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“Entre el amor y el odio”
Sin bandera
Songfinc*
(Milo x Camus)
Se mostraba arrogante al caminar; todos pensaban que era muy serio, que no podría conocer el amor, o simplemente hacer el amor, aunque podría ser simple sexo.
Me aposte que podía engañarte fácilmente,
Sus ojos se volvieron acuosos al apoyarse en una columna con una de sus manos; recordaba aquella sonrisa del onceavo custodio que solo le regalaba a el, levanto sus turquesas al cielo, mirando aquel azul perpetuo arriba de el, mientras su corazon latía por aquella imagen pero, su cabeza dictaba que, solo era un amante mas.
No fue fácil pero un día sucedió.
+.+.+.+.+.+
Sus movimientos eran precisos, casi certeros con su contrincante. Levanto su mano mientras las agujas se disparaban hacia el tercer custodio inmutando sus piernas, arrojándolo al suelo.
-Vaya, si en verdad tuviesen veneno—Casi burlonamente mientras se colocaba en cuclillas para ver aquel cuerpo en el suelo—Ya estarías en camino al infierno
Busque después mil formas de humillarte
-Búrlate escorpión—Mientras el peligrisáceo se levantaba con dificultad, escupiendo un poco de sangre—Ya habrá quien te quiete tu buen humor
Solo sonrió con sorna mientras veía como las amazonas se habían reunido a la orilla del coliseo, asi como aprendices que parecían no ver el entrenamiento, si no aquel joven de cabellos azules que se mostraba con confianza.
-Ahora, ¿quién será mi siguiente victima?—Casi la confianza era su segundo nombre pero; colocando sus brazos a sus costados, veía como se levantaba aquel de cabellos añiles—El francés
Y es asi como confundía mi corazon.
Sus pasos eran galantes, dignos de un caballero, sus cabellos añiles se colocaban graciosamente en sus hombros, mientras mantenía su mirada fija en las turquesas que le miraban un poco receloso su figura.
Ambos se prepararon para enfrentarse, el primero en salir, fue el impulsivo de Milo, aunque fue esquivado casi con galantería por Camus.
Un cruce de miradas apenas brevemente; el peliañil extendió su puño para comenzar a congelar parte del costado del cuerpo que intentaba esquivar su aire congelante.
Y es que tú no estabas en mis planes,
Aunque el griego prefirió un ataque de frente, ambos entrelazaron sus manos expulsando sus cosmos, pero, ambos se miraban fieramente, ambos ni se llevaban bien, por lo que sus cosmos chocaban para lastimar al contrincante.
Y que esto no era para siempre.
-¡Basta!—Una voz llamo desde lo mas alto del coliseo, sus vestiduras eran inconfundibles por lo que todos se arrodillaron, incluso, los que estaban entrenando—Es suficiente por hoy, vayan a sus templos caballeros, los demás, ¡a sus entrenamientos!
Sin más se miraron de nuevo pero solo para amenazarse asi que sin más, Camus se giró sobre sus talones, comenzando a caminar en dirección a su templo, siendo acompañado por el guardián de capricornio.
Aunque Milo, en aquel instante que vio como Shura comenzaba a pasar un brazo por la espalda del onceavo guardián, quien solo le sonrió de medio lado, un ardor en su pecho pudo percibir, pero solo se limitó a sacudir su cabeza, caminando sin prestar atención a las amazonas que se le acercaban.
Un plan inicio su subconsciente para vengarse de Camus; ¿por que?, aunque su cabeza le dijera que por ser presumido, su corazon le gritaba que era por que estaba con Shura y no con el.
Pero tú fuiste como un ángel
Los días transcurrieron para muchos casi iguales solo que, el onceavo guardián se sorprendía el por que Milo le mostraba tanto interés,
Sus caminos se cruzaban casi inconcientemente por lo que sus ojos se reflejaban mutuamente, la cercanía era cada vez olvidada por el calor de sus cuerpos, hasta que un día, cansado de ese juego, encaro aquel griego.
Que hasta la vida me salvo.
-¡Basta!—Interpuso su mano ante el cuerpo del ojiturquesa; su capa se movía lentamente por el viento que se colaba en las afueras de su templo— ¿Qué deseas Escorpión?
-¿Debería desear algo para verte?—Aunque de un movimiento rápido atrapo aquel cuerpo con ayuda de aquella mano, que quedo atrapada por la suya— ¿Debe de haber un motivo en especial?
Sus ojos tintineaban por el aliento que chocaba con su rostro; pero sus parpados cayeron a medida que aquellos labios amenazaban con rozar los suyos pero, su razón le gritaba que era una trampa pero, no le importaba, solo paso sus brazos por aquel cuello.
Entre el amor y el odio esta la línea del perdón
Milo por algún momento se sintió culpable; aunque su corazon aceleraba sus latidos al verle a su disposición, aunque su venganza se efectuó al unir sus labios con los suyos.
Apenas algo superficial que solo podían sentir; aunque como un amante experto introdujo su lengua en una pequeña abertura de los labios del francés, quien solo atino a dejarle libre el paso, mientras sus manos se colaban en aquellos cabellos que caían en su rostro, pasando la yema de sus dedos por aquella frente hasta su cabeza.
Cruzarla significa darle vida a esta pasión
Solo duro algunos minutos por la falta de aire en sus pulmones lo que hizo romper suavemente aquel lazo, aunque, se quedaron contemplándose el uno al otro, aunque Milo cometió un error, sonreír como una conquista mas.
Camus abrió sus ojos sorprendido por lo que se separo de aquel cuerpo; tocándose sus labios mientras no podía quitar su mirada, pero, solo el ojiturquesa volvió atrapar aquel cuerpo, susurrarle un “te amo”, fue lo que venció al custodio en sus brazos, por que negar que se enamoro de el.
Y aunque el orgullo a veces pueda mas que la razón
La tarde comenzaba a desaparecer en aquel beso que comenzaba a fundirse en la pasión desmedida, aunque torpemente ambos llegaron a la habitación de Camus.
Las penumbras del cuarto eran por las cortinas que estaban antes para impedir que el sol iluminara pero, ahora solo el matiz anaranjado mostraba su poca luz en ella.
Y aunque el alma se encierre, para que entre el amor
Sus manos desaparecían en ambos cuerpos; sus labios seguían tomando el control de la boca del otro, las armaduras habían quedado olvidadas en la entrada de aquel lugar, solo sus pechos descubiertos, con un pantalón que cubría solo lo esencial.
Milo descendió sus labios hacia la clavícula del francés; succionando aquella piel, mordiéndola a la vez casi como una caricia, escuchaba los jadeos que aquella boca dejaba escapar, su cabeza era acariciada por un par de manos que buscaban sustento por la agonía que sentía.
Llego hasta las tetillas mordiéndolas, lamiéndolas, a cada una, mientras Camus solo exhalaba suspiros ahogados, no sabía en que momento con exactitud habían llegado a estas circunstancias pero solo tenía en claro algo, quería pertenecerle.
Entre el amor y el odio me enamoro más de ti,
La manos vagaban por los costados, casi los toques eran con una ternura que no podía comprender en ese momento, aunque, con anteriores encuentros, siempre comparaba los cuerpos pero, por alguna razón, esta piel, le hacia olvidarse de eso, como, si fuera la primera y única vez.
Llego hasta la orilla de aquellos pantalones, bajándolos lentamente, dejando ver aquel miembro erecto por las caricias dadas, solo llevo sus labios a la punta besándole, para comenzar a pasar su lengua por todo el tronco, un movimientos rítmico, apoyando sus manos en aquellos muslos, escuchando solo los quejidos que eran ahogados o sustituidos por los gemidos de placer.
Como dos sentimientos distintos viven hoy dentro de mí
Camus se paralizo al sentir como se derramaba en aquella boca que recibió gustosa aquel semen ardiente, solo su pecho baja y descendía por las descargas en su espina dorsal.
Vio como el griego subía hasta su rostro, con una sola mirada pidió permiso para continuar, y solo con un pestañeo fue permitido eso.
Y es que tú no estabas en mis planes
Tomo aquellas piernas para atraer aquel cuerpo, llevo su mano aquel miembro para distraer el dolor que vendría, aunque aprovecho que el peliañil cerró sus ojos para, colocar su miembro en la entrada de su intimidad, para de un solo movimientos penetrarle.
Y que esto no era para siempre
Grito por el dolor aunque, aquella mano seguía acariciándole su sexo por lo que comenzó a mover sus caderas inconscientemente, por lo que Milo flexionó aquellas piernas para comenzar a penetrarle mas rápido, solo se escuchaban ambos jadeos que se mezclaban por el placer existente en aquella atmósfera.
Los minutos se volvían horas por aquella estrecha cavidad que reconoció como virgen; miro aquella sonrisa que se figuraba en aquellos labios al momento de borrarla para abrir su boca.
Aumento el frenesí de sus caderas para solo gemir alto el derramarse en aquel interior, y sentir como por segunda vez, Camus termino.
Pero tú fuiste como un ángel,
Ambos cayeron rendidos en aquella cama; mirándose mutuamente aunque, Camus abrazo aquella cintura, siendo correspondido casi de manera instantánea, hundiéndose en un profundo sueño.
Que hasta la vida me salvo.
+.+.+.+.+.+
Recordó como había dejado aquel cuerpo antes del amanecer aunque, por alguna razón no deseaba hacerlo, al contrario, quería esperar a que se despertara, llenarle de besos su rostro para, volver a sentir el calor de su cuerpo, pero solo se vistió con su armadura, partiendo.
Por mas que lo pienso no comprendo
Aun con el cinismo de su constelación, hizo algo que nunca debió hacer, se jacto de haberse llevado a la cama a Camus de Acuario, aunque, solo llego como un rumor al francés.
Paso todo el día en su templo, haciendo algo que jamás había echo, llorar por la decepción de la persona que llego amar. Levanto su mirada al cielo, jurando no volver a caer en eso, jamás lo volvería hacer, asi que limpio aquellas lágrimas, utilizando la frialdad del hielo para evitar más dolor.
Como puedo odiarte al mismo tiempo
Ambos se evitaron por mas de dos meses; aunque Milo no se explicaba cuando estaba con sus antiguos amantes, imaginaba ser el cuerpo de Camus, besaba aquella piel como si fuera la del francés, besaba con frenesí aquellos labios que, pensaba que pertenecían a Camus.
Que me muero por estar cerca de tí
Por el contrario, el se volvió mas frió de lo normal, solo salía por cosas de importancia, desapareció de los entrenamientos, de las pocas veces que convivía con los demás caballeros dorados, un secreto a voces que existía ese guardián.
Aunque ambos negaban aceptarlo; extrañaban sus abrazos, aquellos labios que embonaban perfectamente, con aquellas manos que desde antes, conocían cada poro de la piel del otro, el aliento de sus labios sin besarse.
Besos transparentes que solo con tocar el aire podían sentir la calidez de los mismos,
Ambos no podían conciliar el sueñoo por las noches, uno por el odio que sentía en sus entrañas y el amor que taladraba su corazon, el otro, se alejaba del cuerpo de su amante por que extrañaba el calor de su único amor.
Si ambos se negaban que se amaran pero, solo podían sentirse bien al soñar con esos únicos besos, con aquella calidez que ambos podían mostrarse.
Y aunque el orgullo a veces pueda mas que la razón
Uno se acurrucaba en el lado de una cama pensando o mas bien extrañando aquellos brazos que le rodeaban en aquella noche, mas su orgullo de amante le impedía pedir tan solo una disculpa, asi que los besos se fueron de su mente, dejando solo el odio que sentía por eso.
Se encontraba extendido en la cama; mirando al techo sin mirar, escuchando el aire golpear las paredes sin escuchar, hacer todo sin hacer, solo podía sentir el odio de ser la burla de todos, de haber sido la diversión de Milo, por lo que solo cerro sus ojos, dejando solo una lagrima descender por su mejilla, hasta desaparecer en el camino de aquella piel.
Y aunque el alma se encierre, para que entre el amor
Camus salio de su exilio para pasear por las ruinas; era visto a lo lejos por aprendices que murmuraban pero solo con una mirada eran acallados por el temor del hielo mismo.
Se sentó viendo el pueblo cercano del santuario; su concentración se desvaneció por lo que no pudo sentir como Milo se acercaba a una distancia prudente.
Solo escucho unas rocas moverse por lo que se levanto en forma defensiva, pero, solo ver al ojiturquesa se mostró aun más.
Las palabras aun no eran requeridas, ambos estaban dañados de una manera, asi que solo el francés se limito a girarse hacia un lado para comenzar a caminar.
Un ser humano es capaz de vivir con dos sentimientos, por la confusión, Milo deseaba vivir con uno solo, pero no quería ceder, Camus pensaba lo mismo.
Entre el amor y el odio me enamoro más de tí
-Entre el amor y el odio—Pensó Camus en voz alta al verse en una distancia prudente, aunque, se giro para ver a Milo, ambos lo hicieron al mismo tiempo, por lo que solo reanudo su andar—
Tal vez uno de estos días podían hablar pero, por el momento, la balanza pesaba mas en el orgullo que en el amor mismo, aunque, había una pequeña chispa en la razón que podía cambiar el rumbo de las cosas.
Como dos sentimientos distintos viven hoy dentro de mí
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