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“Coleccionista de Canciones”
Camila
Milo x Camus
*Para Sol, por ser la mejor de las melodías
Por ser mi mejor amiga, mi confidente...parte de mi mundo.
Se acomodo aquella guitarra en sus manos, apoyándola en una de sus piernas para cerrar sus ojos, colocando un par de dedos sobre las cuerdas, comenzando a entonar algunas notas que se perdían efímeramente en el sonido del viento…
“Esta canción es para mi amado Camus”
Las personas que estaban en aquel sitio, donde tenia una capacidad de unas tres mil personas ovacionaron aquella declaración echa por aquel joven de ojos turquesas, que miraban en un punto exacto con el amor, con el corazón desbordándose por aquella persona que le miraba con la misma intensidad.
“Te amo y que lo sepa el mundo…tu eres el motivo de que yo viva cada día”
Seguía con unas tenues pero hermosas notas que pronto se convertiría en una bella canción que describiría cada momento que ha pasado con el; el amor no lo había conocido hasta hace algunos años, haciéndolo sentir incluso invencible ante las adversidades, sintiéndose con una dicha que en su cuerpo no cabía.
“Tu…coleccionista de canciones, dame razones para vivir”
Al decir aquella frase de la canción que había escrito para el, no pudo evitar la manera en como se conocieron.
El estaba en ese momento sin ningún compromiso, toda persona que se acercaba a su vida era por mero interés o placer, el quería una relación con sentimientos y no vacía.
Sus pasos se detuvieron en una tienda donde vendían, ¿música?, que ironía, bueno, por el momento nadie lo había descubierto asi que entro con lentitud, observando a muchas personas estar absortas en sus pensamientos, pero, quizás, había uno que…le robara mas que la atención.
Un muchacho estaba moviendo la cabeza de manera consecutiva al estar con unos audífonos del probador, escuchando lo que era un éxito romántico del momento, tarareando sin importarle hacer un ridículo.
“Tu el dueño de mis sueños, quédate en ellos y hazme sentir…”
Sonrió un momento al entonar aquellas palabras, sabia que su pareja había echo lo mismo, cuando el había quedado prendado de Camus, lo buscó por todos lados, hasta que lo encontró, al principio no podía sacar de su cabeza ni sueños aquellos ojos tan penetrantes, que lo miraba como si estuviese loco o demente, que es casi lo mismo con la ligera diferencia…que el demente hace cualquier cosa por llamar la atención.
Como tal vez, cantar afuera de su departamento dos horas seguidas causando un tumulto que hizo que terminase con una multa y con la molestia y unos que otros celos del peliañil.
“Y así, en tu misterio poder descubrir, el sentimiento eterno”
Al final pudo aceptar una cita, Milo deseaba conocer todo sobre el aunque se dio cuenta que, no era lo que aparentaba ser, era demasiado abierto y muy amigable, aunque su rostro mostrara ser alguien frío, no era así.
Ambos tiempo después, coincidieron que al momento de mirarse fijamente, algo nació entre ellos, sintiendo algo mutuo.
Para el, lo que mas le gustaba, era que al mirarlo, sonreía casi por magia, pero con un pequeño secreto en sus ojos que lo enganchaban con una facilidad, con el amor que ya sentía por el…
Digamos que el amor a primera vista no es solo un mito más de la gente…
¡Pueda que exista ya que el lo comprobó!
“Tu…con la luna en la cabeza, el lugar en donde empieza, el motivo y la ilusión de mi existir”
Parecía una locura, poder preguntarle si quiera esta idea loca, bueno, el jamás ha sido precavido ni mucho menos cuerdo, era impulsivo por naturaleza quizás, pero el tenia una filosofía algo cierta “Nunca dejes para mañana, ¡lo que puedes hacer hoy!”
Respiro hondo al estar delante del francés, por cierto, también recordó este detalle, cuando se lo menciono no lo creyó, parecía irreal, aunque asimilo que era un estuche de monerías.
…¿Quieres…ser mi pareja?...
Directo. Aun así sostuvo la mirada, sorprendida…pero una sonrisa sincera y atrevida le contesto, pero antes de poder celebrarlo le advirtió…
…Tengo mi carácter…pero prometo hacerte muy feliz…
“Tan solo tú, solamente quiero que seas tú”
Todo estaba dicho, fue tan solo dos días más que ambos comenzaron a vivir juntos, Milo tomaba casi todas las tardes su guitarra tratando de componer una melodía que pudiese demostrarle todo el amor que sentía, todo lo que había cambiado, revolucionado en su vida, carrera…en todo.
“Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino”
Aquellos brazos alguna vez se deslizaron por su pecho, alguna barbilla traviesamente acariciaba su hombro, mientras unos labios comenzaban a besar su cuello.
Eso…con un leve toque le provocaba; se giraba para tomarlo en brazos comenzándole a besar, ambos perdiéndose en un momento, dedicándose a acariciarse, a entregarse más allá de todo.
Las prendas salían volando, en donde quiera que estuviesen, en el camerino, en la cocina, en la sala incluso en la recamara, cualquier lugar era perfecto si tan solo estaban los dos.
“Solo tú, solamente quiero que seas tú, pongo en tus manos mi destino, por que vivo, para estar siempre, siempre, siempre…contigo amor”
Aquellas palabras eran como una confesión, jamás podría vivir sin él, era todo su mundo, ambos tenían sus arranques, no todo era color de rosa.
Mentiría si dijera que le fue fiel…debió mentirle como muchos, pero no, se lo confesó, claro que se molesto, le grito, pero…el amor fue mas fuerte.
La confianza la tuvo que ganar de nuevo, pero todo lo valía, Camus era todo su mundo, abría muchas personas intentando separarlos, y el lo sabia, esperarían cualquier oportunidad, pero, estaba seguro que ambos, que sus corazones latirían al unísono, solo el mundo para ellos dos…por que Milo mismo dijo, que por el vivía…
“Tu coleccionista de canciones, mil emociones, son para ti”
Al mencionar esto toco su corazón de inmediato, escuchando suspiros y gritos de emoción, pero su mirada observo la expresión de sonrojo de su pareja.
Sus emociones era la música, su amor, cada momento del día pensaba en el, aunque a veces cuando provocaba el enojo de su francés; un lindo apodo que odiaba el otro, prefirió dejarle de hablar un par de días, eran una pareja tan diferente pero a la vez tan similares.
¡Polos opuestos se atraían!, era una explicación lógica del por que estar juntos.
El llevaba la música por las venas mientras que Camus parecía haber nacido para la interpretación de alguna melodía.
“Tu, lo que soñé mi vida entera, quédate en ella, y hazme sentir…”
Milo siempre había anhelado alguna persona que le comprendiera, que le brindara su amor, su apoyo, un beso en las noches, el calor de toda una vida, poder entregar todo a esa persona y saberse feliz por ello.
Desde que le había pedido que fuera su pareja, que compartiesen una vida, algo cambio en su interior, maduro en el amor, supo que realmente todo mejoro para bien, Camus era todo lo que habia soñado alguna vez, y no quería dejarle ir, nunca.
“Y así, ir transformando la magia de ti, en un respiro del alma”
Sus labios en este recuerdo no dejaban los suyos; recorriendo con sus manos aquel cuerpo que temblaba debajo suyo, disfrutando de cada sensación que los poros de ambos dejaban escapar, sintiendo un calor exquisito recorrer hasta el más mínimo rincón.
Reclamando el paraíso que era su cuerpo, y la eternidad de su corazón.
“Tu con la luna en la cabeza, en lugar en donde empieza, el motivo y la ilusión de mi existencia tan solo tu solamente, quiero que seas tu” – Sus manos tocaron con mas fuerza escuchando a aquellos que compartían el escenario con el; aunque su mirada y su atención estaban en aquel de cabellos azulados, quien a su vez no había dejado de observarlo—
“Mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino”
Al perderse un momento en aquellos ojos pudo saber con acierto, que no podría vivir ya sin el, habían compartido muchas cosas juntos, y pasado mas problemas, algunas situaciones que probaban si deberían permanecer juntos, aunque el jamás le dejaría ir tan fácilmente.
Cuando cometió aquel error, le costo caro, pero el peliañil a pesar de todo le dejo en claro que no le permitirá irse de su lado, y el gustosamente no lo hizo.
“Solo tu solamente quiero que seas tu y pongo en tus manos mis destino por que vivo para estar siempre, siempre, siempre…contigo”
Milo sabia que podía confiar en el plenamente, que cualquier adversidad o problema podrían resolverlo juntos, su amor era tan sólido, a lo mejor no eterno…o quien sabe…tal vez el siempre sea mas allá del tiempo y el momento.
“Ya no queda mas espacio en mi interior, has llenado de con tu luz cada rincón”
Cuando recordaba algo de hace dos años, todo recuerdo o casi todos, los involucraban a ambos, era algo mágico entre ellos dos, muy fuerte, muy unidos.
Camus irradiaba una luz inmensa, algo que en ese momento no podría describir…
“Es que por ti que con el tiempo mi alma, siente diferente...”
Su vida, su carácter, todo en su mundo cambio para bien, deseando que nunca terminara, que llegasen a ser uno durante toda la vida.
“Solo tu solamente quiero que seas tu y pongo en tus manos mis destino por que vivo para estar siempre, siempre, siempre…contigo”
Dio por finalizada aquella canción que entrego algo mas que su voz, su corazón, se levantaba agradeciendo con una reverencia a su publico, lanzándole un beso al aire, siendo atrapado por su novio.
-Nunca dejas de sorprenderme—Unos brazos rodearon su cintura al estar en su camerino, aferrándolo mas a el—Gracias por este regalo
-Es tu cumpleaños…merecías algo mas—Susurro en sus labios, sintiendo como la piel de ambos se erizaba al contacto—Te amo Camus
-Te amo Milo—Cerro sus ojos acortando la distancia uniendo sus labios con los suyos, sintiéndose muy feliz, aunque se separo con lentitud—Siempre me sorprendes
-Y aun falta mucho por descubrir-
Ambos solo rieron a la vez, tomándose de la mano saliendo de aquel lugar, para ir a casa…juntos…con la persona que mas amaban en la vida…aunque por la música entrelazaron sus vidas, sus destinos…
“Siempre, siempre, siempre…contigo”
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