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Define la tersura de su boca, tiéndete a la par de su saliva. Recuerda, que del gemido de tu garganta depende la existencia del erotismo que comparten, gime, gime, GIME, con la potencia de todos tus pulmones, soberano abstracto de un orgasmo conjunto. Cuando sus dientes partan la piel de tu cuello, cuando sus dedos acaricien el largo de tu lienzo, cuando sus alientos sean un solo aire viciado. Aroma de sexo, fragancia de pasión. Hay espuma brotando alta hasta manchar sus vientres, proviene de la espiga al sur de tu ombligo. Él te besa, el te ama, él sorbe de tu labio inferior todo reclamo y reticencia existente. Él, con la furia de la bestia traza los mapas de tu espalda. Tú lo besas, tú lo amas, permitiendo que te beba y acallando las protestas que viven. Tú, con lo divino de la esencia misma haces música para ambos.
El baile *tango de astros* precipita sutilmente al cosmos. Coito que sublima hasta el nirvana. Mañana, sin estrellas, despertarán cual signos vecinos para un amanecer limpio.
Hoy, las sábanas son marea y espuma, sus cuerpos tierras mezcladas, sus almas dos explosiones de instintos en contraste. Animal. Virgen. Y no más.
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