, pero nunca estarían juntos…
Me haces falta, mucha falta
Los meses pasaron de una manera rápida, para el francés no era difícil verse con el griego, Saga siempre se ausentaba grandes periodos, así que lo único que era un obstáculo era aquel rubio ignorante de todo, Camus lo odiaba pero, no podía hacer nada.
No sé tú
Sonrió al ver como Milo llego al departamento que era de ambos, se fundieron en un abrazo, estando dispuestos ambos, a imaginarse que eran del otro solamente, olvidándose de otros labios, de quizás otras caricias que recibieron antes, de las manos que desvestían a sus cuerpos de manera sensual y provocativa, no sabían si se buscaban cada día que despertaban en los brazos de sus esposos, pero de algo estaban seguros, que se aman mas de lo que llegaban a demostrar.
No sé tú
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