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- Bien, en Wikipedia dice…
Synsepalum dulcificum crece hasta 10 m de altura, en climas cálidos y húmedos, de tierras bajas, sobre suelos ácidos (pH < 5,8). Su tasa de crecimiento es lenta, toma hasta 10 años en alcanzar madurez en condiciones naturales y un poco menos en cultivo. Synsepalum dulcificum tiene follaje perenne,…
- A ver bájate a e esta parte.
- ¡Quita tu dedote de mi monitor! Ok, ya vi. ¿Esto?…
… A éstas se les conoce como fruta milagrosa debido al contenido de miraculina en la pulpa, una glicoproteína que se enlaza a las papilas gustativas y enmascara completamente los sabores ácidos y amargos durante un tiempo prolongado, 30 minutos.
Mientras Aioria cerraba la página Ikki se abalanzó sobre la caja.
-Ikki ¡qué haces!
Ikki sacó de la cajita un puñado de cuatro o cinco frutos, eran suaves y alargados, estaban recubiertos por una piel tersa, roja, sin brillo, más bien opacos, con un tamaño de cuatro centímetros y no más pesadas que un tornillo. Los miró incrédulo. Esa era. La fruta milagrosa.
- No sé ven muy buenas.- musitó, Ikki. Ensanchando feamente las narices al olfatear la fruta, mientras giraba sobre las yemas de sus dedos el suave bulbo.
- Así mejor, porque, para empezar no son ni tuyas ni juguetes ni baratas. – Aioria le extendió la mano.- ¡regrésalas! Aiorios las quiere para el restaurant.
- ¡Bha! seguro compró más.- reclamó el pequeño, al instante, tomó el nada apetitoso frutito y lo guardó en su bolsillo.-
- No son para jugar Ikki.
- Aja, ¿Y para que las van a usar en la noche?- al decir esto, Ikki ladeo la boca con una mueca, con su lengua, golpeó por dentro su cachete haciendo que la piel se abultara de forma por demás obscena, al mismo tiempo, con el puño cerrado enfrente del cachete, hacia un movimiento de jalar y empujar, señalando con todo el gesto, más los ojitos entornados al tercer piso, donde el padre de Ikki y el hemano de Aioria tenían sus habitaciones.
- Para comerte vivo y que no nos sepas a zorrillo.- Aioria metió de lleno la mano en el bolsillo del chico .- ¡Carajo, Ikki! ¡¿Quién guarda chicle mascado en su bolsillo?
- ¡Hey eso es mío! . – respondió Ikki que inmediatamente se metió el chicle en la boca. Mascando con sonoros chasquidos - Sí Aiorios las puso en la mesa son comida y la comida es de todos.
- Las trajo para que trabajemos en la noche. No mastiques con la bocota abierta.
Aioria disfrutaba enormemente ver a su “hermano” frustrarse. El más pequeño saltaba sin control sobre un mismo punto, pero desde que consideraba que ya era todo un hombrecito y exhibía esos tres pelos a los que llamaba barba como la irrefutable prueba de su hombría, hacía sus rabietas en total inmovilidad, queriendo imitar la ruda actitud de ese, su padre; lo que, por demás, enfurecía a Aioria . Sin embargo, pese a su actitud de duro, cuando realmente quería algo los ojitos de Ikki aun le saltaban con ansia.
- Dame una.
- Ya te clavaste una.
- Necesito otra
- ¿… mmm? Bueno a ver convénceme.- Aioria fue hacia el lavabo, el chicle pegado en el dorso de su mano, cedió su agarre con poco agua tibia. Luego, de paso, Aioria comenzó a lavar los frutos. Las frutas estaban recubiertos por una melaza seca y pegajosa que le provoco un asco automático. Sinceramente no tenía claro que esperaba Aiorios que hiciera él con eso; los sabores dulzones no eran su fuerte.- ¿En verdad quieres comerte esta cosa y que todo lo que pruebes te sepa a miel?
- Bueno mejor dame dos.!¿¿PLEASE?!!
- ¡¿Dos?! ¡Y cuánto crees que cuesta la onza!
- Viene Hyoga.- Eso lo decía todo.
- Uy ¿tú lord?
- ¡Lavo los platos del restaurant!
- Ese es tu trabajo.
- No me pagan.
- Te damos casa , comida, ropa y una mesada.
- Eso me lo tiene que dar por ley.
- Yo no. Además eres el peor lavaplatos que tengo.
- Allí esta, te juro por mi madre que ahora si lo hago bien.
- Madre no tienes.
Aioria terminó de secar los frutos y los dejó en un suspiro.
- Ten ¡sólo dos!
- Te amo.
- No me toques. ¡Apestas a puberto!
Ikki subió corriendo las escaleras hasta el segundo piso, abrió la puerta de su cuarto revolvió un millón de cosas, recordó que no quería nada de allí y volvió a bajar. Durante los siguientes minutos, Ikki subió y bajó mil veces por las escaleras, sus pies no tocaban por más de tres segundos el mismo punto del suelo, saltaba, se derrapaba, las suelas de sus tenis chirreaban contra el piso, sus crecidas y torpes manos aporreaba muebles y portezuelas en todo la cocina. En cada viaje se equivocaba, olvidaba algo o se le ocurría un nuevo ingrediente, así que volvía a subir y luego de nuevo a bajar.
En lo que Aioria sólo alcanzó a sacar una cerveza del refrigerador y tirarse en el sillón, Ikki ya había terminado de saquear la alacena. Hurtó todas las latas de conservas y comenzaba a tratar de subir con ellas las escaleras más no pudo evitar que algunas rodaran de la pila entre sus manos hasta el suelo. Por supuesto que, como todo adolescente, pasó sin pena no gloria sobre los estragos de sus descuidos saltando las latas con triunfalismo de malabarista.
- ¡Ikki, recoge eso!
Ikki, medio pateó las latas hasta arrinconarlas cerca de la alfombra. Subió otra vez, bajo de nuevo y abrió el refrigerador con cara de niño travieso.
- ¿Cómo por qué te robas la comida?
- Para jugar..- corrigió su término. Él era un hombre de 14 años, y los hombres ya no juegan- para divertirme con Hyoga.
- ¿Tu idea de diversión es hacerle un sándwich?
Las mejillas de Ikki se colorearon y al instante Aioria alzó una ceja. Dio un sorbo a su cerveza y agrego con voz suspicaz.
- Ikki, ¿Qué tipo de juego piensas hacer con Hyoga y la mitad de la comida de la casa?
Antes de que balbuceara alguna respuesta Ikki se vio salvado por la campana, o más bien dicho el timbre.
Como un galgo en la línea de salida, el joven se precipitó a la puerta con tal presteza que atentaba contra las leyes más comunes de la física. Ya en el marcó inhaló con clama, se recargó en la cornisa, se relamió las palmas y se desgreño el cabello, y en un gesto por demás exagerado abrió la puerta esgrimiendo ese tonito de chico peligroso que comenzaba a ensayar, lanzando el pecho hacia adelante; sacó un poco la pelvis.
- ¿Qué hay muñeco?...- esperaba mirar desde su altura la cabeza de Hyoga, incluso ya tenía entrecerrados los ojos y adelantada la nariz para olfatear, como siempre, su fresco cabello, más al acercarse se encontró con la hostil cara de Shaka.
- Ikki Antenora. Buenas tardes jovencito.
El tono de Shaka fue una ventisca helada en las venas de Ikki. Ese rostro presentaba una indiferencia fija, el juicio de Shaka ya estaba hecho, claramente no era favorable y con esa cara miraba al chico becado de arriba a abajo.
Shaka usaba una elegante gabardina inglesa, un suéter gris de cachemir y unos pantalones caique. Tenía 17 años, se movía como un lord de cuarenta y se veía como una reina. En el antebrazo, pegado al pecho, traía un libro con un grueso encuadernado de piel. Las puntas de sus mocasines negros brillaban bajo la pesada cortina de la gabardina, usaba siempre el cabello suelto, pronunciaba con petulancia en un tono de la más austera civilidad en la voz.
Ikki se alejó, como siempre confundido ante la belleza y la prepotencia del Lord. A tres pasos de distancia, casi en el elevador, Ikki alcanzó a encontrar la pequeña figura de Hyog, de 13 años, quien miraba el suelo, mordiéndose, con sutileza y nerviosismo el labio inferior. Al mirarse los niños sonrieron, Hyoga se sonrojó, un hipo nervioso le ataco el cuerpo y al percatarse comenzó a mordisquear también su cabello rubio.
- Bien Hyoga. Viniste a hacer tu tarea ¿no?.
- S…(hip)..si.(hip)
- Pues no vas avanzar parado en mi sombra. Y por el amor de Cristo controla esos insanos nervios.
- Pasen.- Dijo Ikki al darles el paso.
Ambos rubios pasaron, permaneciendo quietos en la sala, Hyoga saltaba a cada hipeo, Shaka desdeñaba hasta el aire, Ikki se frotaba las manos con ansia y Aioria, de muy mal grado, se paró para jugarle al anfitrión. Aun con su cerveza en la mano, se acerco a una distancia “civilizada” de los dos pequeños lords y palmeó el hombro de Ikki.
- Ikki, ¿porqué no suben tú y Hyoga a hacer la tarea? yo atenderé al lord.
Ikki comenzó a avanzar a las escaleras pero Shaka detuvo sutilmente el hombro de Hyoga.
- ¿Es usted el hermano de Ikki?
- Uno de ellos. Aioria.
- ¡Ah!.- la exclamación le supo a Aioria a tierra.- es… ¿hermano político?
- Soy sólo su hermano.
- Claro, claro. Aunque estrictamente el chico es hijo de un tal, Aiacos Antenora ¿No es así?, ¿Usted se apellida Garren?
- Si.
- Espero no haber parecido grosero. Este tipo de uniones son nuevas en UK.
- En esta casa no hay ninguna “unión” milord.
- En todo caso, yo únicamente deseo tener claro quiénes son las amistades de Hyoga.
- Hace bien.
- Entiendo que usted es Chef
- Ese es Aiorios, yo soy barista.
- Ya veo, usted es el hermano menor de …
- Si
- ¿Y, Aiacos se dedica a…?
- ¡Gran pregunta! si lo averigua me dice.
En ese momento Ikki volteo el rostro hacia Aioria. En su mirada había dolor. Aioria inhalo de nuevo, tenía que recordar medir sus palabras frente a Ikki.
- ¿Té Lord Whilbering? .- Aioria acompaño la pregunta con una burlesca caravana que Shaka interpreto como un intento burdo de venganza.
- Dos terrones y crema.
Shaka soltó el hombro de Hyoga y se retiro la gabardina que estiró hacia Aioria, aguardando que la tomase. Aioria miró la gabardina, dio unos pocos pasos y abrió la puerta de un armario, señalo con la mirada hasta el fondo y dándole la espalda al Lord, se dio la vuelta. Shaka arrojo la pesada prenda en el armario. Después saco del bolsillo un estuche de guantes el cual tras inspeccionar el loft, volvió a guardar en su bolsillo.
Mientras tanto los dos adolescentes subían en silencio sepulcral. Ikki dejaba que Hyoga avanzara enfrente de él, mirando estrictamente a los tobillos de su compañerito escolar. Por su lado el hipo de Hyoga disminuía de forma directamente proporcional a la distancia entre Hyoga y su hermano mayor.
- Lo (hip), siento (hip), se me pasa en un segundo.
- Es lindo.
- Gra..(hip)…gra (hip)…gracias.
- ¿Quieres un vaso con agua? De hecho tengo una fruta que te quiero mostrar.
- ¡Hyoga!.- el tono de Shaka era alto, más controlado.- Creí ser claro, vienes a hacer tu tarea no a socializar.
- Es un fruto interesante.- Aioria intervino desde la cocina.- si, le gusta lo dulce creo que debería probarla Lord. Tras consumirla todo lo que coma le sabrá dulce por treinta minutos.
- La he oído mencionar.
- ¿Quiere probarla?
- Quizá.
Aioria sirvió el té y a un lado colocó la fruta. Shaka se acomodó en el sillón de dos plazas y comenzó a ojer su libro, con las palabras de Proust, el mundo concreto, desagradable, mundano y pequeño que lo rodeaba se alejó rápidamente. Leía con pasión dando elegantes sorbidos a su té.
Aioria contuvo el fastidio, como si nada prendió la televisión y comenzó a mira el partido. Después de quince minutos, dos goles contra Inglaterra y dos cervezas Aioria se paró, consideró en decir algo como ¿disculpe? Pero en su mente sonó demasiado a un me voy a polvear la nariz y, al fin y al cabo esa era su jodida casa así que no tenía que andar pidiendo permiso. Llegó al baño de su cuarto, meo con ganas, y, al terminar se inclinó sobre el lavabo donde encontró, volteada de cabeza sobre de la llave de agua, la caja de condones que solía mantener en la gaveta. Totalmente vacía. ¡No puede ser así de idiota! Exclamo para sí, sin embargo dos argumento concluyeron todo: A)tiene catorce , B) es el hijo de ese.
Asustado de muerte, Aioria se acercó cautelosamente hacia la puerta de la habitación de Ikki y alcanzo a oír al pequeño primo del rey exclamar “mmm en verdad todo sabe a miel” en un remilguito modozón como de gatita en celo. A punto estuvo de tumbar la puerta pero, ese era el primo menor del heredero ingles y en la sala, tenía al irritado sobrino preferido de la reina. Ni siquiera Aiacos sacaría a Ikki entero de esa.
Bajo las escaleras sin un plan de acción, llegó a la sala aun sin saber qué hacer y únicamente atinó a aferrase al control remoto, que ya en sus manos, se sintió menos como un alivio de lo que esperaba, en total desesperación logró subir hasta la última rajita el volumen de la televisión a lo que, para su mala suerte, Shaka reacciono con intriga.
- ¿Todo en orden, señor barista?
- Oh, sí.. es que me gusta subirle cuando mi equipo gana.
- Según entiendo .- Shaka miro de reojo a los participantes de aquel deporte.- vamos perdiendo.
- Le voy a Itala.
- ¿Creí que Aiacos e Ikki eran los extranjeros?, ¿no son ustedes Irlandeces?
- Le....- para sus adentros maldijo el nombre de Aiacos.- voy a Italia por solidaraidad.
- ¿Se siente bien? , A puesto una cara… creo que iré a ver a los niños.
- ¿No quiere algo de beber?.- Aioria le cerro el paso.
- No gracias.
- ¿Donde está su espíritu Ingles?, tómese un Whisky a la salud del equipo.
- ¿No me acaba usted de decir que le va Italia?
- Si.. pero usted no.
- No se me apetece. Gracias. ¿Me puede usted escoltar a la habitación de su “hermano…?
Aioria miró la fruta y por primara vez si le pareció un milagro.
- Un trago de fantasía. Probara la fruta del milagro.
Antes de que Shaka encontrara una objeción Aioria tomo la fruta y tras oír un sonido hueco, como de dos saquitos de papas rodando por la alfombra del segundo piso, también tomó a Shaka arrastrándolo a la cocina. Lo sentó en una mesa de la barra, sacó la licuadora y comenzó a improvisar. Colocó en dos enorme copas cocteleras una cama de Vodka una capa de Wisky y en la licuadora preparó un zumo con la fruta milagrosa.
Shaka aceptó el trago a regañadientes, primero el jugo dulce, amielado y denso le besó los labios, mientras este se resbalaba por su garganta los dos licores siguientes adquirieron un sabor de néctar de flor. Aioria mismo sorbió su creación, para calmarse los nervios, había algo en esa dulzura tersa, algo casi sensual. Ambos hombres se miraron en silencio.
- ¿Quiere hacerlo?.
- Mmm si..- Shaka contestó en automático, perdido en la magnificencia que había en su propio paladar. saboreaba una vez más su bebida. - ¿Qué?
- Que si quiere probar ahora algo salado para ver si ha surtido efecto.
- Bien.
Aioria abrió el refrigerador que Ikki había pelado. Nada.Luego en la alacena encontró únicamente un frasco de poros hervidos. Destapó el frasco mientas que Shaka continuo bebiendo aquel néctar que le provocaba calor, a tal grado que con toda frialdad el bello rubio desabrocho el primer botón de su camisa, con el aire de una acción inconsecuente, en esta acción, los ojos de los dos hombres se encontraron nuevamente.
Con una mueca de placer Aioria metió los dedos en el avinagrado jugo del frasco, de sus dedos al suelo, gruesas gotas de vinagre se salpicaron sobre los mosaico, el aroma de vinagre se impregnaba sobre la piel pálida y dócil de poro, y se evaporaba en el ambiente. Aioria acercó su mano hasta el rostro de Shaka, esperando que el Lord extendiera su mano enguantada, pero cuando lo hizo Aioria tomo la mano con su izquierda y la apartó del camino, mientras llevó sus dedo húmedos hasta la boca del Lord.
Shaka sólo abrió los labios, la altura de su rostro no se doblego y Aioria tuvo que ser quien se abalanzara hasta meter la punta de sus dedos, deslizándolos sobre la piel bruñida de los labios de Shaka, luego la piel del interior de su boca, húmeda y tibia recibió el bocado cosechándoselo a lengüetadas.
Aioria acercó su rostro y preguntó directamente a aquella boca.
- ¿sabe distinto?
- Pruebe.- contesto Shaka aun lamiendo con la punta de su lengua entre las uñas de Aioria.
Aioria acerco más su rostro y comenzó también a lamer sus propios dedos, dejando que su lengua gruesa recorriera toda la piel de sus falanges. Luego acercó la boca hasta Shaka quien inmediatamente extendió su índice sobre los labios de Aioria.
- No se atreva. – dijo con absoluta seriedad. luego deslizo el frasco sonoramente sobre la barra del desayunador. – y quítese la camisa.- ordenó.
Aioria obedeció, arranco su propia camisa de un golpe, y en un solo movimiento continuo arrugó la camisa y la arrojó groseramente a los pies del Lord. Shaka extendió el frasco, con una sonrisa y Aioria vertió el vinagre sobre su pecho.
Sin prisa, Shaka se incorporó. Contemplo el desastre de la cocina suburbial, el feo tapiz, el olor vulgar del vinagre y el sudor, sintió una combinación de repulsión y excitación. Colocó ambas manos en el pecho de Aioria, y lamió secamente un rastro de jugo que se deslizo de los pectorales hasta los abdominales. Los ojos de Aioria se entre cerraron al sentir la piel tratada de esos elegantes guantes de invierno contra sus pezones, luego la lengua, delgada y sedosa siguiendo un camino resbaloso por su piel. El descenso de Shaka hasta su ombligo arrancó a Aioria un bufido y con fuerza tomó la cabellera del lord que aló hasta su bragueta. Las rodillas de Shaka opusieron una leve reticencia mas, con dos tirones de la crin real, Aioria doblego al Lord hasta dejarlo de rodillas frente al bulto de su pantalón. Aioria mismo abrió su bragueta, metió la mano entre sus pantalones. Al olfato de Shaka llego un aliento tibio, de sudor, que le acarició en rostro avergonzándole las mejillas. El olor salado de ese miembro contrastaba contra el sabor cremoso que la fruta disfrazaba en sus labios. Shaka dejó al grueso pene deslizarse en sus labios inflamados. La tersa piel del glande de Aioria escorzaba su lengua y algunos vulgares movimientos de la cintura del barista hicieron a Shaka succionar sin vergüenza. Aioria deslizó la mano por el largo del cabello de Shaka, tomo un par de hebras y las metió en su bragueta para frotar aquellos hilos de seda contra su adolorido bulto. Fue entonces cuando Aioria comenzó a ordenar movimientos a la cabeza de Shaka acelerándolos por momentos y conteniéndolos al tiempo de evitar un final que aun no se sentía deseoso de ceder.
Para Shaka, que aun se recargaba encima de en busca del tiempo perdido el tiempo se perdió, sentía el final próximo a llegar cuando entre sus labios dos venas hinchadas palpitaban con tal fuerza que casi herían las cortaduras de sus labios pero al momento su verdugo cruel y magnífico le ordenaba dulces caricias labiales que detenían el final.
De agua y terciopelo, la boca y la lengua de Shaka ofrecían para Aioria el refugio mas tibio. Con absoluto dominio guió a esa boca y a esa lengua para recorre la envergadura, y al sentir el deseo, orilló a todo el rostro a internarse entre la tela de su pantalón haciendo a la lengua de Shaka hurgar en el grande e hinchado bulto que requería unos cuantos besos.
Justo cuando Shaka pensó, que simplemente no podría aguantar un segundo más Aioria lo alzo de la nuca, Shaka se opuso con una furia de reina, pues no estaba dispuesto a nada sin obtener la dulce crema que tanto había prodigado y estaba seguro que no podría alcanzar mayor placer que beber a su antojo. A modo de oposición Shaka golpeó el torso de Aioria, Aioria le soltó la nuca le tomo con una mano ambas muñecas y con la boca le arranco los guantes.
- En mi cocina todos se ensucian las manos milord.
- Creí que usted preparaba bebidas. Y eso es lo que quiero – contesto Shaka, escupiendo las palabras.
- Tendrá su néctar su alteza. – Aioria arrojo a Shaka hasta una silla alta en la barra del desayunador. Se hincó pesadamente a los pies de Shaka y arranco zapatos y calcetines, Metió su lengua entre los dedos y aló a uno de los pies al interior de su pantalón. La delicada piel de las plantas de los pies se Shaka creyó quemarse al tocar ese enorme bulto, hervía, lo pesado y firme de los testículos de Aioria podía sentirse entre sus dedos así como las vellosidades animales y erizas. .- primero quiero comprobar el milagro.
Los pantalones de Shaka se deslizaron pos sus piernas, alados con tal fuerza que Shaka no pudo detenerlos y llegaron hasta en suelo, Aioria los aventó lejos, más la ropa interior que Shaka quiso desafanar con un movimiento, Aioria la enredo entre los tobillos de Shaka. Aioria se incorporo, sin miramientos le quitó a Shaka el suéter la camisa y la camiseta, lamió con prisa su cuello y sus pezones y bajo hambriento a su entrepierna delicada, engullendo todo el fruto en sus fauces. Con su sola lengua deslizo el prepucio y una vez con el glande expuesto se dedico a soplar y lamer por la uretra , mientras sus mandíbulas engullían con hambre el escroto y la envergadura entera de Shaka, a lo que Shaka no pudo evitar contestar con un agudo quejido y un golpetear incesante que se transformo en arañazos y caricias.
Las piernas de Shaka se removían sin sosiego, para calmarse Shaka tuvo que comenzar a morderse el dorso de la mano derecha, ladeando el rostro y sin dejas de golpear a Aioria con el puño cerrado de su mano izquierda. Cada vez que las bragas de Shaka caían al suelo Aioria las colocaba de nuevo en sus tobillos bufando con enfado. Luego cruelmente Aioria enfocó todos sus esfuerzos únicamente en la uretra, sacó de su boca los testículos. Shaka comenzó a sollozar de dolor, contrayendo sin control los músculos de sus muslos para oprimirse los geniales con humillación y deseo, pero la opresión no era suficiente. Rabioso, Shaka tomó la mano de Aioria lo obligo a oprimir sus testículos con toda la palma mientras el mismo introdujo el dedo gordo de Aioria en su estrecho e inflamado ano con lo que Shaka por fin logró eyacular sin control alguno.
Aioria tragó todo el semen, gruñendo con deleite.
- Milagroso.
Se incorporó lentamente, untando su cuerpo contra la desnuda piel de Shaka. Jalo el cabello largo y rubio dispuesto a besar los labios de Shaka, pero este, lo miro con desdén.
- Le dije que no.
- Entendido.- Al momento Aioria comenzó a realizar círculos con su dedo dentro del ano de Shaka. – ¿Podría alcanzarme uno de los frutos?.
De la frente de Shaka gruesas y dulces perlas de sudor rodaban a su nariz, apenas podía ver a través del sudor. Estrió la mano y sostuvo el fruto entre temblores.
- Oprímalo milord.
Shaka obedeció y al momento la densa pulpa le escurrió por los dedos. Acercó el fruto herido a la boca de Aioiria, pero este sacó el dedo del cuerpo de Shaka y con la mano firme y caliente tomó la fruta, aplastándola aún más, hasta que perdió toda forma y la semilla se deslizó al suelo. Tomó el resto de fruto deforme y lo empleó para masajear la hinchada entrada de Shaka. Mientras la fruta se deshacía más y más Aioria comenzó a meter los pedazos de carne amarilla y dulce entre las nalgas de Shaka. Una vez que todo el fruto se encontraba internado en su ano Aioria se hincó de nuevo, e internó su lengua. La mano derecha de Aioria se dedicó a acariciar sutilmente el pezón derecho, la izquierda subió a la boca de Shaka quien pudo relamer el sabor de su culo y su semen, endulzado con la magia de la fruta. Entre aquellas caricias y el relamer incansable de la lengua de Aioria, explorando dentro de su cuerpo, Shaka volvió a terminar. Esta vez, mas que un estallido fue un derrame dulce y distendido. Nuevamente Aioria limpio con su boca el desastre, esta vez, tomó la ropa interior que tanto había insistido en mantener en los tobillos y con ella seco tanto la entre pierna de Shaka, como dos pequeñas gotas, que brotaban de su entrada. Al volver a mirarlo Shaka lo miró por primera vez. Aioria era apuesto, tendría mas de veinte, menos de veinticinco . Sus ojos tiernos y bondadosos se contestaban con una sonrisa satírica.
Aioria besó los reblandecidos y cansados labios de Shaka y Shaka, aprecio el sabor de su primer beso, primero enmascarado por la tersura de la fruta, pero conforme el beso su hechizada lengua fue recobrando los sabores, y Aioria era salado, salado y arrollador, como todas las olas del mar.
- Me temo que he mentido, milord, será otro día que pueda darle la bebida que me pidió.
- No hemos terminado.- Shaka araño el miembro de Aioria.
- Me temo que sí.
- Dije no.
- Vamos Shaka.
- Lord Whillbering.
- Lord Willbering, sabe, también como yo que necesito un seguro de vida. Uno que valga, por mí, y por mi hermano. – Aioria guardó la ropa interior de Shaka en su bolsillo.- juro que más tarde voy a usarla.- sonrió mientras le dio a Shaka, un tierno beso en la nariz.- una mujer satisfecha es capaz de todo…y, pese a lo que sea, los niños están enamorados, no sería correcto que mancháramos esta linda tarde tan especial para ellos con una competencia de gemidos. Además, creo no hay tiempo suficiente. – Aioria recogió la ropa de Shaka del suelo. Rodeó la silla se colocó en su espalda, lo alzó del asiento, tomándolo por la cintura y comenzó a vestirlo como a una muñeca. Puso la camiseta, abotono la camisa y deslizó el suéter, el contacto de la fina gamuza lo éxito nuevamente y sin mayor problema frotó la entre pierna contra la espalda del jovencito mientras continuó vistiéndolo.- para desvirgarlo como un lord merece. - Aioria dejo un poco de fluido seminal rodar por el coxis de Shaka. Recogió algo con los dedos y lo puso en su boca.- hablando de eso, es momento de subir por su hermanito, antes de que esto se haga serio.
Shaka miro a Aioria subir las escaleras, y al saberse solo, puso sus manos sobre sus labios. Luego, recogió los guantes, el libro y sacó del closet la gabardina.
La puerta de Ikki se abrió de un golpe seco. Aioria bajó las escaleras cargando sobre la espalda un conmocionado Hyoga como a un saco de papas. Hyoga, enrojecido, enmudecido, y aterrado, tapaba sus cara entre sus dos manecitas que se perdían en la chamarra de Ikki quien, desnudo y lleno de un caldo de pates, merengues, aceites y menjurjes bajaba la escalera semi desnudo gritando furioso detrás de su hermano.
- Hyoga ya se va Ikki.
- Pepeero tú no entiendes. Lo amo.
- Lo sé y por eso, déjate de lloriqueos maricas, que en esta casa, tú padre y Aiorios te han enseñado a tratar con respeto a alguien que amas.
- no le hice nada.- Refunfuñó el puberto semi desnudo.
- lo sé, puedo ver que aquí tu eres la ensalada humana.
- Bueno, Aioria.- Shaka ya usaba su gabardina, contra el pecho cargaba su libro y en su voz se oía su soberbia.- Gracias por el té. Hasta nunca. Veo que Hyoga puede venir a jugar aquí siempre y cuando haya un adulto.
- Nos vemos Shaka.
- Lo dudo.
- No lo dudes.
Aioria sonrió. Hyoga se hundió en la gabardina de su hermano, Ikki trato de correr hacia Hyoga y Shaka, tiernamente, sonreía con la mirada.
FIN
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