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Cello. *fv* (C.2 - 22.09.10)

 

Titulo: Cello.

Autor: Leto_Antenora
   

Razon: Festival Leo & Virgo 2

 

Dedicatoria: A NO ANGEL!!!!

Caballero adorado, se que ya no te pasas por este foro TwT, pero no podía no dedicarte este fic, ya que la inspiración primera a él fue tu art: HUMAN CELLO.  Aún ahora no tengo palabras para decirte lo que ese Art me despertó en el momento k lo vi, fue una visión erótica al 100%, y una sensación que me llenó los poros de una forma... una forma muy especial TWT LO AMÉ, pero lo amé aún más por venir de ti mi Julius amado.

 

Ah, Julius, sabes cuanto te quiero, no es así? mi caballero adorado, te admiro por tu inconmensurable talento, no solo en las letras, sino, al margen de ello, un talento sensible para la vida, eso percibo de ti, la cabacidad de sentir tal cual lo hace Aioria en las letras que habrás de leer si es k lees ete mamotreto lol. Gracias, Julius, por siempre estar allí, por hacerme reír cuando parece que nada ni nadie más puede, por darme tu amistad, por darme tu ternura, por ser un angel maravilloso que llegó a mi vida, y por dejarme ser parte de la tuya, por permitirme llamarte amigo, y... por todo.

 

No se si mis letras alcancen el erotismo y la complejidad que para mi tuvo tu art, pero de corazón, me comprometo: lo voy a intentar. Mi corazón es para ti, así como todo TODO lo demás. =D

 

Personajes.

Principales: Shaka, Aioria       
Secundarios: Saga Pareja principal: Aioria x Shaka Parejas secundarias: Saga & Shaka


Tipo: Fic a Capítulos

Clasificación: Mayores de edad


Advertencias:

Angst, LEMON, Universo alterno.


Estado: EN PROCESO

Ultima Actualización: 13 / 09 / 10


Comentarios adicionales:

Bien, como lo mencioné en la dedicatoria, este fic ha salido por inspiración del art:HUMAN CELLO dejado por no Angel hace ya bastante tiempo.
Debo mencionar, que lo había querido hacer desde uff, hace muchísimo tiempo, pero la inspiración y el talento no me daban para crear algo a la altura del art (al menos en mis valoraciones), soy de la opinión que hay algo más profundo que el talento técnico a la hora de crear arte, y no, no es la idea, quizá sea parte de la inspiración, pero aún siento k tal palabra le es ajena, dejémoslo en sentimiento, el sentimiento que nos crea algo que vemos, o leemos, o escuchamos, es lo que nos puede catalogarle como arte. Para mi, ese art, en su momento, dejó algo muy hermoso dentro de mi, al margen de la sensación erótica, creo k fue una euforia muy abstracta. En fin, por ello, porque realmente me movió las fibras, es k kise escribir algo para dicho art.
El prólogo me ha dejado más k satisfecha, esperemos k pueda terminar a tiempo el resto del fic, y que me deje con el mismo buen sabor de boca :)

Resumen:
El roce suave del micrófono contra sus labios, tajo a su mente el recuerdo ambiguo de aquello que acababa de besar. Se ruborizó. Su boca estaba plagada del sabor picante que había tragado tras los instantes de sudor compartido.

 


 



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Cello.
Aioria&Shaka

 


 


Prólogo


El roce suave del micrófono contra sus labios, tajo a su mente el recuerdo ambiguo de aquello que acababa de besar. Se ruborizó. Su boca estaba plagada del sabor picante que había tragado tras los instantes de sudor compartido.

Su aliento desprendía aroma de sexo, y cada palabra que habría de soltar en canto aquella noche viajaría por el aire con el olor de Aioria, con la pasión de ambos. Sus mejillas explotaron con el tono carmesí de un pudor que no mostró instantes atrás, al devorar hambriento el bálano hirviente de aquel a quien llamaba “amante”. Por el contrario, el sabor fuerte que aún llenaba su boca por el largo del paladar hacía que sintiera nuevamente un cosquilleo nada tímido recorrerle la espina dorsal desde la punta hasta la base, entre las nalgas.

Tomó el micrófono, sus dedos temblaron levemente cuando la idea de soltar partículas de aquella simiente en cada palabra atravesó su mente. Sacudió la cabeza, regresando la atención al frente donde un público inocente de sus impúdicos actos esperaba escuchar pronto a un tenor que hacía nacer el sentimiento en sus entrañas. Shaka cerró los ojos por ningún motivo en particular, la luz del reflector que caía directa sobre su rostro adolecía las pupilas. Dio nacimiento a la primera estrofa, y lúdica como funesta comenzó la ópera.

Cuando Shaka cantaba, todo a su alrededor enmudecía, el viento dejaba de soplar esperando que aquella música, nacida del sitio más profundo de sus vísceras, le tocase aunque fuera con un poco de su pasión. Pasión que ahora estaba enriquecida con la aceleración de la sangre dentro de sus venas.

Al principio, el reflector alumbraba tan solo al tenor, permitiendo que la ausencia de los instrumentos diesen mayor énfasis al cantante, su sentimiento, su demencia, su agonía, sus agudos desplomados a graves y un barítono de compañía. Shaka les llevaba, con los coros más graves invisibles a su espalda, del temor al éxtasis, de la muerte a la vida, con la vorágine sensorial estallando en los oídos, un silencio vibrante le rodeaba, los espectadores morían en la vigilia.

Trémulas las luces (a su alrededor), comenzaron a subir levemente. Azules. Como una penumbra cuya bruma se extendía entre violetas y otros tantos tonos fríos, poco a poco evidenció la orquesta, los pianos con sus suaves y dulces tonos, lamiendo de forma sutil la escena, los vientos, acurrucando sonidos cada tiempo… las cuerdas… amarrando la vida y sus matices. Amarrando.

Shaka sostuvo la nota en su punto más sublime llevando todo a un cataclismo cuando la exploción máxima del escenario fue el silencio.

Absoluto.

Cruel.

Incluso los vigías contuvieron el aliento.

Aquella luz parió pronto una gama de escarlatas, y vinos, pasando de la muerte súbita a la cólera incontenible y delirante de un frenesí eufórico.

E inició el solo, el primero.

Con la prepotencia de sus dedos apretando metal en cada traste, llevando a los oyentes a una lenta agonía de dolor apasionado, el Cello hizo sonar nota a nota la cúspide del sentimiento en aquella sala, haciendo que los dedos de cada espectador crisparan en sus asientos, ocasionando que las gargantas se cerraran, que los ojos ardieran.

No hubo ni un solo sonido a su alrededor que interrumpiera el subir y bajar de cada nota, las vueltas de sus falanges en el largo del mástil, su andar de uñas por cada cuerda, las rodillas presionando el tronco, y los ojos de aquel intérprete magnífico bloqueados como dos bóvedas impenetrables. Sus párpados inmóviles, como casi todo su cuerpo, exceptuando aquel brazo que con la furia de una tormenta atacaba las cuerdas con un arco tieso.

El sudor se escupía desde sus rizos castaños, volando y vibrando como la música y todo su cuerpo, pareciendo cristales al hacer contacto con la luz y reflejarla, ya su frente y sus mejillas estaban perladas con aquella esencia de cansancio y calor, a cada minuta de pasión aumentada que sublimaba impúdicamente hacia un orgasmo compartido, en los pechos de todo presente que guardaba en la conciencia aquel manjar de notas no había sitio para la pureza, tan solo una subvención grupal a aquel caldo de apasionada violencia. Podía verse la tensión en su quijada, como estaba apretada, como sus músculos se notaban aún debajo del traje, de la tela, de la luz que no daba espacio para ninguna otra cosa sobre aquel escenario, y la sutileza de la muerte lenta del tenor, eclipsaba ante la demente parafilia que aquel intérprete ocasionaba.

Más de uno miraron absortos el programa entre sus dedos, buscando entre nombres y letras por aquel que profanaba el instrumento. Aioria. Aioria rasgo con potencia las cuerdas del chelo, al tiempo que pasaba el arco, pariendo un sonido estruendoso y cruel que ocasionó más de un grito o jadeo cuando finalmente sus jades fueron abiertos, clavó las pupilas al centro del escenario, donde la columna erguida temblaba.

Y así, el cello. Fue sucumbiendo a un final insuperable, junto con una nota aguda como contraste perfecto que provenía del idílico diafragma de Shaka. Aquello fue éxtasis supremo dentro de aquella sala, y con la misma pasión que iniciara, la ópera fue muriendo de aquel carmín vehemente a los violetas y al blanco.

Azul con el reflejo de una luciérnaga perdida.

Luego silencio.

Oscuro.

Oquedad.

Telón.

Éxtasis.

Ovación

Y nada.

Nada más.

 


 

 

En el siguiente capítulo:

No pudo evitar que su garganta se secase frente a los recuerdos, y lo evadió todo como cada noche desde el inicio de aquella gira, cuyos meses se habían estirado ya a cuatro, caminando hasta la ventana, obviando la botella que tiritaba sudorosa dentro del hielo, posando los dedos sobre el cristal, frío y húmedo también, como el cristal que encerraba el vino, como él, como él mismo.

 


 



FECHA El 09/09/10 a las 03:09:56 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 04/08/07 a las 05:08:33

Ok, seamos honestos... me estaba quedando dormido sobre mi resumen de Bazo y sistema linfático y para evitarlo se me ocurrió ver mi mail... y bueno, para que negar que VOLÉ al ver el link XD...


Aparto y luego comento :D... sehh  a pesar del tiempo no se me olvidan las viejas mañanas jajajajajajaj


----------------------


Mi lady:       Mmm siglos que no me pasaba por estos lados, más de una año ya me parece, y que gusto que sea por tema tan ameno mi visita.
Ahora, lo que debió ser lo primero, muchas, muchas gracias por esto, por el detalle, por recordar mi monstruete y quererlo tanto, por llevar lo que un día nació sólo como trazos locos en una hoja de mi croquera a esto, palabras, prolíferas en cada matiz que deseen tomar, en cada forma, cada significado. Mi lady usted sabe que las palabras son mi segundo gran amor, sólo eclipsado por la pasión que despierta en mi lo que hago ahora (aunque me está llevando la vida XD), y las palabras, si bien sólo son letras juntas, son poderosas y excelsas.
Si bien puedo decir que sé cuánto me quiere, creo es algo que jamás se puede explicar del todo, y solo me resta agradecer una vez más por estar ahí, por existir y por habérmela cruzado en mi camino, ciertamente soy un agradecido infinito de lo que este lugar me dio.
Espero sepa, Mi lady, que la quiero mucho y que del mismo modo la admiro, tanto por sus letras como por la persona que he aprendido a conocer estos años.   De la historia, nada, la amo y ansío conocer lo que vendrá, quiero conocer la historia que comenzó a narrar ese art, quiero conocer su historia, aquella que da forma a los sucesos que acurrucarán esa escena.
  Una vez más muchas gracias por todo.  
NaClu2.



FECHA El 09/09/10 a las 06:09:06 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 19/08/09 a las 05:08:01

 

Hola leto.

Wooowww. Que maravilloso prologo. En cuanto lei el titulo vine de volada a leer, visualice la imagen que te inspiro y me cai desmayada con el derrame nasal jajaja.

Que intensidad, los pensamientos de Shaka por ser "victima" de ese sabor de Aioria en su boca y cuerpo wwoooww siento creo que la excitancion de loq ue vivieron. La manera en como describiste el escenario, el juego de luces que acompaño a Shaka en su interpretacón, es magistral, asi como el solo de Aioria.

Me dajste con ganas de mas, esperare paciente el siguiente capitulo nena. Te quedo magistral como el solo de aioria. Besos

NATASHA



           

 

FECHA El 14/09/10 a las 02:09:18 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 31/07/07 a las 07:07:47

xDDDD


ains, chicos, gracias por leer TwT.


No angel:

JULIUS!! mi amado Julius, siempre me sacas una sonrisa con cada una de tus palabras, sin importar cuantas o como sean dichas estas. TwT, TE ADORO.

Primero que nada, no tienes k agradecerme por recordar un dibujo que me encendió cada fibra en el momento en k lo vi, antes te agradeceré yo siempre el haberlo hecho. :). Y jajajaja ¡¡osado!!, has recalcado este cariño que sabes que te tengo, mira que res cínico, pero, no importa, no hay pecado en declarar que se posee lo que se sabe que se tiene, y mi corazón, tu sabes k es tuyo, enterito, :), así k, aunk has sido osado al decirlo, igualmente eres sincero, y pues, la jactancia es justificada, porque yo a ti te quiero cada día más, y creeme, soy yo quien agradece estar en tu camino, y que tu estés en el mío, algo más que he de agradecerle a mi amada Aurora, porque aún recuerdo que fue ella quien te trajo en primera instancia a nuestras vidas. Gracias a ella, gracias a ti, TwT.

Igualmente te diré, que lo sé, así es se perfectamente cuanto me quieres y me aprecias, también se cuanto me admiras, aunque esto último nunca alcanzaré a entenderlo, jajajajajaja, sencillamente te diré lo mismo que le dije a Mid, NO ES FALSA MODESTIA, pero en esta chiva loca no hay nada, nada que admirar. Al contrario, soy yo quien siempre se quedará anonadada con la luz que despides, con esa calidez que contagias, y con la sensibilidad maravillosa que posees para la vida. Te quiero Julius, y como siempre, espero estar a la altura de tu cariño.


Camus Mi:

Hola preciosa!!!, jejejeje, antes que nada, gracias GRACIAS, por leer mis letras, que te puedo decir, como has dicho tú misma, esa imagen provoca un derramamiento nasal, y obviamente, para poder sobrevivir al éxtasis, aunque tardase,tuve que tratar de encapsular el sentimiento en una historia.

Muchas gracias por tus palabras, Víctima, eso es justo como se siente Shaka, una víctima de la toxicidad de ese chelista que es capaz de consumirlo todo con el fuego que despide *W*, debo confesar que el papel de Aioria en este relato hasta a mi me seduce lol, pero pues, solo queda decir que espero, sinceramente que el fic te siga gustando conforme avance. Será corto, pero lleno de esta intensidad apasionada k para mi ejemplifica la pareja. *w*

Gracias de nuevo. Un beso.




Les veo en el postie de más abajo ;)


Leto.



FECHA El 14/09/10 a las 02:09:57 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 31/07/07 a las 07:07:47

Cello.
Aioria&Shaka

 


 
C.1


Observó fijamente la botella. Cerrada. Reposaba inmóvil dentro de la platería y rodeada de hielos. Con solo mirarla, desde la puerta, podía paladear cada una de las burbujas que pronto atravesarían su garganta, finalmente la celebración última cuando llegaba el fin de aquella gira de conciertos.

 

Tembló ligeramente, dentro del cuarto solo había una luz tenue, ella nacía de una lampara junto a la cama, lo demás era fulgor de luces multicolor que atravesaban el cristal de la ventana, a diferentes tiempos, en distintas temperaturas. Había observado ya decenas de veces paisajes nocturnos desde la ventana de una habitación de hotel como a la que ahora entraba, era algo que le gustaba, perder la vista en la febril incandescencia de un paisaje nocturno, sentir la vibración dentro del cuerpo mientras a sus espaldas Bach o Rachmaninoff inundaban el ambiente… algunas veces Beethoven… las más románticas Mozart… aunque la primera, la primera fue Vivaldi… ¿como olvidar los violines mientras su espalda se tensaba como el arco mismo del instrumento?

No pudo evitar que su garganta se secase frente a los recuerdos, y lo evadió todo como cada noche desde el inicio de aquella gira -cuyos meses se habían estirado ya a cuatro- , caminando hasta la ventana, obviando la botella que tiritaba sudorosa dentro del hielo, posando los dedos sobre el vidrio de la ventana, frío y húmedo también, como el cristal que encerraba el vino, como él, como él mismo.

La plancha de concreto temblaba, el éxtasis de la noche vivía de forma orgiástica en el centro, no, no era el desenfrene perenne del pecado, pero había algo de ello en el ir y venir de motores sobre las avenidas, en el ruido
incontenible de la calle, los gritos, la música, los letreros fluorescentes que llamaban de forma chirriante la atención de toda pupila. Había algo de perversidad y erotismo en aquella vida carente de Sol, con la elegancia de las gabardinas y las botas largas, alhajas, deseos. Muchos secretos. Por ello le gustaba rozar el vidrio con los dedos, sentir que era capaz de tocar la espesa capa de sueños derramados en vigilias por aquellos que, aunque acabase de tocar la campana de la media noche, no dormían.

Shaka podía escuchar la música a sus espaldas, subiendo de velocidad como lo hacía lo viviente que eyaculaba energía en aquel suelo. Aquella noche Tchaikovsky parecía más enardecido que nunca. Llevó una mano al cuello de su camisa liberando los primeros botones de sus respectivos ojales, de igual forma deshizo el nudo que afianzaba el moño del smoking, súbitamente estaba sofocado, aunque ello ya era una costumbre cada noche desde hacía tres meses. Recargó todo el brazo sobre el vidrio, e incluso el rostro sintiendo el contacto frío de lo inerte contra su frente sudada y caliente, aspiraba un aroma sin vicio , soltaba el aliento cálido que empañaba la ventana, colocó la otra palma extendida, dándose soporte en aquella superficie plana mientras todo a su alrededor daba vueltas.

No escuchó (pero adivinó) el momento en que la botella fue descorchada, no hubo cascada de espuma, aquel esparcimiento se lo reservaban para más tarde, pero si voló el vapor gélido al contacto con el ambiente cálido. Dos copas fueron servidas, el líquido ambarino contenía burbujas y una espuma limpia, blanca, de fragancia dulce. No escuchó los pasos acercándose, pero todo fue evidente cuando el borde de la copa chocó contra su mejilla. No dio movimiento alguno como respuesta, pero sintió la copa vagar sensualmente por su rostro hasta rozar con suavidad sus labios.

— Un reino, por tus pensamientos.
— La noche.
— Vaya…
— Puedo sentir la noche, me gustaría ser la noche.
— ¿Bebes conmigo?
— ¿Celebramos?
— ¿Cuándo si no esta noche?
— A veces dudo…
— ¿Dudas el…?
— Celebrar. — Giró el rostro levemente, con los ojos aún atrapados por la luz de aquella calle, la mano extendida abandonó la superficie y atrapó el cuello de la copa — A veces parece tan… inapropiado…
— Hoy, estuviste fantástico.
— No Aioria, hoy como cada noche, fue tuyo el escenario. — Minúscula sonrisa. — Todo vibró con el cello, lo convertiste en un Nirvana. Difícil de decir, difícil de explicar… incluso es difícil de sentir… en ocasiones…
— Shaka…
— Quiero beber contigo.
— El cáliz de la vida…
— El éxtasis, Aioria, el éxtasis de la vida.

Chocaron las copas. El tintineo suave que precedió al golpe fue apenas un murmullo debajo del piano, luego de ello los delgados labios del tenor rozaron sutilmente el borde del cristal, y pronto el vino inundó su boca, con aquella tersura y densidad propia de la champagne fina. Afrutado, el sabor dulce, bajó por su garganta, lo paladeó sutilmente, solo tomó un segundo comprobar la finura de la bebida. Los jades del menor viajaban de sus labios a la copa, y de regreso, sin haber tocado aún el vino espumoso, los cinco dedos blancos de la izquierda se movieron para tomarle del mentón y bajar sutilmente su rostro, las miradas chocaron, encapsuladas en un diálogo silente plagado de música y silencios. De tal forma, cerrando los ojos, Shaka alzó su propia faz juntando levemente los labios.

El beso no fue un arranque apasionado, apenas la suave conjunción de sus bocas, un intercambio sutil de suspiros mientras la inercia hacía lo propio con sus cabezas. Ambas copas permanecieron fijas en sus manos, el beso se prolongó lo necesario para que la lengua del rubio penetrase lentamente, sintiendo la humedad interna, frotando la punta contra los dientes blancos, haciéndose con el cáliz de la otra boca. No mentiría, aquello le era ya un néctar mucho más intoxicante que toda bebida etílica, la saliva de Aioria, fuerte como un whisky, pronto opacó el delgado sabor de la champagne. Era delicioso, bebía con la sed de quien ha atravesado un desierto, y en idéntica necesidad su mano pronto rodeó el cuello ancho del chelista, enredando los dedos con sus rizos, pegándose más al tórax, ahondado el beso, permaneciendo ambos en el transe hasta que la mano libre del más alto rodeó con fuerza la cintura del cantante...

— Maestro…

Que la palabra se esparciera en el jadeo de un necesitado no hizo de la situación sino una mucho más erótica. Y Shaka respondió al llamado gimiendo dócil contra sus labios.

El piano aceleró seduciendo a Elisa, con la clásica de Ludwig parecía nacer el pretexto ideal que les conminase al camino perverso de un pecado mutuo. Shaka sonrió, podía fingir que la culpa era suficiente para detenerle, pero sería una hipocresía ya demasiado barata, sin embargo, la pausa en su beso, permitió, que el joven intérprete llevase el vino a sus propios labios, bebiendo con prisa el contenido de una copa que, tras ser vaciada, vio su fin en el suelo de mármol de aquella habitación. Los jades del castaño brillaban en una pasión extraña, excelsa, repletos de la abstracción propia del sonido. Le estremecieron. Él mismo, Shaka, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, sintiéndose un poco como aquel cristal ahora aplastado por el zapato izquierdo del hermano menor de su mejor amigo. El largo cuello de mármol pronto fue atacado por los dientes blancos, y la lengua del castaño continuó un camino ascendente hasta su oreja, donde el lóbulo suave colgaba cual fruto prohibido que era sorbido prontamente por sus labios. Recorrió el contorno con la punta de su nariz, sintiendo como temblaba el oído del cantante, mordió con suavidad el pabellón, delineó los pliegues internos con la punta de su lengua, jadeó, suspirando con el hambre joven las ansias por comerle sobre aquél suelo.

— Maestro… — Repitió, con el tono necesitado de un hambriento, de un suplicante. — Te deseo. — La voz agrietada, partida por una excitación naciente. — Te amo… — Ronco mientras aspiraba el aroma de su cabello.
— Aioria…

Cerró los ojos. Echando la cabeza hacia atrás en un gesto egoísta, gimiendo de forma profunda por los roces de la lengua sobre su órgano maestro. Escucharle llamar de aquel modo, en la confusión del alumno complaciente mezclada con la seducción y hambre del hombre demandante… era suficiente para encender su cuerpo y todo su instinto, bastante propio del artista que, como ellos, es movido por los sentimientos y las entrañas.

La copa del tenor pereció también en el suelo. Mientras las manos del chelista apretaban su cintura, la tela de su saco, restregando los dedos artistas sobre el hilvanado. Sus respiraciones iban aumentando.

— Maestro…

Otro llamado… Jadeando contra su cuello que, estirado y suculento, vibraba cada que sus labios se pegaban contra la piel: estaba húmeda, despidiendo aquella fragancia de maderas tan propia del cantante, podía recoger las gotas de sudor con la punta de su lengua, y cuando hubo un conato de silencio para pasar del Austriaco al Italiano, comenzó una ópera que, moderna, trazaba Ravel en interpretaciones estridentes. Violines forzados de forma grosera por un arco imberbe, metales abusando cruelmente de una pieza clásica. Los dientes presionando sobre su garganta. Vibratto contenido bajo las fauces. ¡¡Gemido!!, fusionado con el rompimiento de la segunda cuerda en la bocina.

Shaka azotó de frente contra el vidrio, si la música era arrítmica también lo eran sus suspiros, y el momento preciso en que las manos comenzaron a desfajar su camisa no pudo sino restregar la frente contra la ventana, manchándola con su sudor, empañándola con su respiración. Sus manos extendidas sobre el vidrio, hacían que el frío penetrase por la primera capa de su dermis, chocando contra el infierno desatado a sus espaldas, nacido del aliento que caía pesado sobre su nuca. Aquello creó un tornado en su estómago. Y sus piernas fueron abiertas con la presión de una rodilla, contrastando la violencia con la sutil cadencia de la lengua en su nuca, la nariz apartando su cabello, hundiéndose en él con deseo.

El tenor resbaló la mejilla, mirando al alumno de reojo, el virtuoso acabó con la resistencia del último botón de su camisa, la garganta del cantante abierta para jadear apretó los dientes con fuerza cuando fue presionado su botón derecho, un gemido apasionado le estremeció todo el cuerpo, los dientes del músico clavados en su cuello le hacían sentir la sangre bullir por todo el torrente. Aquella mano, que le hizo recordar el fulgor del escenario, movía magistralmente su posición al otro pezón, torturándolo mientras la lengua ácida le violaba el cuello, y aquella respiración animal, contrastante en todo de su diáfana postura, cayó como una maldición tóxica contra su oreja izquierda.

Shaka arqueó la espalda. Sus pezones rozaron con el cristal, sintiendo un frío tan intenso que le hizo saltar. Un choque eléctrico le devoró todo pensamiento.

— Aioria.
— Maestro…

Suplicó de nuevo, aspirando la fragancia de aquella experiencia maravillosa, seduciendo su voluntad con manos que, magistrales en la música, abrían el pantalón para buscar otro instrumento. Aioria, era un virtuoso, y Shaka lo sabía, capaz de reproducir en su mente, partitura, con los dedos sobre el piano, sobre el cello, y todo instrumento, cualquier sonido que fuese regalado a su oído interno. Shaka le envidiaba en algún grado, el genio que poseía para comprender la música, para traerla a lo terreno, como un ser superior, capaz de encapsular el secreto divino del sonido y regalarla como un secreto. Poseía el escenario, movía las entrañas, capturaba el alma. Solo hacía falta sentirlo cerca, y todo amante de la música podía comprenderse insuficiente, pero ahora, acariciando el largo de su intimidad, suspirando dócil contra su cuello, era él, el virtuoso, Aioria Tziolis, quien rogaba, por un gemido más, con los dedos acariciando suavemente su espiga, por un jadeo más, con los dientes raspando ingenuos su nuca, un suspiro más. Suplicante, demandante. Respetuoso.

En el tren de acciones de un amante lujurioso, le dio la vuelta aún en la ventana, buscando quizá la mirada de los curiosos, un público lejano que miraría dos amantes en una habitación de un hotel en medio del centro. Tomó sus muñecas, sosteniéndolas en el vidrio, encarando los celestes trozos de un mapa astral magnificado. “Te amo”, la repetición silenciosa de su juramento, de su devoción. El significado. El aliento del castaño cayó deseoso contra su rostro, el mozuelo se divirtió con los brillos de aquellas pupilas mareadas, el beso daba paso a la pasión, y con ella, enardecidos, buscaban la batalla. La música a sus espaldas viajaba, se precipitaba en cambios de compositores tan distintos uno de otro como la cadencia en sus besos. Sorbió, el mayor, la lengua de su alumno con auténtica lujuria, y enredó su propio órgano invitándole a una danza apasionada en la cueva que él poseía.

Diestra bajó silente por el mapa de su pecho, buscando de nuevo el instrumento mientras se hinchaban los labios a besos. Virtuoso, genio inigualable en todo sentido, reprodujo aquella melodía compuesta en su mente hacía ya varias horas, cuando escribió, nota a nota, los gemidos que planeaba exprimir de la garganta diáfana aquella noche, presionaba, acariciaba, y reproducía de forma excelsa todo lo imaginado por su libido mientras tocaba, tocaba, tocaba… intérprete perfecto e inalcanzable de los instintos carnales del gran maestro.

Las prendas pronto fueron un compendio de tela sobre el suelo. Extendiéndose, hilo a hilo, como el pretexto de su ansia... las nalgas desnudas del tenor, pegadas al cristal que separaba a los dos músicos del mundo. Gimiendo, cantante, gimiendo con fuerza, adelgazando más y más el ancho de su voz mientras la lengua del castaño viaja al polo opuesto de sus labios.

Se hunde la nariz al nacimiento de su bello claro, transitan los labios por entre los muslos desnudos. Las manos blancas, los diez dedos, se posan con fuerza sobre el cabello del chelista cuando el aliento cae como un vapor hirviente sobre su flauta. La lengua acaricia. El cantante grita. Y al ser engullido por la gruta del aliento. El gemido se extiende ávido y fuerte, como la más lujuriosa sinfonía que pueda existir en el mundo. Su ópera prima. Escrita a besos y caricias.

El tenor canta la sinfonía sometida del sexo. Canta mientras es tocado con aquella divina prepotencia. Canta.

Tenor.

Y pronto, extiende la voz en un juramento, transformándose a gemidos en soprano.

 

 


 

 

En el siguiente capítulo:

El chelista aspira ansioso y casi mórbido los aromas que despide debajo del tronco de su pene, raspa con la lengua, y los dedos blancos crispados sobre la cama aprietan con tanta fuerza que los nudillos hacen palidecer aún más la piel.

Las pantorrillas son piedra. Encoge incluso los dedos de los pies..

 


 



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El 19/08/09 a las 05:08:01

 

Leto de mi vida.

Vi que publicaste un nuevo cap y aqui me tienes al pie del cañon, pero te juro que no sé como describir, todas las sensaciones que me hiciste sentir, eres en verdad increible, juntar las sinfonias con la excitación del sonido de las cuerdas vocales, tanto del "maestro" como del "alumno", son catedra para mi lectura e imaginación.

Desde el primer momento con la botella de champaña, como el recargar Shaka su mano en la ventana, te juro que senti que hasta podia ver la huella dactilares dejadas en la ventana, con la frialdad de ella y la temperatura de Shaka - me estoy derritiendo tan sólo escribir, no sé si logre describir todo - jajaja. La llegada de Aioria en casi susurro de un "vals de las flores (cascanueces)" de Tchaikovsky. Wooowwww. amo a muchos de musca Clasica pero podrai decirte que mi favorito es el que te menciones; sin despreciar a los demas.

Nena me dejaste con mas de un derrame nasal; la lectura fue sublime, fue magnifica. Mil gracias esperare la continuacion de este erotico relato.

NATASHA



           

 

FECHA El 14/09/10 a las 07:09:11 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Kirinoyume
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El 03/08/10 a las 11:08:43

Hola ^^

Yo habia tenido la oportunidad de leer el primer cao y me habia encantado pero realmente no pude comentar, ahora que leo el segundo me ha gustado tanto que no quiero perder esa oportunidad de nuevo ^^

Eres increible, de verdad!! escribes muy bien, y me haz hecho volar con la manera en que utilizas el lenguaje de forma tan sublime y detallada, en verdad que cada detalle es muy rico en todo sentido desde lenguaje singnificado y sentimiento, estoy gratamente complacida de haber leido esto, que me ha hecho volar realmente alto.

Eres increible! muchas gracias por compartir esto, me ha encantado y todo este mariposeo en el estomago te lo debo a ti, las escenas fueron sublimes y mi parte favorita fuñe la descripción de ese estupendo y sensual bridis.

*hace reverencia*

Mis respetos ^^

Nos estamos leyendo!


FECHA El 14/09/10 a las 08:09:56 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Saoshaka
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El 31/07/07 a las 09:07:42

 Dios me ampare, por que ustedes dos (Enkil y Leto)

 

ME VAN A VOLVER LOCA!!!

 

Dios mío!!!..De veras LETO, que la sensualidad resbala por tus letras y se siente tan real, que hace entrar en un extasis demasiado tangible. Además el juego de las capacidades vocales de Shaka me tiene en estado catatonico. Y luego viendo de nuevo el art del niño y el vídeo en el que se baso más el Cello de un anime que me gusta, me puso la piel de gallina.

 

Leto... no se que decirte. Que tu fic me hizo olvidar muchas cosas y centrarme en esta relación tan sofisticada pero al mismo tiempo con pasiones ta deliciosamente bajas. Puff lo amé..

 

 


FECHA El 22/09/10 a las 09:09:33 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 31/07/07 a las 07:07:47

Hola a todos!!! =D.

Camus:

nenaaaa!!!, jijiji, antes que nada, muchas gracias por leer el nuevo capi de este monstrete mío :P, en fin... voy a confesar algo k mucha gente sabe... yo AMO el lemon xDDDDD, y pues, generalmente es la parte k más fluida me sale en un fic... así k ahora k se termine este... estoy temblando, pork temo k todo se vaya para abajo TwT, xD, pero si, quise hacer eso, como k juntar su pasión y el erotismo con la música y... no se... Aioria macho ¿? xD.

Ahora, sobre la música. Te diré k mi favorito es Rachmaninoff... TB RUSO!! adoro a los rusos, tienen un sentimiento tan... no se como describirlo... es profundo, decadente, es... doloroso... es gutural... ARGFCVGHBJ amo la música de ellos.... :P, en fin, muchas gracias por leer, haré mi mejor esfuerzo pork este fic salga adelante BESOS! =D.


Kirinoyume:

YAY!! >W<

HOLAAAAA!!! >//<, antes que nada, gracias por leer ToT, no se... soy mala respondiendo postos :P, pero pues... te puedo decir k me puse toda rojita con lo k me dices!!! xD, y no se... no se si esté bien escrito, pero lo k si puedo decir, es k yo estoy disfrutando mucho escribir este fic, como k me vuela la cabeza!! ¿? xD,  y pues, muchas veces ni yo entiendo lo k escribo, por eso, k me digas k te ha gustado la forma en k lo he hecho, me ha hecho sentir muy contenta y pues... GRACIAS! =D, gracias por dejarme un postie, y por tus palabras!!! ^^

Te evío un besoteeeee, y de nuevo : gracias! =D


Sao:

Deamn.... me has descubierto!! >0<, todo esto es un oscuro plan para volverte loca Yeniiiii (ok, mal chiste xD), nah, ya, halablando en serio, TU ME CONOCES, soy una perversa fan lemoniaca xD, así k le eché todas las ganas a este lemon, no tienes idea del trabajo k me está costando yeni ;0;, mis dedos ya andan muy quemadoooos, xD, y como k me cuesta buscar las imágenes correctas lol... pero si, art del niño mosho es bueno, y para k veas... DESPIERTA LA IMAGINACIÓN! xDDDDDD, tu dejate poner la piel gallinita y disfruta de la sinfonía shakaioriana *¬*

Te quiero nena, no, k querer TE AMO, eso lo sabes bien y pues... espero poder ayudarte a salir un poco de tus problemitas, y ya sabes, k para cualquier cosa. AQUÍ ESTOY. love ya!



gracias a todos los leer, les veo en el sig post!! =D



FECHA El 22/09/10 a las 09:09:25 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 31/07/07 a las 07:07:47

Cello.
Aioria&Shaka

 


 
C.2


Perlas de sudor sobre un lienzo de mármol. Observaba, como subía y bajaba el pecho que ahora torturaba, dejando caer el aliento candente al centro, mientras su lengua vagaba de un costado a otro, subiendo por el largo de su cuello, donde se escondía el vibratto… su instrumento. Succionó la barba, y pronto los labios fueron masa para devorar por sus dientes y su lengua. El beso hondo estaba plagado de suspiros, ahogado en las caricias.

Los dedos, los diez, blancos como el resto del cuerpo crispan y jalan las cobijas de la cama, mientras, es prodigado de adoraciones por aquellas manos… la diestra acaricia el bálano… con la sutileza con que se pasan las yemas sobre el cristal, la izquierda, presiona y amasa los montes de Marte, donde, al centro, se abre la grieta, dilatando y contrayendo, en una palpitación que le recorre todo el cuerpo.

Pronto es encerrada la cereza izquierda con sus dientes, jalada, haciendo que gima más agudo y potente aquel cantante que se derrite en medio de los silencios y las jadeollantes corcheas. Aquellas manos, aquellos dedos, esos capaces de penetrar el secreto de todo instrumento entran ahora por su anillo perfecto, uno, trazando círculos y otros movimientos, sintiendo como el sudor que mana por la espalda blanca baja en un caldo delicioso que pega las hebras doradas a su cuerpo, le besa los labios, de nuevo, aprieta la punta de su espiga mientras succiona la lengua del maestro. Ahora, haciéndole vibrar como un violín entre sus manos, él, el alumno, antes cándido, silente y obediente; va perdiendo poco a poco el sumiso respeto y sin embargo: le adora, cada caricia está repleta de aquella devoción intocable de quien se sabe eclipsado por algo indescifrable.

La entrada continúa comprimida a pesar de los latidos que le hacen vibrar. Aioria mueve su dedo como un suave remolino, dilatando, para alternar los movimientos con un salir y entrar de aquella cueva. Las piernas del cantante se abren como las puertas del nirvana. Él ya se tiende sobre ellas como un animal hambriento, Aioria, ávido de la carne blanca, esa que ahora lame y palpa. Su índice acaricia sutilmente debajo del pliegue del glande, rosado, caliente, sudado, incluso lubricado por los líquidos que manan ya justo a la mitad del acto. Roza con la lengua cuidadosamente, tocando la circunferencia de la uretra mientras, detrás, ya los nudillos de tras falanges irrumpen como una espada irregular el túnel suave, aquel recto se contrae, y un quejido comprensible nace en el diafragma, para rebotar en su pecho y esparcirse entre los labios del cantante. El chelista aspira ansioso y casi mórbido los aromas que despide, debajo del tronco de su pene, raspa con la lengua, y en contraposición, aquellos dedos blancos, tensos como tentáculos sobre la cama, aprietan con tanta fuerza las sábanas y cobijas que los nudillos palidecen aún más debajo de la piel

Las pantorrillas son piedra. Encoge incluso los dedos de los pies. Separa más las piernas. El músculo rosado baja ahora entre aquellos sacos temblorosos que encapsulan una hipotética descendencia, recoge así los rastros de un sudor dulce entre la vellosidad íntima, llega al final de la entrepierna, aquel sitio donde inicia un recorrido más salado hasta el fundillo...

— Aioria……

Gime, apretando su peso en el empeine para darle espacio de maniobra. Las falanges abandonan el túnel, ambas manos afianzan las caderas, la resequedad en ambas gargantas se disemina como los granos de un desierto ansioso. Le alza, puede sentir como pierde el soporte en sus pies, y ahora se carga más hacia la espalda, la nariz roza el perineo, la lengua encuentra aquella embocadura. ENTRA. Sacia su sed con la lava de un deseo que enrojece el cuello del cantante. Puede sentir las succiones contra su ano que contrae, como una flor rugosa y palpitante, cerrándose con fuerza alrededor de aquella lengua que busca algo, muy profundo en sus entrañas, penetrándolo con tantas ganas que pareciera desear lacerarlo con la fuerza única de aquella espada que nace en la garganta.

— Aio… — Contiene la respiración, esta se queda como un grito al centro del pecho — …ria… — Con trabajos termina el nombre, muerde con fuerza su labio. — A… i… — Ahora muerde su propia lengua. — …o… — La respiración se vuelve un ir y venir acelerado — ria… a… — Gime, jadea, se queja… — ¡¡¡……aaaa…!!!

Eyacula.

Explota como la champagne cuando es agitada antes del descorche, subiendo como un disparo de espuma blanca que mancha los rizos e incluso su propio rostro, gime, tan agudo como un soprano antes de la pubertad, rechinando los dientes casi con dolor mientras sus encías se inflaman, con el sudor pegándole el cabello a la carne, fleco con frente, largo con espalda, arquea su columna como una morbosa elipse que raya en lo perverso, se agita, mientras aún derrama el chorro caliente y blanquecino entre su espiga marcada por las venas engrandecidas, dentro de las cuales corre caliente un torrente de sangre excitada… un último gemido, casi agónico mientras las últimas gotas se estrellan contra su abdomen, y las pantorrillas pierden fuerza.

Sus piernas caen como las columnas de roma tras las invasiones bárbaras, su espalda se desploma vencida en la cama, su respiración azota el pecho como una tempestad que no termina de salir, ni de entrar, ni de nada. La lengua del músico ha cesado en la tortura y el deleite... ahora el alumno recorre su cuerpo hasta los labios. Los dedos blancos han cedido el asedio a las colchas, cayendo también vencidos, como el resto del cuerpo de Shaka. Aioria recoge algunas de las gotas de semen que llovieron sobre la carne blanca, llega a su barba, junta con la mezcla un hilo de saliva que ha escurrido entre el orgasmo que atacó todo el cuerpo del cantante.

Y lo besa. Con los fluidos de su propio cuerpo como aderezo para el festín de sus lenguas... Atrapa los dedos del tenor entre sus virtuosas falanges, apretándole las manos con fuerza en un último arranque de dominio. Y Shaka, el maestro, se somete momentáneamente a la fiereza de su boca para deleitarse con el manjar de su pasión.

Cuando se separan, el vicio de sus alientos se mezcla aterrizando en sus fosas nasales. Se miran. El menor encendido con la brama de un semental, el mayor satisfecho con el trato diligente que le ha sido regalado, Shaka alza la mano sutilmente, acariciando con tersura el contorno de aquel rostro varonil, cuadrado, dejando que las uñas tracen el mapa por la patilla y la sien, enredando el cabello con sus dedos.

“Aioria…” Que se le sequen los labios antes de llamarle con la ternura con que le piensa.

— Maestro.
— Deja de llamarme de ese modo, es casi perverso cuando lo dices así…
— Shaka…
— Suena mejor de esa manera
— Exageras.
— No, Aioria, de las muchas cosas que imaginé ser capaz alguna vez en la vida, acostarme con el pequeño hermano de uno de mis mejores amigos no es precisamente la mejor de ellas.
— No es tanta la edad que nos separa.
— Sin embargo, es suficiente.
— ¿Y todo empeora cuando te digo “Maestro”? ¿o es que en el fondo te gusta escucharlo.?

Shaka rió ligeramente, mirándole con aquella expresión de juego que no cambiaba por mucho que pasaran los años, se dio la vuelta, huyendo del marco apasionado de sus jades, y se recargó sobre su costado, sintiéndole entonces abrazarlo por la espalda, pegándole con posesión a su cuerpo, tan cálido, ardiente… podía sentir las palpitaciones cayendo sobre su espalda como un golpeteo sin eco. Mordió su labio inferior permitiendo que el silencio les inundara y tan solo el sonido de su respiración conjunta y acompasada sonase en el lugar.

Estaban cansados.

Aún sentía un cosquilleo obseno atacando cada punto sensible de su cuerpo.

— Maestro… — Repitió, esta vez casi carcajeando mientras lo hacía.
— Deja eso ya… — Sacudió la cabeza.
— ¿Culpas a estas alturas? — Pegando la nariz a su nuca, atesoraba el aroma maderado de aquel sudor.
— ¡Ja! ¿culpas? Aioria… ni que fueras un niño…
— No, no lo soy… — Acaricia el cuello con la lengua — Es lo que he tratado de explicarte desde el principio, pero siempre vuelves sobre el mismo camino… No soy un niño, soy el hombre que te ama y…
— No podrías comprenderlo a menos que estuvieras parado en mi sitio…
— No estás de pie. — Besa tras su oreja, le siente estremecer, sonríe — Sino convenientemente recostado entre mis brazos.
— Fue bueno.
— Eso ya lo…
— ¡No estoy hablando de eso…! — Le dio un codazo en las costillas, ambos rieron. Shaka sacudió la cabeza, atesorando en el oído el sonido grave de aquella risa. — Hablo del concierto. Hablo de la gira… hablo de todo… cuando Aioros me pidió que te enseñara música como un favor entre amigos, no pensé que tuvieras este talento… después, cuando volví a verte, jamás creí que… terminarías robando el estrellato de mis conciertos…
— Exageras.
— No, lo digo en serio, esta noche en especial, pude sentir el fuego subiendo por mis piernas y apretándome el pecho… me estremecieron cada una de las notas y… fue como morir, un poco…
— Lo sabía. — Pero escucharle reír así, es siempre un deleite — Eso también ya era de esperarse.
— Adoro tu ausencia de modestia.
— O, lo que es lo mismo, mi arrogancia ¿No es así?
— Puede verse de muchas formas… — Suspiró — Pero, la arrogancia no es precisamente uno de tus defectos.
— Ello es porque te admiro…
— Aioria…
— Mucho más de lo que podría vanagloriarme de mi mismo… Y esta noche, en especial, toqué únicamente para ti, deseaba sentirte perecer entre mis pensamientos y apretarte como aquellas cuerdas.
— Esta galantería tuya ya está muy gastada y no es nada necesaria… — Rió girando entre los brazos del músico, quedando de frente a su cuerpo — De sobra sabes…

En momentos así, todo parecía perfecto, cuando sentía los brazos apretarle de aquella forma, y él mismo podía pasar las manos por sus brazos, arañando y acariciando en una mezcla de pasión, deseo y prepotencia, era curiosa la forma en que le poseía y admiraba al mismo tiempo.

Sus ojos azules devoraban en ascenso, clavándose sobre jades que tras la tertulia de carne reposaban en una contemplación calma. La expresión del tenor era de cinismo absoluto, mientras su lengua iba subiendo por el cuello, escaldándose por lo irregular de una barba hirsuta y poco pulcra.

Mordió el filo de su barbilla.

— Que tienes tomadas las murallas de esta ciudad.
— Soy un hombre de música... — Gruñó satisfecho — No de guerra.
— Más bien, eres un hombre de seducciones.
— No me son comunes…
— Y sin embargo…
— ¿Sin embargo?
— Te mueves entre los troncos de los manglares como un caimán… curioso…
— Llámame imbécil, pero no entendí tu metáfora.
— No es necesario que lo hagas, más que parte de una plática, es un pensamiento autoreflexivo.
— Emitido en voz alta…
— Emitido, a secas.
— Eres tú quien juega a seducirme…
— Sí, lo hago. — Confiesa — Todo el tiempo. — Enreda sus dedos en aquellos rizos — Y salgo victorioso de la lid… quizá, al final… — Jaló su cabello en un arranque posesivo — Soy yo el hombre de guerra.
— Shaka… — Ronroneó, echando la cabeza hacia atrás al sentir los dientes acariciar su cuello.
— Una guerra extraña sin verdaderos vencedores en ella. — Suspiró. — En la cual las batallas se vencen en una cama y otras se mojan en el agua tibia… soledades… de las lágrimas… — Le soltó.
— Poeta…
— ¿Disculpa?
— Eres un poeta.
— No, tan sólo… contemplo.
— ¿El peso de tus desiciones?
— Mis actos… el peso de mis actos.

Nuevamente suspiró, pegando la frente a su pecho, sintiendo los aromas fuertes y picantes de su cuerpo atacarle como un aguijonazo al sistema nervioso, lo estremecía, la cercanía de su tacto, aquellas manos jugueteando con las hebras de su espalda. Se mordió los labios por dentro, y quiso hacer lo mismo con la lengua pero lo encontró innecesario, después de todo, no decía nada fuera de lugar. Era solo que el aire le faltaba cuando estaba cerca de Aioria, y también un poco la cordura, para comenzar con confesiones. La respiración se le iba terriblemente y terminaba todo siendo una sofocante demencia que liberaba su cuerpo… su alma…

Algo tan intoxicante y adictivo que ya no sabía como podría vivir sin él. Cada vez que habían yacido en aquellos cuartos, cada día que la lengua había recorrido su cuello y sus manos el cuerpo, cada estocada contra sus entrañas, cada vaciado de pasión dentro de su cuerpo… podía sentir como una herida profunda todas y cada una de las veces en que Aioria le había hecho el amor…

Y sin embargo, romper con las cadenas de la anterior monotonía estaba matándole a culpas.

Profundas y dolorosas.

— El acto te libera.
— No en este caso…

Porque Shaka no era libre. En ningún sentido.

Desde hacía mucho tiempo.

 


 

En el siguiente capítulo:

— ¡¡No se trata de sexo!!
— ¡¡TAMPOCO DE AMOR!!

 

Para cuando aquel bramido hizo estremecer todo cristal dentro del cuarto, Aioria ya estaba de pie, y Shaka, aún sentado sobre la cama, le miraba con la severidad de un adulto reprendiendo, sin embargo, era imposible esconder el retazo de culpa que le mordía el alma.





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